La Iniciativa Alemana para la Protección del Clima (IKI), tiene presencia en la región del Caribe en tres naciones: República Dominicana, Haití y Cuba y en Guantánamo centra su accionar en la capacitación en el lugar de las nuevas generaciones Autor: ACN Publicado: 14/10/2026 | 12:34 pm
El proyecto internacional Comunidades Caribeñas Resilientes promueve la enseñanza de la producción agroecológica entre estudiantes de la zona montañosa del municipio de Yateras, en Guantánamo, como una vía para contribuir a la soberanía alimentaria y a la adaptación al cambio climático.
La iniciativa, financiada por la Iniciativa Alemana para la Protección del Clima (IKI) concentra su accionar en la capacitación en el terreno de las nuevas generaciones, en esta ocasión de estudiantes de Agronomía y Pedagogía del Instituto Politécnico Agropecuario (IPA) Horacio Mateo Orihuela.
En un área experimental de 1.10 hectáreas, ubicada a unos tres kilómetros y medio de la cabecera municipal y a 48 kilómetros de la ciudad de Guantánamo, los alumnos emplean métodos de altos rendimientos agrícolas, sin insumos químicos y con bajo uso de recursos externos.
Los coordinadores del proyecto constataron la siembra diversificada de condimentos, acelga, lechuga, tomate, ajíes, frijol, maíz, sorgo y caña, esta última aprovechada para producir melaza y miel destinadas a la merienda escolar.
Daima Ruiz Campos, productora y especialista del Citma en el municipio, explicó a la ACN que la experiencia comenzó hace dos años y que los resultados ya permiten donar producciones a centros vulnerables, comercializar excedentes y sostener la alimentación familiar, en un contexto donde la diversificación de cultivos constituye una prioridad.
El proyecto aplica técnicas como la Cama Profunda HBI, dirigida a la recuperación de la capa fértil del suelo, y el método de Siembra de Árboles con Labranza Doble, ambos con un enfoque de Adaptación basada en Ecosistemas (AbE), que busca reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante los efectos del clima y promover el uso activo de la biodiversidad.
Durante el encuentro, Gerardo Begué Quiala, coordinador del proyecto e investigador del Centro de Servicios Ambientales Alejandro de Humboldt, dialogó con los jóvenes y les advirtió que el cambio climático es una realidad irreversible que impacta la agricultura, el agua, la salud y la vida cotidiana, por lo que los llamó a prepararse para adaptarse a sus consecuencias en lugar de esperar únicamente a mitigarlas.
Begué Quiala explicó que fenómenos como el polvo del Sahara, que llega a Cuba desde miles de kilómetros por los vientos, incrementan las enfermedades respiratorias como el asma, y alertó que la sequía afecta los cultivos y provoca escasez de alimentos, por lo cual instó a los estudiantes a diversificar su dieta con frutas y vegetales.
El especialista subrayó que la juventud rural no debe detenerse y que iniciativas como esta constituyen un antídoto costo-efectivo y de alta fiabilidad, puesto que prepara a las generaciones presentes y futuras, garantiza la capacidad de adaptación de los ecosistemas, fortalece los medios de vida y alarga el tiempo para un colapso global.
