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Canto a la amistad

Acaba de concluir el rodaje de Esther en alguna parte, dirigida por Gerardo Chijona y protagonizada por Reynaldo Miravalles y Enrique Molina

Autor:

Jaisy Izquierdo

Dos ancianos se encuentran en el cementerio. Lino, el típico señor mayor, ha quedado para cuidar nietos y sacar los mandados de la bodega, mientras que Larry, un poco más joven, se ha convertido en un personaje estrafalario, que tiene un mundo imaginario muy particular. Entre ambos ha de surgir una amistad a primera vista, a pesar de que Larry pretenda convencer a Lino de que su mujer fallecida era, en realidad, una cantante de boleros en un club nocturno.

Este es el argumento de la nueva cinta de Gerardo Chijona, el reconocido director de Un paraíso bajo las estrellas, Hacerse el sueco y Boleto al paraíso, que ahora nos trae nuevamente por el camino de la risa. Aunque esta resulta, en verdad, una comedia triste, como solía decir Eliseo Alberto Diego, «Lichi», autor de la novela que dio origen a la película.

«Rodar Esther en alguna parte fue un sueño que habíamos tenido Lichi y yo desde que estaba la novela en manuscrito. Luego, para la adaptación cinematográfica, me apoyé en Eduardo Eimil, antiguo alumno mío en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Entre los dos mantuvimos el espíritu del relato, pero no su estructura.

«La segunda parte de la novela escrita por Lichi está dedicada al personaje de Esther. En cambio nosotros para la película eliminamos toda esa sección, de manera que ella nunca se ve. Ahí estuvo el primer “trauma” de la adaptación cinematográfica para Lichi, quien al final terminó entendiendo nuestros propósitos con el guión».

Ahora que el sueño está cumplido, Chijona anda muy feliz porque para los papeles protagónicos le acompañaron Reynaldo Miravalles (Lino) y Enrique Molina (Larry). «Me siento satisfecho con esta química de los dos en el rodaje. Son actores de mucha experiencia, y cuando a uno le toca dirigirlos casi que los deja, porque ellos saben lo que tienen que hacer».

El inolvidable actor de filmes como Las doce sillas y Los pájaros tirándole a la escopeta, Reynaldo Miravalles, expresó que esta cinta le parece extraordinaria, «por los actores que intervienen, y porque director y escritor crearon un guión sencillamente genial. Es genial haber participado en una película de enorme calidad». Y para los que quieran ir conociendo a Lino, añadió que su personaje no es simple. «En un principio tiene un estado y una forma de vivir que poco a poco va cambiando, y que no me permite como actor transitar por un camino, pues este varía el rumbo», precisa.

En tanto Molina se confesó deudor de los consejos recibidos de Miravalles cuando en los años 70 del pasado siglo llegó a La Habana para desarrollar su carrera. «Reynaldo forma parte de mi historia profesional y tuve la suerte de contar con sus orientaciones y de compartir algunas escenas cuando se filmó la serie En silencio ha tenido que ser.

«Por eso, cuando Chijona me dijo que tenía para mí un papel protagónico, y que lo iba a compartir con este actor, que ha dejado sembrada su carrera en el cine y la Televisión cubanas, una gran preocupación se apoderó de mí. No quería que cuando los espectadores cubanos fueran al cine a ver la película dijeran que fui yo quien le hizo el feo a Miravalles en este filme.

«Creo que son pocos los actores que se pueden dar el lujo de, a sus 89 años, realizar el papel principal de un filme, y para mí estar a su lado ha sido un lujo enorme» apuntó Molina.

A José María Vitier correspondió «el delicioso y peligroso trabajo» de componer la música de esta cinta. Un filme que para él significa «un homenaje a la larga amistad que ha unido a cada uno de los que intervienen en él. Constituye el regreso de Miravalles a nuestro cine y también el retorno de Lichi al guión».

Adelantó que habrá algo de ese piano que Lichi tenía escondido en su alter ego, pues él era un músico secreto, con un pensamiento musical que emana en el propio libro, y que ahora a José María le tocará interpretar.

Lino y Larry, que ya para algunos son una especie de Quijote y Sancho, comienzan a visitar a diferentes mujeres que se convirtieron en testigos de la desconocida historia de Maruja, que interpreta Daysi Granados.

Así es como aparecen Eslinda Núñez, quien representa a una vedette inactiva que tuvo ciertos encontronazos con Maruja; Elsa Camps, la pianista que enferma de Alzheimer poco puede recordar; la vestuarista defendida por Alicia Bustamante; la antigua jefa del club (Verónica Lynn), que ahora vive en el asilo de Santovenia; y Paula Alí, quien comparte con Lino unas nada eróticas escenas en la cama.

A Daysi Granados algo muy lindo le ha sucedido con esta película: «Me dio la oportunidad de reunirme con todos estos viejos amigos, que como actores mayores que somos, difícilmente podemos coincidir en un mismo filme».

Resaltó, además, el trabajo de vestuario realizado por Nanette García, y presentó a su personaje como «una mujer cotidiana, de su casa, que quiso vivir una vida intensa, pero morir en paz al lado de su esposo».

Eslinda también dio algunos detalles de su papel: «Se trata de una pinareña que vino para La Habana a “luchar” y demostrar su talento. Ella logró un cierto triunfo y “se cree cosas”. En el pasado tuvo un romance con Larry y el nuevo contacto con él la vuelve a sacudir».

De ese modo, entre amigos, se hizo una película sobre la amistad. Una cinta que, al decir de su director, nos devuelve una mirada optimista en la que Lino, al final, «abotona su piel y trata de hallar otro motivo para seguir viviendo».

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