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¿Cómo funcionará el mercado cambiario de divisas?

El director de Políticas Macroeconómicas del Banco Central de Cuba, Ian Pedro Carbonell, aseguró que este inicio marca una transformación cambiaria gradual, con un diseño que no aplica terapias de choque, reconoce la diversidad de actores y las condiciones reales y objetivas de la economía

Autor:

Raciel Guanche Ledesma

Un paso decisivo en el camino de ordenar e incrementar los ingresos en divisas acaba de dar nuestro país con el anuncio de nuevas transformaciones en el mercado cambiario, las cuales, desde hoy, entraron en vigor.

No se trata de acciones aisladas, como bien explicó a la prensa el director de Políticas Macroeconómicas del Banco Central de Cuba, Ian Pedro Carbonell, si no de medidas contempladas tanto en el programa de estabilización macroeconómicas, como en el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.

La actual no es una solución mágica, ni significa que, de golpe, se le dará una estocada definitiva al mercado ilegal de divisas. Pero sí resulta una medida que se aleja de cualquier quietismo y persigue la sostenibilidad del mercado cambiario.

Existen dos normas jurídicas que respaldan este avance: la Resolución 127 de Mercado Cambiario y la Resolución 128 del Reglamento de Mercado Cambiario, ambas de Banco Central de Cuba, y que entraron hoy en vigor al momento de su publicación.

Esencialmente este paso tiene el objetivo de organizar los flujos en divisas del país, hacer expedito un mercado oficial, trasparente y legal que permita la realización de las operaciones cambiarias; pero, a plenitud, ¿en qué consiste esta nueva medida?

Las transformaciones cambiarias que recién inician comprenden la creación de tres segmentos cambiarios orientados, entre otros elementos, a potenciar el crecimiento de las exportaciones y los ingresos externos, generar un ambiente más favorable para las inversiones, así como propiciar que los actores económicos puedan realizar su actividad de manera segura y legal a través del sistema bancario y financiero cubano, y ayudar a la bancarización de operaciones, comentó Carbonell.

En su explicación detalló que esos tres espacios están concebidos con regímenes cambiarios distintos. Sin embargo, remarcó que este comienzo tiene un carácter temporal, pues el objetivo más importante radica en lograr en un futuro la unificación de los tipos de cambio oficiales.

El diseño tiene un enfoque gradual, pues no es aconsejable, señaló, ir a una unificación cambiaria en lo inmediato, porque sufriría la economía resultados bien negativos con efectos directos en la población: dígase costo de productos más elevados, entre otros. Más allá de los tiempos, reiteró que el objetivo estratégico de contar con una sola tasa de cambio se mantiene. «Aquí no estamos haciendo terapias de choque, que es lo que resultaría en este instante de una unificación cambiaria de golpe».

Primeros segmentos

En un primer momento, para cada segmento se aplicará un tipo de cambio distinto, donde los participantes podrán comprar y vender divisas a la tasa de cambio específica del segmento en el que operan, puntualizó. «Reconocemos que esta no es la forma óptima de gestionar la política cambiaria; sin embargo, dadas las condiciones actuales de nuestra economía, es la alternativa que nos permite avanzar de manera gradual hacia nuestro objetivo final de convergencia, para una unificación de la tasa de cambio; sin que ello implique daños severos a la actividad productiva y, a la vez, permitir que los distintos actores se adapten adecuadamente a las nuevas condiciones.

Detalló que en el primer segmento es donde se ejecutan las asignaciones del Gobierno, a través de la Caja Central, que sustentan las necesidades vitales y prioritarias del país, y que va a continuar operando a la misma tasa de cambio actual.

Se trata de un segmento donde operan aquellas entidades que tienen que ver, por ejemplo, con las necesidades del cuadro básico de medicamentos, los combustibles, la generación eléctrica, la canasta básica, la transportación pública, entre otros. En ese caso la tasa se mantiene para evitar el impacto sobre los precios de estos bienes y servicios, que son esenciales para nuestra población y dependen de la importación.

En un segundo segmento, explicó, participarán determinadas entidades generadoras de ingresos externos. En él funcionará un régimen cambiario distinto que propicie la rentabilidad y competitividad de esas entidades y, de esta manera, tributar positivamente a la balanza comercial del país, lo que se traduce en mayor disponibilidad de recursos para atender las necesidades básicas del primer segmento.

Ian Pedro comentó que este segundo espacio le da acceso legal a la divisa a muchos actores que hoy no cuentan con esas bondades, y enfrentan condiciones complejas para poder llevar a cabo el reaprovisionamiento de sus negocios. Además de que hoy muchos de los actores económicos acuden a espacios no oficiales para obtener divisas.

En el caso de las entidades exportadoras, desde sus cuentas en los bancos, con las divisas que retienen, van a poder beneficiarse de una mejor tasa que le permitirá ingresar una mayor cantidad de pesos cubanos por cada dólar que generan. Lo que significa, por ejemplo, que puedan pagar mejores salarios y afrontar ciertas inversiones y gastos.

Con las nuevas medidas se busca potenciar ese sector exportador, ya que genera divisas y le permite al país contar con mayores niveles de ingresos en la caja central para poder sostener y respaldar necesidades básicas de la población.

Segmento tres

El segmento tres incorpora uno de los elementos más novedosos de la transformación cambiaria, que es la modificación del régimen cambiario aplicable a las personas naturales y las formas de gestión no estatal, con una tasa de cambio flotante.

Esta última variará en función de la propia dinámica de las operaciones que se ejecutan a través del mercado, y otros elementos del entorno macroeconómico, apuntó. Operar de esa forma le da un fundamento más sólido a la tasa de cambio, alejándola de cualquier elemento de manipulación y especulación.

Además, aseguró que este mercado se va a nutrir de las remesas y transferencias del exterior, operaciones en las ventanillas de sucursales bancarias y casas de cambio, operaciones de tarjetas internacionales y tarjetas prepago, entre otras fuentes que impliquen venta de divisas al mercado.

Un punto muy interesante, y que otorga dinamismo a estas trasformaciones radica en que, según destacó, está concebido que las entidades exportadoras y generadoras de divisas puedan vender -de las divisas que tendrán en las nuevas cuentas del recién implementado mecanismo de gestión, control y asignación de divisas- al denominado segmento tres de mercado cambiario.

La nueva tasa que se aplica desde hoy no es quizás la que muchos esperan, dijo, pero es la que permitirá que este mercado cambiario funcione, se consolide y pueda ampliar las oportunidades.

«Sabemos que las condiciones actuales de la economía están bastante deterioradas producto a factores diversos. Sin embargo, precisó, consideramos que seguir esperando era el peor de los escenarios. Por eso es importante construir ese mercado cambiario oficial que merece la economía cubana». Al referirse a las personas naturales, explicó que van a poder acudir a las sucursales bancarias o las conocidas Cadeca para vender sus divisas. Lo que implica contar con una tasa atractiva, agregó.

La compra de divisa para las personas naturales

Uno de los principios esenciales de este mercado es que va a vender lo que sea capaz de comprar, razonó. De ahí que, en este segmento tres, la tasa será de flotación. «Este mercado no demandará recursos del país para su operatoria», reconoció.

Actualmente existen 41 oficinas para la venta de divisas con sus colas, a través del turno digital. Ese orden, explicó, se mantiene con la implementación de esta nueva medida. Se irán añadiendo de forma progresiva otras oficinas, además de las que ya la población conoce, y precisó que, en el caso de las personas naturales, durante la etapa inicial, se mantiene el límite de comprar hasta cien dólares por personas.

La forma de gestión no estatal 

Hasta este instante las formas de gestión no estatal no tenían un mecanismo legal para acceder a las divisas. Pero eso cambia desde hoy, porque a través de sus bancos comerciales y desde sus cuentas bancarias, tendrán acceso a esa divisa. Esto es algo que va a tributar positivamente a la bancarización de las operaciones, ya que tendrán acceso al mercado desde sus cuentas bancarias fiscales, donde no van a tener que estar mediando con el efectivo.

Para la compra de divisas por parte de estos actores se establece un criterio: puede tener una capacidad de compra hasta un 50 por ciento del promedio de ingresos brutos en la cuenta fiscal del último trimestre, apuntó.

No consideramos adecuada una cuantía fija porque cada uno posee diferentes niveles de actividad, explicó. «A medida que el mercado cambiario vaya ubicándose en mejores condiciones se podrá ir flexibilizando estos mecanismos».

Además, comentó que, si los actores no estatales logran encadenamientos con cualquier otra entidad, como proveedores de bienes o servicios, pueden pactar una compra - venta directa de divisas.

El MLC

En el caso de las tarjetas en moneda libremente convertible (MLC), especificó que el sistema bancario y financiero cubano mantiene su posición de que son cuentas en divisas con completa operativas. Ahora con la implementación del nuevo mecanismo de control, gestión y asignación de divisas se abre la posibilidad de poder recuperar progresivamente la plena funcionalidad de estas cuentas, reiteró.

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