La Peña de La Guayaba

Autor:

Juventud Rebelde

Casi todos los sábados en la mañana tienen lugar al este de La Habana unas informales carreras de bicicleta en las que participan deportistas activos y mucha gente que, aunque nunca fue ciclista, igual se ha sumado a esta peña del circuito cercano a la presa La Guayaba.

El sello lo aportan ciclistas de alta competición jubilados y hombres vinculados a este deporte durante toda su vida y que ahora, incapaces de decirle adiós definitivamente, se entrenan y contribuyen a formar nuevos campeones. Unos 70 u 80 másteres, miembros del Club de Veteranos del Ciclismo, alinean en el mismo pelotón con jóvenes prospectos para dar unas vueltas al circuito, de unos 20 kilómetros.

Estos entusiastas aseguran que no son necesarias bicicletas tan especiales; puede participar todo aquel que posea una de carrera o semicarrera. Dicen que esta es una práctica común en el mundo y mantienen abiertas las puertas de la peña: «Ni siquiera queremos que participe gente que corra, sino que simplemente monte en bicicleta y ame el ciclismo».

Entre quienes se dan cita en La Guayaba se encuentra lo que más brilla en este deporte en el país y glorias que enaltecieron el ciclismo nacional. Viven enamorados de él, y de la filosofía y el estilo de vida que significa desplazarse en bicicleta, no solo para competir, sino para disfrutar entre compañeros y enterarse de lo último del ciclismo mundial y de Cuba. En otras provincias cubanas, como Cienfuegos, Ciego de Ávila y Santiago, existen peñas como esta.

Entre los fundadores de la Peña de La Guayaba se destaca «la Locomotora de Cuba», Raúl Vázquez Vázquez, ganador de una vuelta ciclística al país, quien como entrenador hace 20 años traía a sus muchachos a este circuito para hacerlos competir entre sí e irlos «puliendo». Ahora, con 64 años de edad y siempre en su bicicleta, Vázquez conserva el cuerpo esbelto, el rostro curtido por la intemperie y el espíritu animoso.

Otro veterano con el mismo apellido, el ex corredor del equipo nacional Gustavo Vázquez Domínguez, de 57 años de edad, contó que hace unos años se sintió muy mal de salud. Había «colgado» la bicicleta y se le echó encima un sobrepeso acompañado por el paquete completo: dolores en la espalda, hipertensión arterial, triglicéridos altos, prediabetes, hinchazón en las piernas… Hasta que volvió a montar en su «caballo de metal». Ahora aparece entre los primeros en la línea de arrancada de La Guayaba.

Al preguntarles a estos hombres por síntomas relacionados con enfermedades de la próstata, impotencia o alguna otra disfunción sexual vinculada al ciclismo, ambos se miraron un instante y exclamaron: «¡Pero si la bicicleta es una viagra!»… e insistieron en que esto se debe sobre todo al beneficio psicológico, al optimismo y la independencia que aporta la bici.

Los cerca de cien miembros de la Peña de La Guayaba organizan expediciones de cicloturismo y participan en carreras como la Clásica Habana-Sur, cuya próxima edición tendrá lugar el 22 de abril, con salida a las 8:00 a.m. desde el parqueo del Cardiocentro William Soler, en la capital.

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