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Israel detona bomba de hambruna

Prestigiosas organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos condenaron el cese de la financiación a la UNRWA como una forma cruel de castigo para los palestinos de Gaza y el resto de los refugiados

Autor:

Leonel Nodal

Todo ocurrió en cuestión de horas. El Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu anunció —a bombo y platillo, con la acostumbrada resonancia en la prensa occidental— que 12 empleados de la Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA) participaron en la operación militar del Movimiento de Resistencia Islámica Hamás al interior de Israel, el 7 de octubre del pasado año, denominada Diluvio de al Aqsa. Y fue como una bomba terrorista que derriba en segundos un sólido edificio.

¡Qué casualidad! Tel Aviv hizo el anuncio al otro día de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenó al Gobierno israelí garantizar que fluya suficiente asistencia humanitaria a los habitantes de Gaza, víctimas de una brutal operación de tierra arrasada, desesperados y hambrientos, las acusaciones de Israel contra los empleados de la UNRWA sirvieron de pretexto a 16 países para suspender la financiación de la Agencia.

Hay más preguntas que respuestas. En todo caso, muchas interrogantes sin respuestas verificadas. Y otras preguntas todavía más trascedentes: ¿por qué esa urgencia en privar de fondos a la entidad de Naciones Unidas que brinda ayuda internacional a los refugiados palestinos? A fin de cuentas, la ayuda apenas alcanza para no morir.

Sky News reveló que vio un informe de inteligencia israelí, compartido con gobiernos extranjeros, que afirma eran seis los empleados de la UNRWA que se infiltraron en Israel durante el ataque.

El medio de comunicación británico dijo que, según el informe, de unos 12 000 empleados de la UNRWA en la Franja de Gaza, «el 10 por ciento son agentes de Hamás/Jihad Islámica Palestina y alrededor del 50 por ciento son parientes de primer grado de un agente de Hamás».

En respuesta a esas afirmaciones, la agencia despidió a nueve de las 12 personas nombradas en el expediente, dijo el jefe de la ONU, António Guterres.

Prestigiosas organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos condenaron el cese de la financiación como una forma cruel de castigo para los palestinos de Gaza y el resto de los refugiados.

La UNRWA aclaró el domingo que dos de los 12 empleados nombrados en el expediente están muertos.

Por su parte, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken, dijo a principios de esta semana que las afirmaciones sobre los empleados de la UNRWA no se habían «confirmado», a pesar de que Estados Unidos ya había anunciado que suspendería la ayuda a la agencia.

Israel ha enfrentado duras críticas a lo largo de la guerra por difundir desinformación sobre Hamás o los civiles palestinos antes de dar marcha atrás en sus afirmaciones.

Michael Fakhri, relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, afirmó que «la decisión de algunos estados de retirar fondos a la UNRWA —por las supuestas acciones de un pequeño número de empleados— castiga colectivamente a más de 2,2 millones de palestinos. La hambruna era inminente. La hambruna ahora es inevitable».

Además, dijo, «en cuatro meses de guerra, alrededor de 100 000 personas en Gaza murieron, resultaron heridas o se encuentran actualmente desaparecidas. Esto representa casi el 5 por ciento de la población».

El Daily Beast también obtuvo una copia del expediente israelí y, al igual que el Canal 4, informó el martes que «incluye poca evidencia para respaldar» las acusaciones de Israel contra los empleados de la UNRWA.

Estados Unidos anunció su no financiamiento el viernes 26 de enero, el mismo día que Israel informó a Estados Unidos sobre la inteligencia que recopiló.

La UNRWA, establecida en 1949 después de la primera guerra árabe-israelí, brinda servicios que incluyen educación, atención primaria de salud y ayuda humanitaria a los palestinos en Gaza, Cisjordania, Jordania, Siria y el Líbano.

A largo plazo, Tel Aviv está pidiendo que se elimine la principal agencia de ayuda a los palestinos.

Pero no todos los donantes se tragaron la píldora de Tel Aviv. Noruega, uno de los principales donantes de la UNRWA, señaló que mantendrá su respaldo financiero a la agencia. La mentira tiene patas cortas. La verdad se abrirá paso. Y con certeza, el régimen de las falsedades encabezado por Netanyahu tendrá que tragárselas, como muchas otras que tampoco lograron encubrir su falta de decoro.

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