Yasel Toledo Garnache Autor: Grupo de Comunicación de la AHS Publicado: 07/11/2023 | 02:21 am
Desde hace más de una década conozco al periodista y escritor Yasel Toledo Garnache, hoy presidente nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Fue en esos años estudiante de Periodismo en la Universidad de Holguín, cuando nos encontramos y, desde entonces, siempre estuvo motivado por la cultura, el pensamiento, la literatura.
Así, lo he visto crecer en la vida y en el trabajo, y les puedo asegurar que la pasión de aquel joven la sigo viendo en el profesional que hoy preside la organización y dirige la publicación El Caimán barbudo.
Sobre su labor como periodista y editor, los retos de la organización que cumple este 2026 sus primeros cuarenta años de fundada y su quehacer creativo como escritor, es este diálogo que abre un espacio para que otras voces de jóvenes escritores y artistas también se escuchen desde las páginas de Juventud Rebelde.
—¿Cuáles serán las principales acciones para celebrar este aniversario?
—Nosotros deseamos que las cuatro décadas de vida de la AHS sean una motivación para hacer mucho más a favor de los jóvenes creadores y toda la sociedad. La Asociación tiene que ser siempre un grupo de amigos, una familia repleta de arte y creatividad, sagaz e intrépida, un manantial de ideas y belleza, con el encanto de alertar, proponer, concretar sueños y transmitir buenas sensaciones.
«Esta organización existe también para nunca estar solos, para polemizar y, a pesar de todo, amarnos. Una vanguardia para demostrar que las utopías son posibles, para tratar que nuestra obra sea cada vez mejor, para transformar nuestras realidades a favor de nosotros, y en especial, de los demás.
«En estos momentos, realizamos la campaña comunicacional Alma AHS, y nos gusta decir que, más que 40, en verdad, la Asociación cumplirá sus segundos ´20, porque debe mantenerse siempre joven y atrevida. A propósito impulsamos nuevos proyectos, incluidos documentales, exposiciones, cortometrajes, espacios para el debate y nuevos programas televisivos, como Mirada AHS y Proyecto en mano, este último nos acerca a diferentes becas y premios.
«Uno de los mayores sueños es concretar una película sobre Luis y Sergio Saíz Montes de Oca. Ya están listo el guion, a cargo de Amílcar Salatti, y el plan de producción, así como definidas las locaciones; Roly Peña será el director. Estamos enfocados en que el Pabellón Cuba, sede nacional de la Asociación, crezca cada vez más como centro cultural para personas de todas las edades, en especial jóvenes, y ojalá que lugar de encuentros para artistas de diversos países».
—Desde tu criterio, ¿qué ha distinguido a la organización a lo largo de estos años?
—Siento mucho orgullo de esta organización, y de todo lo que han hecho las diferentes generaciones de sus integrantes a lo largo del tiempo, desde el nacimiento el 18 de octubre de 1986, el atrevimiento y la responsabilidad, la maravilla de convertir aparentes utopías en realidades.
«La Asociación es también una plataforma para la experimentación, ha logrado readaptarse a cada contexto. El corazón de la Asociación, su cuerpo, sus venas, su mente… son todos los jóvenes escritores y artistas que, a lo largo y ancho del país y en otras partes del mundo, le son útiles, forman parte de su palpitar y la quieren, a veces, casi con “locura”.
«Nuestras editoriales: La Luz en Holguín, Sed de Belleza en Villa Clara, Reina del mar en Cienfuegos, Aldabón en Matanzas y Áncoras en Isla de la Juventud, tienen muy buen trabajo, con diversos premios y libros en formatos impreso, ebook, audiolibros y videolibros. Con total seguridad, digo que la AHS tiene una épica muy especial. La promoción del arte joven continúa siendo prioridad, pero la organización ha rebasado ese principio».
—¿Cómo los jóvenes escritores y artistas cubanos crees que contribuyen al quehacer cultural de nuestro país?
—Los creadores más jóvenes son indispensables en el panorama cultural de nuestro país. Es muy favorable que muchos de los más talentosos confluyan en la AHS. Para nosotros es fundamental el trabajo de las filiales en cada provincia, sus células y secciones.
«Las células son las estructuras más pequeñas, presentes, por ejemplo, en municipios como Baracoa en Guantánamo, Palma Soriano y Contramaestre en Santiago de Cuba, Manzanillo en Granma, Florida en Canagüey, Trinidad y Jatibonico en Sancti Spíritus, y en universidades, como la Universidad de las Artes en La Habana…, todas tienen programación permanente en sus sedes y también organizan eventos.
«Por supuesto que las limitaciones materiales constituyen un obstáculo evidente, pero esta es una organización que nunca se detiene y siempre encuentra alternativas para hacer mucho más de lo aparentemente posible.
«Hoy la AHS tiene, sin duda, un rol de vanguardia en la sociedad cubana, con eventos que están entre los principales del país, como el Festival Mundial de Juventudes Artísticas Romerías de Mayo en Holguín, la Jornada de la Canción Política en Guantánamo, el Encuentro de Jóvenes Radialistas Antonio Lloga In Memoriam en Santiago de Cuba, Canción al Padre y La fiesta innombrable en Granma, el Entre Música en Las Tunas, el Almacén de la Imagen en Camagüey, el Trovándote en Ciego de Ávila, Luna de invierno en Sancti Spíritus, el Longina en Villa Clara, Al sur de mi mochila en Cienfuegos, el Athenas Rock en Matanzas, la Ceiba de Don Alejo en Mayabeque, Aires de mar en Artemisa, la Jornada 13 de agosto en Pinar del Río y el Mangle Rojo en La Isla de la Juventud.
«A eso se suma el trabajo permanente en barrios, centros laborales, talleres y el apoyo directo mediante presupuesto a diversos proyectos en las diferentes provincias. La Asociación suele hacer propuestas atrevidas desde lo creativo, y a la vez también tiene cerca a grandes figuras de la cultura, muchas de los cuales son Miembros de Honor de la organización o Maestros de Juventudes».
—¿Cuáles son los retos que tiene la AHS para el futuro más cercano?
—Uno de los retos es hacer más grande esta organización, y crecer también junto a ella. Ojalá quienes nos acerquemos lo hagamos con el afán de encontrar un impulso para nuestras obras individuales, pero sobre todo nos sintamos seducidos por la posibilidad de compartir con algunas de las personas más talentosas de nuestra generación, con escritores, actores, dramaturgos, investigadores, realizadores radiales y televisivos, artistas visuales…, todos unidos por la pasión del arte y su espíritu indescriptible, gente que hablamos mucho o no, pero que, sobre todo hacemos.
—Además de tu trabajo como presidente nacional de la organización, sostienes tu obra como periodista y escritor ¿cómo logras combinarlas en función del tiempo y las exigencias del trabajo?
—Estoy totalmente enamorado de la AHS y su alma creadora, de la maravilla de los jóvenes creadores cubanos y como en cualquier lugar del país encuentras personas muy talentosas. He aprendido también a ser productor de espectáculos, asistente, montador de exposiciones…, y me interesa, sobre todo, ayudar a los demás.
Me he impuesto un ritmo de trabajo en el que priorizo compartir con los artistas y realizo labores de oficina en la noche. En medio de todo, leo con frecuencia y continúo escribiendo literatura. En el 2025, se publicó el libro de cuentos El peligro de las circunstancias, por la Casa Editora Abril, y hay dos más que deben salir próximamente, a la vez trabajo en otro de crónicas y en una antología de jóvenes narradores cubanos.
«Las responsabilidades como director de El Caimán Barbudo, revista que cumple 60 años en el 2026, y otros proyectos, me mantienen muy cerca del periodismo. No puedo vivir sin escribir, sin soñar, sin esa sensación indescriptible y seductora que palpita en el arte, en los versos y los relatos. Parte del encanto de la AHS es que aquí todo es creación».
