Especialistas consideran que estas experiencias cubanas pueden convertirse en referencia para otros países interesados en modelos agrícolas más sostenibles. Autor: Roberto Ruiz Espinosa Publicado: 21/09/2017 | 05:47 pm
Cuba impulsa hoy proyectos científicos orientados a la producción sostenible de alimentos con innovaciones que integran biotecnología y manejo agrícola eficiente, experiencias que despiertan interés internacional por su impacto productivo ambiental y económico, informa Prensa Latina.
Investigaciones desarrolladas en la provincia central de Camagüey destacan por su enfoque en el encadenamiento productivo, estrategia que busca integrar ciencia, agricultura e industria para mejorar la seguridad alimentaria y reducir costos en sistemas productivos clave.
Uno de los proyectos se centra en la tecnología Biofloc aplicada a la producción de postlarvas de camarón, considerada una alternativa viable para optimizar la alimentación y el manejo en sistemas acuícolas intensivos.
De acuerdo con los resultados del estudio, la aplicación de Biofloc permitió reducir hasta en un 50 por ciento el consumo de pienso comercial, lo que se traduce en importantes ventajas económicas y ambientales.
Los especialistas señalan que el ahorro económico supera los 500 000 pesos cubanos en concepto de energía eléctrica y alimentación, mientras disminuyen de forma significativa los costos asociados al manejo tradicional de los sistemas de cultivo.
Asimismo, la tecnología contribuyó a la reducción de la huella de carbono con una disminución estimada de 132 toneladas de dióxido de carbono anuales, cifra equivalente al consumo de unos 300 barriles de petróleo.
Otro de los beneficios identificados es la estabilidad ambiental en los tanques larvarios, lo cual reduce la necesidad de tratamientos constantes de agua para mantener condiciones adecuadas en los sistemas acuícolas.
Paralelamente, investigadores trabajan en el manejo integrado de la fertilización para incrementar los rendimientos del arroz bajo diferentes condiciones edafoclimáticas presentes en la provincia de Camagüey.
Los estudios muestran incrementos productivos de hasta tres toneladas por hectárea en comparación con la línea base, gracias al empleo combinado de fertilizantes organominerales líquidos y aplicaciones foliares en las áreas de intervención.
Como resultado del proyecto, se han producido y comercializado más de 29 574 litros del biofertilizante Fertomil, lo que representa ingresos superiores a 946 000 pesos y evidencia el potencial económico de estas soluciones tecnológicas.
Especialistas consideran que estas experiencias cubanas pueden convertirse en referencia para otros países interesados en modelos agrícolas más sostenibles, capaces de aumentar la productividad mientras reducen impactos ambientales y dependencia de insumos externos.
