Dominik Solanke fue el autor del gol del empate en el último minuto para el Tottenham. Autor: Tomada de ESPN Publicado: 12/10/2026 | 10:17 am
Hubo un tiempo en que este partido se subrayaba en rojo en el calendario. Old Trafford, el Teatro de los Sueños, recibía al Tottenham con la expectativa de un choque entre dos pesos pesados del fútbol inglés, dos equipos que se odiaban con elegancia, que se medían con la certeza de que ambos peleaban por algo grande. Ese tiempo ha muerto. Lo que queda es un monumento en ruinas, un partido que este sábado se jugó entre bostezos, impresiciones y la sensación compartida de que ninguno de los dos merecía ganar. El 1-1 final no fue un empate de mérito: fue un pacto de mediocridad entre dos equipos quebrados.
El Manchester United de Michael Carrick llegaba al partido con cinco puntos en cinco jornadas, su peor arranque liguero en 40 años. El Tottenham de Roberto De Zerbi, con 300 millones de euros gastados en verano, era el único equipo de la Premier que no había ganado en liga. Era, en teoría, una oportunidad de oro para que uno de los dos diera un golpe sobre la mesa. En la práctica, fue un recordatorio de que ambos están más cerca del abismo que de la gloria. La primera parte fue un ejercicio de impotencia: diez remates del Tottenham, todos sin tino, todos errados, y un United que ni siquiera eso: ni un disparo a puerta, ni una idea, ni un atisbo de reacción. Old Trafford, otrora un volcán, era un cementerio con butacas.
El gol llegó en el minuto 73, cuando Bryan Mbeumo se giró dentro del área y remachó un balón que se coló entre las piernas de la defensa. Fue un gol de rebote, de esos que no celebran la belleza sino la supervivencia. Old Trafford se levantó, pero sin convicción, como quien aplaude por compromiso. Y cuando Rodrigo Bentancur fue expulsado cuatro minutos después por una trifulca con Luke Shaw, el partido pareció sentenciado. El United, con un hombre más, tenía todo a favor para cerrar el resultado. No lo hizo. No supo. No pudo.
Y entonces, en el minuto 92, cuando el reloj ya era una condena, Sandro Tonali puso un centro al área, Lisandro Martínez se enredó con Solanke y el delantero del Tottenham cabeceó al fondo de la red. El empate fue un mazazo para el United y un alivio relativo para el Tottenham, que sumaba su tercer punto de la temporada y salía del fondo de la tabla. Pero ni siquiera el gol agónico pudo ocultar la realidad: este partido, que un día fue un semiclásico, hoy es un duelo de náufragos aferrados a los restos del naufragio.
El United es duodécimo con seis puntos. El Tottenham, decimoctavo con tres. Ambos siguen sin ganar. Ambos siguen sin rumbo. Y el Teatro de los Sueños, nombre que ya suena a ironía, sigue esperando a que alguien encienda la luz mientras se vuelve un centro de pesadillas.
