Estados Unidos, un país adicto a la violencia

Veinte semanas de 2018 y 22 tiroteos en escuelas donde parece que los estudiantes han nacido para matar o morir

Autor:

Juana Carrasco Martín

Este viernes, al menos diez hogares en Texas no vieron regresar a sus hijos de la escuela. Un tiroteo en la Santa Fe High School, a las 7:40 de la mañana, ha tenido el trágico resultado de diez muertos —nueve estudiantes y un profesor—, y una cifra no determinada aun de heridos entre sus 1 400 alumnos.

Un testigo relató a la KTRK-TV en Houston, un hombre pulsó la alarma de incendio y cuando los estudiantes salieron de sus aulas fueron acribillados. Hay una persona en custodia del condado y una segunda «persona de interés» fue también detenida, confirmó el sheriff del condado Houston, Ed Gonzalez. Las autoridades también dijeron que luego fueron encontrados artefactos explosivos dentro y cerca de la escuela.

El miedo se apodera de nuevo de los centros escolares estadounidenses y de esa sociedad cuando, como promedio, ha ocurrido un tiroteo cada semana en lo que va de año con escenario en un centro de estudio.

Una estudiante que se identificó como Paige a la televisora de Houston, además de expresarle «Yo estaba muy, muy asustada», expuso que no estaba sorprendida por los hechos: «Ha estado ocurriendo por todas partes. Siempre sentí que finalmente ocurriría aquí, también».

Esa es una terrible realidad, confirmada por los hechos. CNN reportaba que este en Santa Fe, es el tercer tiroteo en los últimos ocho días y el 22 en las 20 semanas transcurridas de este 2018. El  miércoles, en la Dixon High School de Illinois, un antiguo estudiante de esa instalación abrió fuego cerca de donde tenía lugar la graduación escolar; y el 11 de mayo, un muchacho de solo 14 años, en Palmdale, California, comenzó a disparar un rifle semiautomático poco antes de iniciarse las clases en Highland High e hirió a una persona.

«Nos lamentamos por la terrible pérdida de vidas y enviamos nuestro apoyo a todos los afectados por este ataque absolutamente horrible», dijo Donald Trump, quien el 4 de mayo estuvo en la reunión anual de la Asociación Nacional del Rifle, precisamente en Dallas, Texas, y pronunció ante la NRA el primer discurso de un presidente estadounidense desde 1983 —siguiendo el proceder de Ronald Reagan, un cowboy de armas tomar en las películas de Hollywood, que también llegó a ser presidente.

El mandatario, quien recibió una millonaria contribución de 31 millones de dólares del poderoso lobby de las armas para su campaña electoral, les dijo: «Ustedes me apoyaron, y yo voy a apoyarlos a ustedes ahora», tienen un «un verdadero amigo en la Casa Blanca», y agregó: «A la NRA le puedo decir con orgullo que nunca jamás la defraudaré», al tiempo que los describió así: «los verdaderos patriotas estadounidenses de la NRA que defienden nuestros derechos, nuestra libertad, y nuestra gran bandera de EEUU».

El administrador del imperio defendió la portación personal de armas, insistió en su propuesta de armar a los «profesores con gran formación» para evitar más tiroteos en las escuelas y enfatizó: «La Segunda Enmienda nunca estará bajo asedio mientras yo sea presidente».

Una información de prensa sobre aquel encuentro de la NRA afirmaba: «Paradójicamente, las armas estuvieron prohibidas en el sitio de la convención, conforme a órdenes del Servicio Secreto, el cuerpo policial de élite encargado de la protección de las altas autoridades en Estados Unidos».

Trump ha hecho caso omiso a las protestas masivas en todo el país, lideradas por los estudiantes, para forzar un control más estricto de las armas, ocurridas luego del trágico tiroteo del 14 de febrero en Parkland, Florida, en el que un joven de 19 años masacró a 17 estudiantes y adultos en la Marjory Stoneman Douglas High School.

Ahora, otro muchacho, identificado como Dimitrios Pagourtzis, un estudiante de 17 años que se dice era objeto de bullying por sus condiscípulos, es el asaltante, y los medios reportan que las capturas de pantalla de sus cuentas en las redes sociales, muestran imágenes de armas, fotos con símbolos nazis y una camiseta con el lema "Nacido para matar", que — según dijeron varios alumnos a la televisora local CW39 de Houston—, vestía en el momento del suceso. Las armas empleadas eran de su padre y perfectamente legales…

Nada detendrá este trágico desatino mientras prevalezcan los intereses de la industria de las armas y Estados Unidos sea una sociedad armada, con licencia para matar en su propio patio, formada con el absurdo ejemplo que les llega desde un Estado que organiza, fomenta y ejecuta guerras contra otros pueblos en cualquier lugar del mundo, porque se considera el policía y verdugo vengador del planeta.

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