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Eduardo Blanco, un MVP integral

Los matanceros, desde que se coronaron el pasado sábado como los nuevos reyes del béisbol antillano en la 64ta. Serie Nacional, mantienen a la fanaticada celebrando a sus «héroes»

Autor:

Raciel Guanche Ledesma

 

Todavía en las calles de Matanzas se respira pelota en el ambiente. Y es lógico, porque el aroma de campeones no se quita tan rápido, más bien se disfruta hasta el cansancio. Los yumurinos, desde que se coronaron el pasado sábado como los nuevos reyes del béisbol antillano en la 64ta. Serie Nacional, mantienen a la fanaticada celebrando a sus «héroes».

Todos los campeones que comandó Armando Ferrer son ahora referentes para niños, inspiración para varios jóvenes que se forman en el mundo de las bolas y los strikes. Es difícil hablar de un solo referente cuando, en la práctica, Matanzas funcionó como un reloj, con un verdadero acople de equipo ganador.

Entre tantos muchachos que destacaron, escoger a uno en particular parecería un acto de injusticia tremendo. Pero cada final tiene en su cúspide de reconocimientos al jugador más valioso (MVP); y ese premio se lo llevó casi de forma unánime el explosivo Eduardo Blanco.

No hubo que repasar mucho sus estadísticas para que la balanza se declinara a su favor. A veces, los números no lo reflejan todo, aunque Blanco puso cifras entre signos de exclamación durante la final. Hay quienes también ganan juegos desde el banco, con su impulso y experiencia.

Eduardo Blanco, el capitán de los Cocodrilos, es de los pocos peloteros que podemos catalogar en nuestras series como integrales. Al dialogar con él, no asume ningún logro personal. «Este resultado es de un equipo», asegura con naturalidad.

«El equipo no hubiese caminado hasta lo más alto del podio sin el buen acople que existió entre los jugadores jóvenes, muchos de ellos novatos, y los peloteros de más años, varios con experiencia en otras ligas», comenta.

En los instantes claves, afirma, la concentración fue fundamental. Lo asegura alguien que estuvo durante toda la postemporada en excelente forma, pero que, según refiere, eso no lo es todo en la pelota. «Hace falta también una buena preparación sicológica que ayude a definir en momentos de presión».

Eduardo Blanco es de los que parece hecho para momentos así, de definiciones. Durante la gran final, incluso, pudo protagonizar con su madero algunas remontadas, decidió choques en el playoff y realizó —como nos tiene acostumbrados— fildeos de alta factura en el jardín central.

Es, como mismo afirma, «un soldado del béisbol», capaz de asumir el rol que sea necesario con tal de ayudar y aportar al triunfo de sus Cocodrilos.

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