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Una asignatura necesaria

En el municipio espirituano de Yaguajay se ha demostrado que es posible obtener saldos positivos en la educación sobre alimentación saludable, al poner al alcance de niños y niñas, maestros y familias, un conocimiento necesario sobre nutrición infantil

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

YAGUAJAY, Sancti Spíritus.— Además de las letras y números, en las instituciones educativas Camilo Cienfuegos y Francisco Vale —ubicadas al norte de este municipio espirituano—, se conoce sobre frutas, verduras y vegetales.  No son saberes sostenidos con alfileres. Forman parte de los conocimientos, tras varios años de implementar acciones que rompen con la rigidez, con la que muchas veces se implementan los programas educativos.

Y es que ambos centros, el primero, plantado en la comunidad rural de Meneses y, el segundo en Mayajigua, entre el 2022 y el 2025, participaron en el proyecto el proyecto + Salud – Obesidad, impulsado por el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología (Inhem), del Ministerio de Salud Pública, con el acompañamiento de la Oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas para la Infancia en nuestro país (Unicef Cuba).

«Realmente es uno de los territorios con los que mejor se puede trabajar, por las impresionantes capacidades del equipo de trabajo que asume el tema —confiesa la doctora Rocío Rodríguez, Oficial de Salud y Nutrición de Unicef Cuba, tras visitar las dos instituciones educativas—. Tienen muchas ganas de lograr e impulsar todos los proyectos que beneficien a sus comunidades. Es un municipio piloto».

Hoy parece que ha sido una labor fácil o lograda a la velocidad de un chasquido de dedos. Pero, la constancia y la integración de muchos factores han sido claves.

«Una de las cosas más importante y favorable es la inserción gubernamental. Por tanto, el sector agropecuario y el privado también se han sumado al proceso de alimentación de los menores de edad».

Raíz 

El proyecto + Salud – Obesidad en Yaguajay es continuidad de lo implementado, en 2018, en el municipio cienfueguero de Cruces, donde estudios científicos identificaron en ese momento altas cifras de sobrepeso y obesidad infantil. Pero, con la llegada de la Covid-19 resultó imposible obtener resultados satisfactorios.

«Cuando se aspira hacer cambios sociales y comportamientos en temas de conducta, de patrones de alimentación, donde predomina muchos mitos y creencias, de luchar contra la comida chatarra, la tarea resulta bien difícil. Por eso, se habla de emprender un proceso sin ningún impasse. No es algo que se alcance en tres, cuatro o cinco años».

Bien lo saben en Yaguajay, territorio escogido porque es municipio piloto para la aplicación de la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional, en la provincia de Sancti Spíritus.

«Se inició con un diagnóstico del estado nutricional de los menores de edad y de los conocimientos, aptitudes y prácticas que tenían con respecto al tema. Pero, no solo se enfocó en ese grupo, sino también pusimos la mirada en los profesores que estaban involucrados. Este proyecto asume la enseñanza primaria a partir del segundo grado. Con esos resultados se diseñó y se concretó una estrategia educativa», acotó la fuente.

Entre las primeras acciones que realizaron, figura la capacitación a los metodólogos del sector educativo, a fin de que, posteriormente, transmitieran los saberes al resto de los maestros.

«Dentro de sus currículum tienen los temas de educación nutricional. Pero, dimos prioridad a determinados asuntos y metodologías. De esa forma, no se abordarían solo a través de charlas o dictados, sino, por ejemplo, mediante materiales didácticos como rompecabezas o concursos. Se cuenta con la experiencia de la realización de un libro con los ganadores de un certamen».

Poco a poco, el proyecto sumó a todas las instituciones educativas de la enseñanza primaria de Yaguajay. Abrió sus puertas a todos los colectivos, estudiantes y familias.

«Como parte del proceso educativo, se incluye la intervención con los tutores legales. Son muchos frentes: menores de edad, docentes, familias y comunidad, pero todos necesarios para cumplir los propósitos que nos trajeron hasta aquí».

Cosechas 

Hablar hoy de éxitos rotundos es muy arriesgado, cuando tantas mediaciones influyen en los resultados. Y mucho más, cuando en el actual complejo escenario cubano mantener una alimentación saludable y variada es casi quimérico. Mas, en Yaguajay, gracias al proyecto + Salud – Obesidad, existen saberes sobre la importancia y, esos nuevos conocimientos adquiridos, ya tienen un impacto positivo en los participantes.

«No podemos dejar de trabajar. Los que cambian de enseñanza se llevan los conocimientos y pueden seguir replicándolos. Pero, los que ingresan a las instituciones precisan de aprender. De ahí que la continuidad sea esencial.

La nutrición saludable no solo precisa de abundantes productos sobre las mesas. Yaguajay ha demostrado que, en medio de las escaseces, es posible aprender y concientizar que la nutrición con variedad es sinónimo de proteger el futuro de la nación.

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