SANCTI SPÍRITUS.- Cuando hace 14 años Reina Gisel Lizama Recio, esposo e hijas plantaron raíces en La Rosita, comunidad alejada del centro de la urbe del Yayabo, sintió un poco de miedo. Un puñado de viviendas recién construidas solo les dio la bienvenida.
Hoy, el panorama es otro. Cuando se cruza por la carretera que une a Sancti Spíritus con el poblado taguasquense de Zaza del Medio la imagen delata múltiples esfuerzos y un accionar en comunión.
«Llegamos aquí porque a mi esposo, trabajador de la Empresa Militar Francisco Aguiar de Sancti Spíritus, le otorgaron esta vivienda. Desde entonces, hasta ahora el cambio ha sido grande. Y todo ha sido posible a la vecindad y el apoyo del Gobierno municipal y provincial, entidades vecinas y Diputados».
Habla con total seguridad. Desde que asumió la responsabilidad de Delegada de la circunscripción 48 La Rosita en el Consejo Popular Kilo 12, de la ciudad de Sancti Spíritus ha sido testigo y protagonista de cuánto se ha hecho.
«No creo que yo sea la máxima responsable, pero realmente he impulsado acciones concretas que hoy nos permiten decir con orgullo que se han resuelto la mayoría de los planteamientos de mi comunidad».
Sin moverse de su casa, erguida en una pequeña elevación, mira algunos de esos resultados. Una bodega, un consultorio del médico y la enfermera de la familia, un punto de venta para productos agropecuarios, una alcantarilla que evita que corran las aguas albañales por la carretera y la puesta en marcha de una bomba de agua potable, que funciona con el uso de un pequeño grupo de paneles solares han aligerado la vida en ese fragmento de tierra.
«En todo eso estuvimos de forma activa todos los vecinos. Pero, no solo en la ayuda de las construcciones sino colaborando con el agua fría o el poquito de café. Recientemente, comenzaron las labores que levantan el crematorio de la provincia. Funcionará justo frente a mi casa. Me fui para allá y dije ¿en qué hago falta?».
Con esa misma disposición llega todos los días al Combinado deportivo Mártires de Barbados, donde funge como subdirectora. No importa si prácticamente no ha dormido por cocinar en las escasas horas de «alumbrón» durante la madrugada, asegura que una sonrisa resulta el mejor impulso para no cruzarse de brazos.
«Los tiempos están difíciles, pero las mujeres siempre salimos adelante. Mi trabajo es casi siempre por las tardes que es cuando se llenan nuestras áreas deportivas, así que me organizo. Por suerte, en la casa, entre mis dos hijas, esposo y yernos nos compartimos las tareas».
Precisamente, a sus retoños que incluyen un nieto y nieta, así como a sus vecinas que, les recomienda que, en un mundo, donde aún prevalecen las voces masculinas, urge ser desenvueltas e independientes.
«Tenemos que afrontar los problemas de frente. A veces, las situaciones no nos permiten tener los resultados que deseamos, pero no podemos cansarnos en tirar para adelante. Por ejemplo, ahora mismo tengo la inconformidad que no hemos podido tener una ruta de transporte urbano que llegue hasta aquí. Para trasladarnos es un dolor de un cabeza y más en estos tiempos. Seguiremos insistiendo. Mi comunidad lo necesita y, a pesar de las dificultades están contentos porque han visto que entre todos logramos erradicar los problemas», concluyó.
