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Los humanos de la Edad de Hielo no cazaban mamuts al azar

Los mamuts lanudos fueron una fuente esencial de recursos para las comunidades de Eurasia y Norteamérica

Autor:

Juventud Rebelde

Un estudio genético de gran escala resolvió un debate que se extendió durante casi dos siglos: las acumulaciones de huesos de mamuts halladas en Europa no fueron producto del azar ni de causas naturales, sino resultado de la caza selectiva realizada por los humanos de la Edad de Hielo. La investigación reveló que los cazadores del Pleistoceno tenían una preferencia marcada por las hembras.

Los mamuts lanudos fueron una fuente esencial de recursos para las comunidades de Eurasia y Norteamérica. Proveían carne, grasa, piel para confeccionar ropa y colmillos y huesos que se utilizaban en armas, herramientas, arte y refugios. Desde el siglo XIX, arqueólogos discutían si las grandes acumulaciones de restos respondían a mortalidad natural o a explotación humana. El análisis publicado el 30 de julio de 2026 en Current Biology aportó una respuesta clara.

El equipo internacional liderado por Hannah Moots, del Centro de Paleogenética de la Universidad de Estocolmo, examinó el ADN de 521 mamuts que vivieron en los últimos 50 000 años, reporta Gizmodo. De ellos, cien procedían de 11 yacimientos europeos vinculados con actividad humana, mientras que 421 correspondían a hallazgos en entornos naturales. La diferencia fue significativa: en los sitios asociados a caza, el 70 por ciento de los ejemplares eran hembras, frente a un 30 por ciento de machos. En los entornos naturales, la proporción se invertía: 66 por ciento machos y 34 por ciento hembras. Según David Díez del Molino, coautor del estudio, esta comparación confirma que la acción humana fue el principal factor detrás de las acumulaciones.

La elección de hembras no se explica únicamente por su menor tamaño respecto a los machos. Moots señaló que los grupos liderados por hembras, similares a las manadas de elefantes actuales, se desplazaban de manera más predecible y estacional, lo que facilitaba su localización. Love Dalén, también coautor, añadió que las hembras con crías eran más vulnerables, ya que tendían a protegerlas en lugar de huir, lo que permitía a los cazadores acorralarlas con mayor eficacia. Las tácticas incluían aprovechar el relieve y guiar a los animales hacia trampas naturales como acantilados o ciénagas, donde quedaban inmovilizados antes de ser atacados con armas.

El estudio identificó además un hallazgo singular: un mamut de la isla de Wrangel con mosaicismo X0/XX, condición equivalente al síndrome de Turner en humanos. Este caso constituye la primera evidencia de dicha alteración genética en una especie extinta. Wrangel fue el último refugio de los mamuts lanudos, que sobrevivieron allí hasta hace unos 4 000 años, aislados y con altos niveles de endogamia, mucho después de que la especie desapareciera en otras regiones debido al cambio climático y la transformación de los pastizales en bosques y tundra húmeda.

 

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