Dos en bases

Autor:

Raúl Arce

El primero de los torneos beisboleros de clasificación olímpica, concluido hace menos de siete días en La Habana, no dio pábulo a la inconformidad. Estados Unidos y Cuba fueron los poseedores de las primeras plazas.

A estos, los dos mejores equipos del continente americano, se sumarán en un plazo más o menos breve los campeones de Europa y Asia, respectivamente, los que emergerán de sus lides zonales antes del 30 de octubre de 2007.

Esos cuatro conjuntos se unirán al de China, país organizador. Pero, ¿de dónde saldrán los otros tres elencos, para integrar el calendario de ocho aspirantes a la medalla de oro en Beijing?

Se ha proyectado una lid de «repechaje» con ocho animadores. Acudirán a la misma el tercer y cuarto lugares de la zona americana (los conocemos, fueron México y Canadá); el segundo y tercero de Asia; el segundo y tercero de Europa, así como los líderes de África y Oceanía, respectivamente.

Los tres más sobresalientes de esa rueda final —México ya manifestó su intención de constituirse como sede— recibirán los boletos seis, siete y ocho en la ruta hacia Beijing.

Les recuerdo que Estados Unidos, monarca beisbolero de los JJ. OO. de Sydney 2000, resultó tres años más tarde eliminado por México, en el Torneo Preolímpico de Panamá.

Lo paradójico, sin embargo, resultó que los de las barras y las estrellas exhibían una foja de tres victorias sin derrota en el instante de enfrentarse con México, por 0-3 sus adversarios.

Así los norteamericanos se vieron impedidos de defender su título en la siguiente Olimpiada, la de Atenas 2004 (Cuba fue en Grecia un campeón inobjetable, pero perdió la oportunidad de tomar desquite de quienes antes los habían derrotado.

A la luz del desliz norteamericano a manos de los aztecas, la Asociación Internacional de Béisbol (IBAF, por sus siglas en inglés) decidió desechar el empleo de la fecha de muerte súbita. Paul Seiler, director ejecutivo del béisbol estadounidense, se mostró seguro entonces de que los siete mejores equipos del mundo acompañarían en 2008 al anfitrión China, durante los Juegos Olímpicos de Beijing.

«Ahora calificarán los más fuertes, y no se dejará nada al azar de un partido sencillo», agregó Seiler.

La dolorosa experiencia de EE. UU., que en un lapso de cuatro años (2000-2004) discurrió de titular olímpico a simple espectador, inhabilitado para defender su corona, activó los resortes de una competencia más justa.

Aunque la Olimpiada china cerrará un capítulo en la participación de los peloteros, cuanto de calidad se exhiba sobre los terrenos asiáticos contribuirá a la reaparición de este deporte, más allá del mutis que regirá en los Juegos de Londres 2012.

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