El periodista Ignacio Ramonet. Autor: Archivo de JR Publicado: 28/02/2026 | 10:58 pm
Fidel siempre está conmigo. Lo tengo aquí, en esta pequeña imagen que he conseguido, porque sé que él dijo que no quería que se le representase; pero se ha podido obtener una pequeña imagen que ahora me acompaña y el libro que hicimos juntos, donde están sus pensamientos y sus ideas.
Fidel era un hombre excepcional. He conocido a muchos dirigentes y a muchas lideresas; también tengo que decir, de todos ellos, que Fidel era único. Era un visionario y ese aspecto visionario, entre sus principales características, venía de su extraordinario conocimiento de la historia y, por consiguiente, de su propia experiencia. Y, además, de visionario, gran creador capaz de concebir conceptos políticos nuevos, estrategias políticas nuevas.
La Revolución Cubana es una revolución muy original, extraordinariamente original. Evidentemente, ella entronca con las Revoluciones que desde finales del siglo XVIII se hicieron en el mundo: la Revolución americana, la Revolución francesa sobre todo por su radicalidad, y evidentemente la Revolución soviética; pero sobre todo es una Revolución muy original. Y esa originalidad, ese aspecto irreductible y profundamente cubano de la Revolución, se le debe a Fidel, un gran creador.
Y la tercera gran característica de Fidel era su visión estratégica. Lo he dicho muchas veces: era un estratega. La táctica y todas las circunstancias que podían ser analizadas le permitían tener una visión de largo alcance. Una visión, como diríamos, teleológica, buscando un objetivo.
Por eso yo diría que las tres grandes características de Fidel fueron estas: gran visionario, creador y estratega. Un hombre profundamente preocupado por su pueblo, por el bienestar de su pueblo; un hombre al que le dolía el sufrimiento de Cuba, el sufrimiento de la población cubana como lo demostró en La historia me absolverá, en ese diagnóstico, esa anatomía que él hace de la Cuba de la dictadura de Batista, por el sufrimiento de la gente con tantas necesidades, las necesidades de medicina, educación, trabajo, vivienda... Ese es el motor, el deseo de Fidel de transformar la realidad cubana con un proyecto (repito) muy personal, muy genuino, muy particular.
Fidel inscribió a Cuba en la geografía mundial porque no tenía existencia geopolítica. Sí, la inscribió. Se integra en un gran movimiento de descolonización desde el mismo momento en que Cuba obtiene el triunfo de la Revolución en 1959. Es un momento en que en Argelia se está luchando por la independencia que se obtendrá en 1962; Indochina, colonia francesa, ya había obtenido su independencia en 1954, y entre el 54 y el 62 ahí transcurre la lucha de liberación cubana. Por eso, es a la vez un movimiento muy genuino, pero no aislado. Es un sentimiento mundial salir del colonialismo, y en Cuba salir del neocolonialismo.
Fidel vio muy bien que existiera un movimiento mundial y que Cuba tenía que inscribirse en ese movimiento mundial. Por eso, hace acuerdos y relaciones con los insurrectos argelinos, con la cuestión palestina, con la situación en Indochina, con la guerra de Vietnam, con África, la descolonización africana, la genial intervención de la Operación Carlota en Angola. La obra maestra de Fidel es la intervención en Angola.
Toda esta visión internacional de Fidel es creación suya y, evidentemente, su enorme proyección hacia América Latina. El objetivo de Fidel es bolivariano: la integración latinoamericana, la unión latinoamericana, la conexión con todas las Revoluciones que ha habido en América Latina desde la Revolución mexicana, evidentemente, desde la liberación del colonialismo español desde principios del siglo XIX.
Fidel es un gigante desde el punto de vista político y geopolítico. Apenas se empieza a estudiar la visión de Fidel, su enorme peso en la segunda mitad del siglo XX. Es una de las enormes figuras políticas de la segunda mitad del siglo XX. Sólo puedo decir mi admiración profunda por su pensamiento y por su persona, que tuve la dicha de conocer. Un hombre bueno, cabal, íntegro, honesto. Su vida y sus actos siempre estuvieron de acuerdo, tal como yo lo pude constatar. Por eso es un modelo.
*Analista internacional e investigador. Autor de la biografía Cien horas con Fidel.
