Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Comprobado científicamente

Autor:

Celima Bernal

Conversaba con mi amiga Gladys Mederos acerca de cómo algunas personas se apropiaban de determinadas expresiones y abusaban de ellas, hasta el punto de olvidar su contenido semántico.

Me contestó: Sí, es cierto. Mi hijo Eduardo conoció a un señor que repetía: «Eso está comprobado científicamente». Sin pensar en el significado, la pronunciaba a cada momento. «¡Qué sabrosa es la yuca con mojo!», exclamaba alguien. «Eso está comprobado científicamente», respondía él, y se quedaba tan tranquilo.

Pensemos en lo que vamos a decir; el refrán asegura que las palabras se las lleva el viento, pero todos tenemos experiencias amargas —a veces dulces, ¿por qué no decirlo?—, desmentidoras del dicho popular.

Otra de esas frases que, convertidas en muletillas, han perdido su verdadera significación y se repiten sin que el hablante se detenga a pensar en su contenido es: «… como se dice vulgarmente». He oído errores garrafales en ese sentido: «Los niños son la esperanza del mundo, como se dice vulgarmente» y «Se le aplicó el tratamiento médico adecuado, como se dice vulgarmente», por citar solo dos. No puedo creer que quienes pronuncien semejante barbaridad imaginen que esas expresiones sean vulgaridades. ¿Sabrán acaso qué significa el vocablo «vulgar»?

Lo más curioso de esto es que cuando utilizan palabras verdaderamente vulgares —y lo hacen con mucha frecuencia, por desgracia—, no aclaran nada al respecto. ¡Qué confusión de conceptos!

Un escritor alemán, cuyo nombre lamento no recordar, dijo en un libro titulado El saber y la cultura: «Una cosa es la ilustración y otra, la cultura. Son valores muy diferentes. Chesterton, al tratar con unos labriegos castellanos, llenos de dignidad y de cortesía, exclamó: ¡Qué cultos son estos analfabetos!». Aunque los diccionarios consideran ilustrado y culto como sinónimos, entendemos las diferencias filosóficas entre ambos términos.

La respuesta de hoy

Estimada lectora: Aleatorio no significa que tiene alas ni que vuela. Quiere decir: perteneciente o relativo al juego de azar. Dependiente de algún suceso fortuito.

Epatar procede del francés épater (deslumbrar). Es pretender asombrar o producir asombro o admiración.

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