Nacimientos al límite

Además de las complicaciones naturales del parto, algunas mujeres enfrentan prejuicios culturales que convierten el hecho en un gran escándalo social

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

La razón teme la derrota, pero la intuición disfruta la vida y sus desafíos.

Paulo Coelho

Desde siempre la humanidad busca explicaciones al origen de la vida, individual y como especie. Confrontamos hipótesis y aventuramos respuestas por disímiles caminos, pero muchos misterios siguen sin develarse, al menos desde las aceptadas herramientas de la ciencia moderna.

Por ahora la única verdad general es que todos nacemos y morimos, y a pesar de ser algo tan natural y cotidiano (casi cinco nacimientos y dos muertes por segundo), cuando las circunstancias que lo rodean muestran signos sobresalientes la sociedad las divulga con ribetes de singularidad.

En internet abundan reportes sobre los nacimientos más demorados o rápidos, los lugares más inverosímiles y la fascinación ante criaturas que enfrentaron pruebas increíbles y sobrevivieron. Por ejemplo, la bebé más pequeña de que se tiene noticia es la alemana Emilia Grabarczyk, nacida en 2016 en la semana 26 de gestación, con 229 gramos (media libra) y 21,84 centímetros. En 2004 en Chicago había sobrevivido Rumasia Rahman, con un día menos de gestación, pero de 25 centímetros y 230 gramos.

Otra de las noticias más seguidas por décadas fue la de la madre más joven: en 1939 la peruana Lina Medina dio a luz a la edad de cinco años a causa de una violación al parecer incestuosa, de la que nunca pudo encontrarse el autor. JR contó los detalles en 2006 en esta misma sección.

En el otro extremo se ubican dos mujeres indias de 70 años: Rajo Devi Lohan dio a luz a su primer bebé en noviembre del 2013, tras someterse a tratamiento de infertilidad, y Omkari Singh tuvo gemelos en 2008, pero la niña murió con cuatro años en un accidente.

Dobles desafíos

Además de las complicaciones naturales del parto, algunas mujeres enfrentan prejuicios culturales que convierten el hecho en un gran escándalo social.

Los registros recogen siete casos en el mundo de hiperfecundación heteroparental: estando embarazada de pocos días una mujer libera otro óvulo que también es fecundado, pero por otro hombre, y termina gestando dos embriones de tiempos y padres diferentes.

Puede ocurrir si ella tuvo sexo con ambos en un plazo muy corto, o porque se sometió a inseminación artificial con semen donado y por azar su pareja la fecundó también. El ultrasonido puede apuntar diferencias de crecimiento, pero la confirmación se obtiene del estudio posterior del ADN.

Los tratamientos de fertilidad generan gran cuestionamiento, como el que enfrentó Nadya Denise Doud-Suleman Gutiérrez, que llegó a feliz término con un embarazo de ocho embriones obtenidos por fertilización in-vitro. El parto ocurrió en enero de 2009. Los bebés sobrevivieron sin dificultad y se sumaron a otros seis hijos nacidos de un embarazo similar de esta madre norteamericana.

Pero si lo mucho asusta, lo poco también despierta suspicacia… La joven Melek pudo traer al mundo su primer bebé, a pesar de no tener piernas y faltarle un brazo. El parto se realizó por cesárea y la joven de 24 años cuenta con la ayuda del padre de la criatura.

Otro ejemplo mediático es el del norteamericano Thomas Beatie, quien pasó a la historia en 2007 como primer transexual que eligió parir desde una identidad masculina, aprovechando los órganos femeninos internos no removidos en la operación de cambio de sexo realizada en su temprana juventud.

Su esposa se había sometido a tratamientos de inseminación con el esperma de un donante anónimo, pero su útero no respondió como esperaban y ambos decidieron probar en el cuerpo de Thomas, quien dejó de tomar hormonas masculinas durante algunos meses. Tras el primer éxito repitieron el procedimiento y tuvieron tres hijos, que amamantó la madre no biológica tras hormonarse para este rol.

Tampoco fue fácil para las siete parejas birraciales que en este siglo han tenido partos gemelares, y sus bebés son de «razas» diferentes. Uno de los casos más llamativos es el de Alison Spooner y Dean Durrant, en Reino Unido. En 2001 tuvieron a Hayleigh y Layren, y en 2008 a Leah y Miya. En ambos casos las niñas son muy diferentes.

También inusual resultó para el matrimonio nigeriano de Ben y Angela Ihegboro, que su tercera hija resultara de tez blanca y ojos azules sin ser albina. La llamaron Nmachi, Belleza de Dios, pero la nena fue sometida a pruebas genéticas para demostrar que la madre no había sido infiel al concebirla… ¿Se imaginan qué les hubiera pasado a ambas en una sociedad machista de no existir esa tecnología?

Rajo Devi Lohan, la madre más vieja del mundo. Foto: Tomada de BBC mundo

Marcia y Millie son gemelas, aunque tengan color de ojos y piel diferentes. Foto: Tomada del Znoticias.com

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