Grecia ha sido la gran sensación del inicio de la Liga de Naciones de la UEFA. Foto: Tomada de As.com Autor: Juventud Rebelde Publicado: 02/10/2026 | 11:01 am
Cuenta la leyenda que Hércules, el héroe de los doce trabajos, no nació siendo el semidiós invencible que todos recordamos. Fue un niño, un joven, un hombre que tuvo que forjar su leyenda a golpe de esfuerzo, de caídas y de victorias imposibles. La Grecia de Ivan Jovanovic es, hoy, ese Hércules en construcción: un equipo que ha pasado años en la oscuridad, alejado de los grandes torneos, y que ahora empieza a levantar el vuelo con la fuerza de un titán. En el Toumba Stadium de Salónica, ante una Países Bajos que llegaba invicta y con Xavi Hernández en el banquillo, los helenos rozaron la gesta más hermosa de su renacimiento. Se quedaron a un suspiro, a un solo gol, de completar un pleno de nueve puntos que habría hecho temblar a Europa.
Porque lo de este jueves no fue un simple empate. Fue la enésima muestra de que algo ha cambiado en el fútbol griego. Fotis Ioannidis y Giorgos Masouras, los dos puñales de un equipo que juega sin complejos, firmaron los goles de una primera parte que fue un vendaval. Ioannidis, el delantero del Sporting CP, aprovechó un peinado de Masouras para batir a Verbruggen en el minuto 23, y justo antes del descanso, un error grosero de Van Bommel en la salida permitió al propio Masouras empujar el 2-0. El Toumba, esa caldera de pasión y ruido, rugía como el monte Olimpo en una noche de tormenta. Grecia no solo competía: dominaba, presionaba, mordía. Era el Hércules que, por fin, empezaba a mostrar su fuerza.
Pero los dioses del fútbol, como los del Olimpo, son caprichosos. Xavi movió el banquillo al descanso, Países Bajos subió su presión, y Van Dijk, en su 99ª internacionalidad, recortó distancias con un testarazo majestuoso tras un córner en el minuto 59. El gol cambió el guion. Los neerlandeses celebraron dos tantos anulados a Dumfries por fuera de juego, y Grecia, que había sido amo y señor, se replegó. Hércules, agotado tras sus doce trabajos, veía cómo la maza se le escapaba de las manos. Y en el minuto 89, cuando el Toumba ya saboreaba la victoria, Noa Lang puso un centro al área, Zirkzee peinó el balón y Reijnders, con una volea a bocajarro, selló el empate. El estadio se quedó en silencio. La gesta se había escapado por un suspiro.
Y sin embargo, este punto sabe a victoria. Porque Grecia, que no disputa un Mundial desde 2014 y que no había ganado a Alemania en once enfrentamientos, lidera el Grupo A2 con 7 puntos, por encima de Países Bajos (5) y de la propia Alemania (4). El equipo de Jovanovic ha demostrado que su candidatura no es un espejismo. Como el Hércules de la mitología, esta Grecia no ha completado sus doce trabajos, pero ya ha derribado a gigantes. El de Salónica era uno más, y aunque no cayó, tambaleó. El destino de los héroes no se escribe en una sola noche, sino en la suma de cada batalla. Y este Hércules, todavía en construcción, ya hace temblar a los dioses.
