Lais en una de sus actuaciones en Bayamo. Foto: Cortesía de la entrevistada Autor: Juventud Rebelde Publicado: 16/10/2026 | 01:51 pm
BAYAMO.— Hay un momento en que la vida de Lais Almenares Hechavarría se parece a una escena sobre las tablas. Ocurre cuando entra a la Academia de Teatro de la Escuela Profesional de Arte de Granma, Manuel Muñoz, y se encuentra con los 22 profesores que dirige.
Muchos de ellos fueron sus maestros cuando ella pasó por esta institución ubicada en Bayamo; entonces comprende que el mundo da vueltas y que, a veces, llega lo impensado.
«Todos son actores, directores y profesores de prestigio. Soy la más joven del claustro. Estoy dirigiendo a quienes me enseñaron», dice con una mezcla de orgullo y vértigo que no intenta disimular.
Ella, subdirectora de la Academia de Actuación en ese centro, expone a sus 32 años que asumió la tarea de dirigir sabiendo que era una responsabilidad inmensa, que necesita tiempo y entrega.
«Ha sido con altas y bajas, con profesores que desde el día uno me dijeron: puedes contar conmigo».
Lo expone sin dramatizar, pero se le nota el peso de la frase. También se le dibuja el sacrificio en cada palabra.
«Muchas veces me voy para la casa por la noche. Tengo una hija de cinco años, Gretchen, y no es fácil verla poco en el día. Para mí esto ha sido un escalón que tuve que superar».
Y aquí entra el sostén que nunca falta en estas historias: «Siempre he contado con el apoyo de mis padres, Marisbel y Wilberto; sin eso hubiera sido imposible"».
De la danza al teatro
Antes de dirigir, Lais fue alumna. Y antes de ser alumna de teatro, fue una niña que bailaba.
«Siempre me gustó la danza; desde los cinco años. Mi mamá me llevó a la Casa de la Cultura porque vio mi inclinación artística. Así entré a la escuela de arte». Pero la danza no resultó su único camino. «Estando en la escuela tenía muchas amistades que eran de actuación, conversaba con ellas y me dije que quería estudiarla. Me presenté a las pruebas y aprobé».
La decisión no representó un abandono de lo que ya amaba, sino un descubrimiento: el teatro le ofrecía otra manera de contar historias, de estar en un escenario. Pasó cuatro años estudiando hasta llegar al Guiñol Pequeño Príncipe, donde permaneció 11 años.
Allí aprendió la lección que considera más importante de su carrera: el respeto por los pequeños. «Creo que el público más complejo es el de los niños, pero también es el más sincero. Si no le gusta la obra, se para y se va».
Y añade casi sin pausas: «Hay gente que piensa que el trabajo con los títeres es un trabajo menor, pero en realidad hay que tener la capacidad de impregnarle vida a un objeto inanimado para que ese objeto transmita cosas, sentimientos, a ese público».
Trabajando para los adultos -alternó públicos de vez en vez- encontró un personaje que la marcó. Fue en el cuento Relato de un pueblo roto, con el que llegó a ser nominada al Premio a la Excelencia Interpretativa Miguel Benavides, el máximo galardón que otorgan las artes escénicas en Granma.
El regreso a la escuela
Hace tres años, su camino dio otro vuelco. «Vine para la Escuela Profesional de Arte por petición de Yamisleidis Reyes Beltrán, presidenta de la Uneac en Granma. Ella me vio para que fuera la profesora de técnicas de actuación».
Luego le pidieron que asumiera la coordinación de instructores de arte. En noviembre del año pasado le solicitaron que asumiera la subdirección de la academia de teatro, que tiene los perfiles de actuación y de actuación con títeres.
En medio de todo eso, sigue siendo actriz. Actualmente forma parte del elenco activo del Grupo Andante, la compañía que dirige Juan González Fife, Maestro de Juventudes y Premio de la Crítica Villanueva 2025. Con Andante acaba de recibir la Beca de Creación El reino de este mundo que otorga la Asociación Hermanos Saíz (AHS), por la puesta en escena Tatabisaco.
El proyecto tiene su historia. Tatabisaco es un cuento de Lydia Cabrera, incluido en su libro Cuentos negros de Cuba, una obra fundamental de la literatura afrocubana. Lais y el director y actor Reynier Riera (Lachy) montaron la obra y se la presentaron a Fife. Él se encargó de pulir los detalles y la incorporó a Andante. Ahora la beca de la AHS les da el empujón para llevarla más lejos.
Como si fuera poco, Lais se graduó como locutora de radio y televisión en el Curso Nacional en 2025 y actualmente cursa la carrera de Derecho.
Hay algo que queda claro al escucharla: no hace las cosas a medias. Dirige, actúa, enseña, estudia, se enfrasca, como puede, en el cuidado de su hija. En cada uno de esos papeles pone alma, entrega y pasión.
