Ronald, buenos días para ti

De primera mano, el médico Ronald Hernández Torres comenta y comparte fotos de cada una de las actividades de la brigada cubana, que partió a Liberia para combatir el ébola

Autor:

Glenda Boza Ibarra

«Buen día a las amigas y amigos de todo el mundo que están pendientes de nosotros. Ya listos para salir para un nuevo día de entrenamiento. Vital para nuestra seguridad. Más seguros que ayer de nuestra decisión voluntaria de venir a este país y hacer lo que mejor hacemos: ayudar a quien lo necesite. Esto es después del café (se refiere a una foto), que no nos puede faltar, hoy cortesía de dos hermanos de Pinar del Río».

Ese fue el primer mensaje que leí de Ronald, hace ya algunas semanas. No sé cómo me hice su amiga en Facebook, tal vez el hecho de compartir a Las Tunas me hizo confirmar su solicitud de amistad, ¿o fue al revés?

Especialistas cubanos en Liberia. Foto: Tomada de Facebook.

A esta altura, tales detalles no importan, porque Ronald Hernández Torres me actualiza cada mañana sobre la situación de los cubanos en Liberia. Sí, Ronald es médico general integral y partió a esa nación para combatir el ébola.

De primera mano comenta y comparte fotos de cada una de las actividades de la brigada cubana, una primicia que no tiene ninguna de las agencias de prensa extranjeras con periodistas allí. Ronald es, de alguna forma, nuestro corresponsal.

Entre mensajes de agradecimiento, solidaridad y preocupación por su cuidado, la gente le pide fotos de los médicos de sus provincias, le envía mensajes, le hace preguntas, entrevistas… y a todos Ronald responde.

Hace unos días lo vi conectado y me animé a escribirle. Apenas quería agradecerle, mostrarle mi admiración y, a través suyo, pedirles a todos nuestros compatriotas allí que se cuidaran. Hemos chateado por unos diez minutos.

Para orgullo mío fuimos casi vecinos allá por Buena Vista en Las Tunas. Quizá alguna vez lo vi, o hasta me atendió, pero muy pocas veces una puede reconocer a los héroes comunes, esos que no se estudian en los libros de historia ni bautizan con su nombre, luego, las escuelas.

Me ha contado de sus hijos, y del más pequeño que vive en Sagua de Tánamo, Holguín, quien quedó muy triste cuando su papá le dijo que debía irse a África.

Ronald Daniel tiene siete años y no entiende su decisión. Solo sabe que estará lejos de él otra vez. Tal vez ni siquiera comprenda el riesgo que corre ahora su padre, lo que hace su disposición de partir aún más admirable.

Desde Liberia, Ronald ha pedido a sus amigos sagüeros que le lleven una foto a su hijo, que le digan de su estado.

Yo, que estoy muy lejos y no puedo ayudarlo, le prometí escribir algo, para que alguien tal vez se lo leyera.

«Le voy a agradecer. Él está dolido porque no quería que viniera. Imagínate, tiene siete años y yo me pasé cuatro en Venezuela», me ha escrito.

Con tal compromiso llevo casi una semana con media hoja en blanco, porque ninguna palabra podrá describir mi agradecimiento a Ronald padre, ni llenar su vacío en sus hijos; porque nada que escriba será digno para tanta entrega; porque a horas como estas, yo prefiero un abrazo.

Con casi 3 000 amigos, mañanas complicadas de entrenamiento, preparación y hasta clases de Inglés, Ronald accedió a saludarme, a contarme de su familia, sin importar si a esa hora lo vencían el cansancio o la nostalgia.

Quizá alguna vez nos cruzamos por una calle de Las Tunas y, ahora que lo pienso, su cara me suena conocida. Tal vez a él le suceda lo mismo. Y quien ciertamente no olvidará nunca su rostro seré yo, ni buena parte de los cubanos y extranjeros que lo siguen. ¡Espera! Ahora ha vuelto a publicar.

Centro de entrenamiento para especialistas cubanos en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri. Foto: Calixto N. Llanes.

«Buen día a las amigas y amigos de todo el mundo que están pendientes de nosotros. Ahora llegó el momento de nuestra generación de ayudar al pueblo africano a combatir al ébola. Es nuestro Moncada, es nuestra Sierra (…) Venceremos y volveremos».

Y no me quedan dudas de que esos buenos y valientes cubanos volverán.

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