Ousmane Dembélé fue el MVP de uno de los mejores partidos de fútbol vividos en los últimos tiempos. Autor: Tomada de Marca.com Publicado: 29/04/2026 | 02:11 pm
Los aficionados al fútbol que se dieron cita anoche en el Parque de los Príncipes —y los millones que lo vivieron pegados a una pantalla— aún se frotan los ojos. Recordarán siempre dónde estaban el 28 de abril de 2026, cuando se vivió uno de los mejores juegos de la historia reciente de este deporte.
Lo que prometía ser una semifinal de alto voltaje se convirtió en un carnaval de fútbol que terminó con un 5-4 a favor del PSG ante el Bayern de Múnich. Sí, leyeron bien: nueve goles. Nueve. Como si de una partida de otro deporte se tratara, el marcador no dejó de moverse durante 95 minutos que ya son historia viva de la Copa de Europa.
Fue el partido con más goles en una semifinal de la Champions League en toda la historia moderna. Una noche que, como bien dijo un emocionado Luis Enrique, no fue solo «el mejor partido en el que he estado como entrenador», sino «un partido fantástico» que reflejó la esencia más pura de este deporte.
El Bayern arrancó como un titán, emulando a ese boxeador que sale a noquear en el primer asalto. Un penalti de Pacho sobre un eléctrico Luis Díaz lo transformó Harry Kane en el 0-1 a los 17 minutos. Olise, con una marcha más que sus pares, rozó el 0-2 poco después. Pero el PSG, el vigente campeón, es una fiera que nunca se entrega. Cuando peor estaban los parisinos, apareció la magia de Kvaratskhelia para empatar. Y lo que vino después fue una auténtica exhibición de poderío ofensivo: Joao Neves, de cabeza, puso el 2-1; Olise, con un zurdazo estratosférico, firmó el 2-2 al borde del descanso, y un discutido penalti de Davies transformado por Dembélé mandó el 3-2 al luminoso antes del paso por vestuarios. Cinco goles en 45 minutos. Una locura.
¿El mejor partido de todos los tiempos?, se preguntaba la prensa internacional al término del encuentro. Y es que la segunda mitad no desmereció en absoluto. Kvaratskhelia, que firmó un doblete antológico, y un Dembélé estelar, elegido MVP, ampliaron la ventaja hasta un 5-2 que parecía sentenciar la eliminatoria. Pero si algo define a este Bayern de Kompany, que veía el partido desde la grada por sanción, es su orgullo infinito. Como aquel púgil que se levanta de la lona cuando el árbitro ya había empezado la cuenta de diez, los bávaros se aferraron a la épica con dos zarpazos en apenas tres minutos: Upamecano primero y un golazo marca de la casa de Luis Díaz después maquillaron el resultado hasta un 5-4 que lo deja todo abierto para la vuelta.
Anoche, en París, se dieron cita, sin exagerar, las dos mejores delanteras del planeta fútbol. Kvaratskhelia, Dembélé, Doué, Kane, Olise, Luis Díaz... nombres que bien podrían llenar, y de hecho llenarán, la próxima lista del Balón de Oro. El georgiano del PSG hipnotizó a la defensa bávara con sus recortes imposibles; Dembélé, el «mosquito» que nunca pica dos veces en el mismo sitio, fusiló a Neuer. Por el bando muniqués, Olise se vistió de héroe con su capacidad para asociarse y golpear desde la frontal, Kane ejerció de líder silencioso y «Lucho» Díaz hizo que lloviera café en París provocando el penalti inicial y culminando su recital con un gol soberbio para mantener vivo a su equipo.
Fue un auténtico festín. Porque sobre el verde del Parque de los Príncipes, cualquier estrella pudo ser el mejor del mundo sin que nadie se llevara las manos a la cabeza. Todo queda pendiente de una vuelta en el Allianz Arena que se jugará dentro de una semana y que promete ser, como mínimo, igual de vibrante. Pero nada será igual que ayer en el Parque de los Príncipes, donde los fanáticos del fútbol vivieron la noche más linda del mundo.
