En el planeta fútbol existen 135 ligas, su promedio de jugadores expatriados es del 29,3 por ciento. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 22/09/2026 | 08:40 am
La globalización es una realidad de la sociedad contemporánea. No solo se manifiesta en predios de la economía. El fútbol muestra también su incidencia, en especial en los llamados jugadores expatriados, aquellos que militan en clubes de países donde no nacieron. Gracias a esa emigración, los adictos a este cosmopolita deporte hemos disfrutado de grandes cracks, como el francés Zinedine Zidane, el egipcio Mohamed Salah y el brasileño Neymar Jr. Esta mezcla de nacionalidades, tan habitual en estos tiempos, ha generado sucesos rayanos casi con lo increíble.
Un ejemplo de lo anterior se hizo patente el 17 de febrero de 2017. En aquella jornada se enfrentaron en La Liga española Granada y Real Betis. Hasta ahí todo bien. Lo insólito fue que el primero de estos dos clubes presentó una alineación titular con jugadores de 11 nacionalidades distintas, entre ellas México, Francia, Camerún, España, Islandia, Uruguay, Nigeria y Ghana. El inusual hecho devino un hito que no ha vuelto a repetirse. Los bromistas se dieron en llamarlo Equipo de la ONU.
Hay más. El 15 de abril de 2026, el Real Madrid escribió una página histórica en la Champions League. Esa noche, en el Allianz Arena de Múnich, ante el Bayern, el conjunto blanco abrió con un 11 titular compuesto solo por expatriados: Lunin (Ucrania), Alexander-Arnold (Inglaterra), Militão (Brasil), Rüdiger (Alemania), Mendy (Francia), Bellingham (Inglaterra), Valverde (Uruguay), Güler (Turquía), Brahim Díaz (Marruecos), Mbappé (Francia) y Vinícius Jr. (Brasil). Siete nacionalidades, cero jugadores españoles. Nunca antes, en 515 partidos de la máxima competición europea, el Madrid había alineado un Once sin representantes de su propio país.
El caso más extremo de identidad local lo protagoniza, sin embargo, el Athletic Club de Bilbao. Este centenario equipo mantiene una filosofía inédita en el fútbol de élite: solo alinea futbolistas nacidos o formados en el País Vasco. Eso se traduce en que su Once titular, liga tras liga, está compuesto solo por jugadores españoles. Frente a la globalización del Granada y su «Equipo de la ONU», el Athletic es el último bastión de la tradición futbolística. Dos polos opuestos que conviven en una misma Liga, demostrando que en el fútbol caben todas las maneras de entender la vida.
Un vistazo a las plantillas de las dos ligas más importantes del mundo confirma la diversidad geográfica de sus 40 clubes. La Premier inglesa cuenta con jugadores de más de 70 naciones, de los cuales siete de cada diez son expatriados. La Liga española, en cambio, exhibe más de la mitad de su nómina de producción nacional (56,7 por ciento), pero sus dos grandes clubes —el Real Madrid y Barcelona— dan notas encontradas. Mientras los merengues disponían, en aquella temporada, del mayor número de extranjeros (17, para el 72 por ciento) los culés registran solo siete (el 44 por ciento). Su fuerza mayor radica en su academia llamada La Masía, la fábrica de talentos, donde se forman integralmente los futuros jugadores del primer equipo.
En el planeta fútbol existen 135 ligas, la mayoría de menor nivel que los grandes clubes europeos y sudamericanos. Su promedio de jugadores expatriados es del 29,3 por ciento, lo que significa que, en esas competiciones, siete de cada diez futbolistas son nacionales del país donde juegan. Hoy los que más jugadores exportan son Brasil (1 455), Francia (1 276) y Argentina (1 016). Casi todos acumulan una buena cantidad de minutos en sus equipos y figuran como sus grandes estrellas. Cada mercado de fichajes potencia el espectro multinacional que engrosará los vestuarios, buena parte procedente de Sudamérica, África, Asia y la propia Europa.
Además de equipos demográficamente heterogéneos, el fútbol recoge un par de individualidades curiosas. Se trata del uruguayo Sebastián Abreu, el jugador que ha formado parte de más equipos profesionales en la historia. En su extensa carrera, El Loco (como lo llaman) vistió la camiseta de 32 clubes diferentes en 11 países: Uruguay, Argentina, España, Brasil, México, Grecia, Israel, Paraguay, Ecuador, El Salvador y Chile. El otro trotamundos es el alemán Lutz Pfannenstiel, quien defendió la portería de 25 clubes en 13 países en los cinco continentes. Permaneció activo 20 años, incluso cambiando de equipo varias veces en una misma temporada, y jugando en ligas tan exóticas como las de Namibia, Malasia, Singapur o Nueva Zelanda.
El balón no pide pasaporte. Tampoco el gol, ni la atajada, ni el regate que desata el olé. Por eso conviven en la misma Liga el Granada de las 11 banderas y el Athletic de la única: dos formas de entender el fútbol, una misma pasión. Porque al final, cuando el árbitro pita el inicio, todos hablan el mismo idioma: el que se entiende con los pies.
