En busca de sueños... todavía

Como parte de las comisiones de trabajo que sesionaron durante el II Congreso de la AHS se promovieron espacios de debate sobre la literatura y el desarrollo de la crítica e investigación en Cuba

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Cierto es que en lo que respecta a la atención a los jóvenes escritores agrupados en la Asociación Hermanos Saíz (AHS) se ha avanzado mucho, según reconocieron en la comisión centrada en la literatura y la crítica e investigación del II Congreso de dicha organización, que culminó recientemente. Ahí está para demostrarlo el espacio palpable que se han ganado en el último quinquenio, tanto en la publicación como en la difusión de sus obras, gracias a eventos al estilo de la Feria del Libro o programas como el de Ediciones Territoriales.

Mucho dice que los escritores menores de 35 años, pertenecientes a la AHS, hablen con satisfacción, por ejemplo, de la recuperación que en los últimos años ha experimentado el libro en el campo de la producción y la distribución; una situación muy diferente a la que vivió el país como consecuencia del período especial. Sin embargo, todavía siguen en busca de sueños realizables.

Entre ellos, aún urge la necesidad de crear y fortalecer espacios de debate y crítica desde las instituciones, las revistas literarias y culturales (que deberían abrirse más a los ensayos de las ciencias sociales), y las universidades.

Los miembros de la sección de Literatura y Crítica e Investigación de la Asociación consideran que se deberían revisar los planes y programas de estudio en las diferentes enseñanzas, y trabajar en la actualización de la bibliografía; que materias como Filosofía y Marxismo se pudieran impartir de una manera más eficaz, si los estudiantes se acercaran a ellas a partir de la lectura de los clásicos.

Asimismo, abogan porque Áncora, Aldabón, Luz, Sed de Belleza y Reina del Mar, las cinco editoriales de la AHS, revisen sus respectivos catálogos y sus planes editoriales, para que, a partir de ahí, puedan trazar programas de trabajo de mayor eficacia, al tiempo que creen que sería muy provechoso que sus autores tomaran también parte en giras nacionales.

De cualquier manera, expresaron que en este tiempo ha sido una ganancia la aparición de las becas de creación, de carácter nacional, al estilo de La Noche y Fronesis, cuyos resultados finales, no obstante, deberían valorarse para que salgan a la luz. Saludaron también el apoyo que han recibido las diversas publicaciones en formato electrónico, además de la organización de encuentros y talleres de superación para sus miembros, todo lo cual ha sido posible, sin duda, con el apoyo del Instituto Cubano del Libro (ICL) y sus instituciones.

Sigue estando pendiente el asesoramiento a libreros y trabajadores del sector comercial, para que realicen mejor promoción y gestión de venta de los textos que tienen a su cargo. De igual modo, se extrañan las ediciones críticas sobre la literatura cubana (en ese sentido mucho queda por hacer en cuanto a la realización de investigaciones y proyectos que posibiliten el fomento de la literatura cubana, a partir del debate de zonas, movimientos y géneros), así como obras periodísticas que puedan servir de referencia para las nuevas generaciones.

Apreciable ha sido igualmente la consolidación del Premio Calendario como uno de los concursos literarios más importantes de nuestro panorama cultural, el cual acredita y publica con puntualidad cada año la obra de los más destacados autores jóvenes de nuestro país en los diferentes géneros literarios. Estos títulos, por la calidad que poseen, merecen un seguimiento y una jerarquización diferentes para su distribución y presentación en los territorios fuera de la capital.

En torno a la actualización del Sistema de Ediciones Territoriales señalaron como positivo el hecho de haber eliminado poco a poco los prejuicios y esquematismos vinculados a criterios estrictamente territoriales, que fijaban cuotas en nombre de una supuesta representatividad. Con todo y ello, aún estas editoriales deben definir un perfil propio e iniciar una real renovación de sus catálogos, fenómeno que afecta de manera más evidente a los jóvenes.

En lo adelante, habrá que seguir empeñándose en implementar formas atractivas para promover el hábito de la lectura en las diferentes generaciones, sobre todo en tiempos en que crece la banalización en la expresión y difusión literarias. En ese contexto se hace más notable la ausencia de una crítica literaria que oriente al lector que, con el desarrollo de las nuevas tecnologías y los espacios de la red de redes (blogs, sitios digitales, webs 2.0...), posee habilidades y motivaciones distintas. Ello obliga a buscar otras formas de generación y circulación de la literatura, que posibiliten la configuración de nuevas plataformas de posicionamiento del libro.

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