Justicia para el león más amado de Zimbabwe

El mundo continúa indignado por la matanza de Cecil, un animal icónico de la selva africana

Autor:

Patricia Cáceres

Decapitado, sin piel, desangrado durante 40 horas… Así tristemente quedó Cecil, un león que por más de una década fue la atracción del principal parque de Zimbabwe, Hwange, en el continente africano, que murió a manos de un grupo de cazadores a principios de este mes.

Al parecer los hombres lograron sacar del área del parque a Cecil, de 13 años, atrayéndolo con una carnada. Una vez fuera lo hirieron con una flecha. Pero no murió inmediatamente. Luego de 40 horas de búsqueda fue encontrado por los cazadores, quienes le dispararon, lo desollaron y le cortaron la cabeza como trofeo.

«Les tomó dos días encontrarlo y matarlo. Agarraron la cabeza y trataron de destruir el collar que llevaba, que es muy costoso y que tiene GPS», explicó Jonnhy Rodrigues, presidente de la organización de caridad Fuerza de Conservación de Zimbabwe (ZCTF).

Dicho collar había sido colocado por científicos de la Universidad de Oxford, como parte de un estudio sobre la población de leones en esa área que comenzó en 1999.

Cecil y el cuestionado Walter James Palmer.

En el artículo La muerte del león más amado de Zimbabwe se inicia un debate sobre la caza deportiva (Death of Zimbabwe’s Best-Loved Lion Ignites Debate on Sport Hunting), publicado en la revista National Geographic, una fuente anónima señaló que «grandes felinos podrían ser atraídos usando carnadas como señuelo para que salgan de las áreas protegidas contra la caza y entren en áreas donde sí hay concesiones. Eso me muestra el nivel de desesperación de los operadores de caza».

No obstante, para muchos el lugar donde Cecil murió no debería hacer ninguna diferencia a la hora de condenar el hecho.

«Me opongo firme y vehementemente a la legalización y a la práctica de la caza de leones en cualquier zona. Personalmente animaré a Parques Nacionales de Zimbabwe y a funcionarios del Gobierno a que se comprometan con detener la matanza de leones de forma inmediata», subrayó en un comunicado Beks Ndlovu, del grupo de Campamentos y Bosques Africanos (African Bush Camps).

Pero además del hecho en sí, hay otros motivos para preocuparse. De acuerdo con Rodrigues, el cazador que mató al león de 13 años no solo acabó con el líder de una manada conformada por tres hembras y sus descendientes.

«No solo perdimos a Cecil, también a la mitad de su familia, porque su descendencia no sobrevivirá a la llegada de un nuevo macho. El próximo matará a unos 12 cachorros», asegura.

Así lo confirmó el artículo de la revista National Geographic, según el cual los machos leones generalmente matan a los hijos de los líderes muertos o «derrocados» para procrear con las hembras que heredan.

«Hay muchas organizaciones que están muy molestas por lo que pasó. Cecil era muy conocido en todo el mundo. Muchos de los turistas venían a ver a este animal y a su familia. Es muy malo lo que pasó», acotó Rodrigues.

Los turistas regularmente observaron su característica melena negra en el parque durante muchos años, dijo Lion Aid, otro grupo protector.

El rostro detrás de la flecha

El dentista estadounidense Walter James Palmer, residente en el estado de Minnesota, admitió hace unos días haber sido el autor principal de la muerte del león más famoso de Zimbabwe. Sin embargo —afirma— actuó convencido de que la cacería en la que participó era legal y que contaba con «todos los permisos» necesarios.

«Que yo sepa, todo lo relacionado con el viaje fue legal y adecuadamente gestionado y conducido», indicó en un comunicado divulgado por varios medios estadounidenses.

Palmer comentó también que no tenía ni idea de que Cecil fuera el león más famoso de Zimbabwe y que se basó en la experiencia de los guías profesionales locales para garantizar una cacería legal.

«Lamento profundamente que el ejercicio de una actividad que amo y practico de forma responsable y legal resultara en la muerte de este león», concluyó.

La muerte del icónico animal ha suscitado una gran polémica entre los conservacionistas locales, porque consideran que el safari se organizó de forma ilegal.

De acuerdo con la portavoz de la policía zimbabwense, Charity Charamba, el estadounidense enfrenta cargos de caza furtiva.

«Hemos arrestado a dos personas y ahora estamos buscando a Palmer en conexión con el mismo caso», dijo Charamba. De ser hallados culpables enfrentarían una sentencia de 15 años de     prisión.

El hombre fue acusado por grupos ecologistas este martes de haber pagado 50 000 dólares para matar al animal.

El pasado 13 de julio, la Asociación de Cazadores y Guías Profesionales de Zimbabwe (Zphga, por sus siglas en inglés) emitió un comunicado en el que confirmaba la muerte del animal en un terreno privado en un safari y aseguraba que hay una investigación en  marcha.

Y el 23 de julio esa organización confirmó que expulsó «de manera indefinida» al cazador profesional que estaba a cargo del safari.

«El cazador profesional y la compañía para la cual trabaja han colaborado en la investigación. Zphga reitera que no tolerará la caza ilegal o cualquier práctica que no sea ética por parte de sus miembros y personal», señaló la organización.

De acuerdo con Jonnhy Rodrigues, dos personas de nacionalidad zimbabwense ya han sido detenidas y se prevé que sean llevadas ante un tribunal en Zimbabwe el 6 de agosto. Los individuos, un cazador profesional y el dueño de una granja, están acusados de ayudar a Palmer. Fueron presentados ante el tribunal de Hwange, a 700 kilómetros de la capital Harare.

Según recuerda BBC Mundo, en el 2009 Palmer fue entrevistado por The New York Times sobre la caza de un alce, cuyo caso fue utilizado para aspirar a un libro de récords de cazadores con arco y flecha.

El artículo menciona que el estadounidense se encontraba en ese momento bajo observación de las autoridades, luego que mintiera sobre la ubicación de un oso negro que mató en el estado de Wisconsin en 2006. Se sospechaba que lo había hecho en una zona de protección de animales.

Un vocero de Palmer dijo al diario inglés The Guardian que el estadounidense se encontraba muy perturbado por todo. Palmer indicó que no ha sido contactado por las autoridades de Zimbabwe ni de Estados Unidos, pero se mostró dispuesto a «ayudarles en cualquier petición que puedan tener».

Su consulta odontológica estuvo cerrada el martes y su página web y su cuenta en Facebook fueron retiradas después de recibir numerosos comentarios negativos. En estos momentos se cree que Palmer está en Estados Unidos, aunque se desconoce su paradero exacto.

El presidente de ZCTF insistió en que «lo que hicieron fue ilegal. Queremos que la justicia siga su curso. Los demás cazadores que vienen deben entender que no se pueden salir con la suya. Deben ser procesados judicialmente por lo que hacen».

Aunque no se tiene certeza de lo que pasará con los responsables, no caben dudas de que la muerte de Cecil ha provocado indignación internacional y que le está abriendo los ojos al mundo sobre lo que sucede en África.

Buena parte de los descendientes del animal no sobrevivirá la llegada de un nuevo macho.

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