Catarata de errores

Autor:

Randy Alonso Falcón
Habrá quienes digan que no son tantos, pero su publicación inquieta a los norteamericanos y otros ciudadanos del mundo. Las pifias de mandos militares y civiles de Estados Unidos son cada vez más pasto frecuente de la prensa en los últimos meses. Hallazgo escalofriante

Un desamparado neoyorquino encontró en la basura, el pasado mes de abril, 150 páginas de documentos confidenciales con planes y esquemas para construir las siniestradas Torres Gemelas.

Según The New York Post, adonde acudió el «descubridor», los papeles con el rótulo de Confidencial contienen detalles de cada piso de la llamada Torre de la Libertad, los sistemas eléctricos y de ventilación, las columnas de apoyo, los elevadores y las características de los materiales a utilizar.

«Estamos ante una seria brecha en materia de seguridad» —admitió la Autoridad Portuaria de Nueva York, agencia propietaria de los derechos para desarrollar el lugar donde estuvo el World Trade Center.

En el aire

El diario Financial Times lanzaba la alerta semanas atrás: la Fuerza Aérea de Estados Unidos perdió alrededor de un millar de componentes nucleares «muy sensibles», según un informe del Pentágono.

La revelación se conoció tras la renuncia del Jefe de la Fuerza Aérea y su segundo, después de una pesquisa que culpó a esa fuerza por el envío erróneo en el 2006 a Taiwán de cuatro partes de misiles nucleares, en lugar de baterías de helicópteros ordenados por aquella isla.

En agosto de 2007 la Fuerza Aérea protagonizó un incidente sin precedentes cuando un bombardero B-52 cargado de misiles Cruceros, despegó de su base en Dakota del Norte y recorrió gran parte del país hasta aterrizar en Louisiana. El piloto y los demás tripulantes no sabían que llevaban armas nucleares.

Un almirante de la Marina responsabilizado con el tema de la propulsión nuclear dijo que estos incidentes muestran «la erosión gradual de los estándares nucleares y una falta de control por parte de la jefatura de la fuerza aérea».

Air Force One clonado

Una subsidiaria de la Northrop Grumman, una de las principales contratistas del Pentágono, vendió a empresas rusas, angolanas, indonesas, israelíes, chinas, ucranianas y yemenitas, parte de los códigos secretos de navegación del Air Force One, el avión presidencial de Estados Unidos, según descubrió una investigación del Departamento de Estado.

Los papeles de la cancillería norteamericana muestran que la Northrop Grumman accedió a pagar una multa de 15 millones de dólares por 110 violaciones a las reglas de exportaciones de armas, un negocio que «resultó en un daño a la seguridad nacional de Estados Unidos».

El Air Force One utiliza para su sistema electrónico de navegación una combinación ultrasofisticada de softwares y hadware, que le ofrecen una precisión cinco veces superior al estándar.

Submarino radiactivo

El mar tampoco escapa a los deslices norteamericanos. Varias protestas se han escuchado en Japón en estos días, al conocerse que una pequeña cantidad de radiación se filtró de un submarino nuclear estadounidense que está en aguas niponas desde principios de año.

El incidente se produce cuando Estados Unidos está intentando despejar los temores sobre un plan de instalar en Japón el portaviones nuclear George Washington. El país asiático es el único que ha sufrido en la historia ataques nucleares.

La prensa va revelando a cuentagotas esta catarata de errores. Lo peligroso es que se trata de barrabasadas en la mayor potencia nuclear del mundo, capaz de acabar en uno de esos errores con el resto de la humanidad.

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