El mundo se quema «a fuego lento»

Un impactante mapa publicado por la NASA advierte cómo los patrones de temperatura y precipitaciones de todo el mundo pueden cambiar drásticamente para finales de siglo

Autor:

Patricia Cáceres

En la sociedad moderna es común escuchar predicciones sobre cómo se transformará la Tierra por el cambio climático. No pocos han vaticinado finales apocalípticos, precedidos por sequías, terremotos, huracanes o inundaciones severas, que comienzan a hacerse cada vez más recurrentes en la geografía mundial.

Pero quizá una de las pruebas más reveladoras en los últimos tiempos sobre la gravedad del asunto la aportó la Agencia Espacial Estadounidense para la Aeronáutica y el Espacio (NASA), la cual predijo que en 2100 la Tierra será un planeta mucho más rojo y caliente.

Si para 2100 el dióxido de carbono en la atmósfera aumenta más del doble, gran parte de África, América del Sur y la India tendrán que soportar temperaturas máximas promedio de más de 45 grados Celsius.

Según informó The Daily Mail, un impactante mapa publicado por la agencia muestra cómo los patrones de temperatura y de las precipitaciones de todo el mundo pueden cambiar para finales de siglo, y pronostica que en grandes áreas se superarán los 45 grados Celsius.

Utilizando predicciones del cambio climático basadas en el aumento de los niveles de dióxido de carbono, los datos muestran lo que puede ocurrir con el clima en distintos pueblos y ciudades.

En julio de 2100, los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzarán 935 partes por millón. Para comparar, a principios de este año los niveles de dióxido de carbono alcanzaron 400 partes por millón.

Si para ese entonces el dióxido de carbono en la atmósfera aumenta a más del doble, gran parte de África, América del Sur y la India tendrán que soportar temperaturas máximas promedio de más de 45 grados Celsius, ahondaron los expertos.

Las temperaturas de verano en Jerusalén, Nueva York, Los Ángeles y Bombay también podrían alcanzar estos niveles, mientras que Londres y París experimentarían temperaturas medias de 20 y 30 grados Celsius, respectivamente.

Otros datos ofrecidos por la NASA sugieren que para 2100 el cambio climático global modificará las grandes comunidades vegetales que cubren prácticamente la mitad de la superficie terrestre e impulsará la conversión de casi el 40 por ciento de los ecosistemas de la Tierra.

Los investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la agencia espacial y del Instituto de Tecnología de California, en Pasadena, concluyeron que para entonces «se alterará el equilibrio ecológico entre las especies de animales en peligro de extinción, lo cual marcará una tendencia a reducir la biodiversidad y a afectar negativamente a la Tierra».

Evaluaciones de riesgo

El conjunto de datos muestra la posible evolución del clima en el horizonte de 2100 a escala regional y global a partir de simulaciones con 21 modelos climáticos.

La representación gráfica y las bases de datos en las que se apoyan, con 11 terabytes de información, devienen nuevo intento por facilitar a la comunidad científica y a la población en general la comprensión de la importancia del fenómeno climático que afecta al planeta, según destaca la información difundida esta semana por esta agencia espacial de Estados Unidos.

Los datos de alta resolución, que se pueden ver en una escala de tiempo todos los días a nivel de ciudades individuales y pueblos, ayudarán a los científicos y planificadores a realizar evaluaciones de riesgo, desde sequías e inundaciones, hasta olas de calor y pérdidas en la productividad agrícola.

Los análisis de las temperaturas globales promedio del mes de abril de 2015, a nivel de la Tierra y de los océanos, revelaron un récord de calor en la temperatura habitual para el primer tercio del año.

«Con este nuevo conjunto de datos mundial las personas tienen una herramienta valiosa para la planificación de cómo hacer frente al calentamiento del planeta», declaró Ellen Stofan, jefe científico de la NASA.

En opinión del Doctor Ramakrishna Nemani, investigador del proyecto NASA Earth Exchange, «esta base de datos es fundamental para la investigación del clima, con un gran rango de aplicaciones».

También predicciones similares realizadas en 2013 sobre las previsiones climáticas en Estados Unidos están siendo utilizadas actualmente para prevenir riesgos en ríos, ciudades y cultivos.

Abril, el más caliente

Otras investigaciones arrojan más luces sobre el asunto. Al parecer, los análisis de las temperaturas globales promedio del mes de abril de 2015 a nivel de la Tierra y de los océanos revelaron un récord de calor en la temperatura habitual para el primer tercio del año.

Así lo evidencia un reporte de la Agencia Nacional Oceanográfica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, el cual indica que se trató del cuarto abril más caluroso en la historia de los registros, iniciados en 1880.

El promedio de la suma de temperaturas terrestres y oceánicas fue 0,74 grados Celsius por encima del promedio del siglo XX. El promedio de temperaturas terrestres fue 1,11 grados por encima, mientras que el de temperaturas oceánicas fue 0,6 grados superior.

Desterrar los combustibles fósiles

Para tener una oportunidad de limitar el incremento de la temperatura media global a los dos grados Celsius, límite considerado como seguro por los científicos, no hay otro camino que llegar a un nivel de cero emisiones cerca de 2100.

Así lo asegura el Informe de Síntesis de la quinta Evaluación del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), el cual advierte que, si no se controla, el cambio climático aumentará la probabilidad de impactos severos, generalizados e irreversibles para las personas y los ecosistemas.

No obstante —subraya— si se ponen en marcha estrictas acciones de mitigación, esos impactos podrán mantenerse dentro de un rango manejable.

Los diferentes escenarios analizados en el informe muestran que para tener una oportunidad probable de limitar el incremento de la temperatura media global a los dos grados Celsius, habría que reducir las emisiones entre un 40 y un 70 por ciento a mediados de siglo, y a casi cero para 2100.

El documento recoge que a final de siglo los combustibles fósiles deben quedar desterrados, a no ser que su uso vaya acompañado de técnicas de captura y almacenamiento del CO2 resultante de su quema. Además, el panel de expertos recomienda triplicar el uso de las energías renovables en los próximos 40 años.

Este informe recoge las conclusiones de los tres informes anteriores, en los que han trabajado más de 800 científicos, y que suponen la evaluación del cambio climático más completa hasta la fecha.

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