El espíritu de Fidel aquellos días de Girón nos debe guiar hoy y siempre. Autor: Archivo de JR Publicado: 20/04/2023 | 01:34 am
A Fidel le gustan los tanques. Es un hecho. La foto de Playa Girón lo corrobora y es una continuidad de aquellos días de la Sierra, en que él estaba empeñado en conseguir uno.
Así lo cuenta en su libro La Victoria Estratégica, cuando en los días de la Ofensiva de Verano que la tiranía lanzó en 1958, comenzó a insistir en la captura de algún tanque del enemigo para emplearlo en los combates, toda vez que los casquitos los estaban usando para tratar de romper las líneas defensivas rebeldes.
Ya en Vegas de Jibacoa se había capturado una tanqueta pero no la habían logrado echar a andar para incorporarla a la batalla de Las Mercedes. Sin embargo, se hacía muy complejo para los rebeldes, en aquella geografía y circunstancias, lograr el propósito del jefe guerrillero… pero él seguía insistiendo.
El 2 de agosto indicó que con un tractor se moviera hasta donde él estaba, Jobal Arriba, para seguir reparándola. Sin embargo, el verano hizo de las suyas en las montañas y un aguacero los hizo resbalar en el fango e impidió que pudieran continuar su camino. En la noche le escribe a Camilo: «Llevo dos días esperando el cabrón tanque para hacer una incursión a fondo de la retaguardia del enemigo».
Ya era conocido por toda la tropa la insistencia de Fidel con echar a andar la tanqueta o con conseguir otro tanque, al punto de que el día 3 de agosto, Che le escribe a Camilo en tono serio y jocoso a la vez: «Por aquí todo bien. Hoy la aviación nos dio descanso. (…) No te deseo que agarres un tanque porque Fidel te lo va a quitar».
Sin embargo, el Che también tuvo por esos días un momento intenso más allá del combate: alguien le llevó su mulo. Es sabido que los mulos son animales de carga por excelencia para las zonas montañosas en nuestro país. Muchos fueron los campesinos que con su resistencia y paso seguro trasladaron abastecimientos para los rebeldes. El Che tenía uno. Mucho lo había ayudado en los últimos tiempos en su traslado por su padecimiento del asma. Fidel, en una ocasión, a una pregunta del periodista argentino Jorge Ricardo Masetti de que por qué él no había llegado en mulo, le contestó que en la Sierra no había mulo que pudiera con él. Por su parte el joven Comandante Raúl Castro Ruz, desde el Segundo Frente, en abril de 1958 escribe a Celia y hace mención jocosa del mulo del Che, y habla hasta de tanques:
«Dile al Che que, si nos viera, se moriría de envidia; pues su famosa mulita aquí sería una cosa anticuada y ridícula. Dile que tengo en mente la fabricación de tanques de guerra con tractores de cuchillas y planchuelas de hierro».
Pues resulta que, por esos días de agosto de 1958 en que Fidel insistía en el tanque, tiene el Che el incidente con su mulo y le escribe muy molesto al jefe guerrillero el día 3:
«Debo pedirte que trates de localizar mi mulo, pues alguno lo sacó y es una cosa que no estoy dispuesto a permitir. Aquí se cagan en todo con un desparpajo bárbaro, te pido que me remitas el mulo con el que lo cogió para que se beneficie del ayuno».
Aquel problema no duró mucho tiempo pues a la mañana siguiente, el Che informa a Fidel: «El mulo lo localicé ayer, con lo que se me pasó algo una racha fidelista de mal humor». A lo que Fidel le responde: «Tú con tu mulo y yo con “mi” tanque. Se buscó gasoil y el tractor siguió sin fuerza. El tanque que venía ya bien con su propia fuerza le cayó un aguacero y se puso a patinar. Hoy he mandado a enyugar bueyes para sacarlo. Es desesperante el tiempo que se está perdiendo». En otro mensaje a Camilo, le dice algo similar: «No sabes lo que estoy luchando por poder mandar el tanque; pero si no llega hoy llega mañana por la noche seguro, pues voy a recoger cuanta yuntas de bueyes haya por aquí».
La persistencia de Fidel no conoce límites.
Ya en la contraofensiva, en Guisa, en una nota de reconocimiento a los locutores y técnicos de la Radio Rebelde, Fidel les dice que ahora allí en el llano la pelea era contra tanques… pero que ya había uno boca arriba. Es por eso que, en Girón, sobre aquel tanque, Fidel fue certero y feliz. Conocedor del valor de este en la guerra, supo darle el mejor de los usos para defender el socialismo.
… Y con el mulo del Che en la Sierra, al parecer —y por suerte—, no hubo más problemas…
