Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Las monstruosidades de la política migratoria de Donald Trump

La Gestapo de Trump, nombre calificativo que ya es reconocido por toda persona razonable en EE. UU. para el ICE, actúa con inhumanidad, odio racial y xenofobia

Autor:

Juana Carrasco Martín

No hablo desde la propaganda política. Estos son los hechos que desde la simple dignidad humana denunciamos.

Juan Nicolás tiene apenas dos meses de edad y ha sido deportado a México junto a su madre Liseth —no está claro en las informaciones si la familia ecuatoriana Crespo-González, el padre Yohendry y la hermana Diana de 7 años, también fueron expulsados—, por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, cuyas siglas son ICE, y ice es hielo en inglés, una gélida acción que debe ser catalogada como monstruosa.

La Gestapo de Trump, nombre calificativo que ya es reconocido por toda persona razonable en EE. UU. para el ICE, actuó con la inhumanidad, el odio racial y la xenofobia que está caracterizando a ese cuerpo represivo y al segmento de poder instalado en la Casa Blanca.

La decisión de desalojarlos a la vecina México, llevando tan solo lo puesto y «con el dinero que tenían en su comisariato: un total de 190 dólares», se tomó horas después de la hospitalización de Juan Nicolás por problemas respiratorios y vómitos, que sufrió tras pasar más de tres semanas en el centro de detención de Dilley, en Texas, descrito como un extenso conjunto de trailers o remolques dormitorios casi del mismo color del paisaje polvoriento, rodeado por una cerca.

Está administrado por CoreCivic Inc. Corrections Corporations of America, es el nombre con que fue fundada en 1983 la empresa con sede en Nashville, una de las mayores contratistas privadas de prisiones, cárceles y centros de detención en Estados Unidos que lucran con el sufrimiento humano.

Según Commondreams.org al dar a conocer la deportación, dijo que el representante Joaquín Castro (demócrata por Texas), confirmó el martes por la noche que fueron expulsados y lo describió así: deportar innecesariamente a un bebé enfermo y a toda su familia es atroz.

A lo que añadió: «Mi personal y yo estamos en contacto con la familia de Juan». «Estamos totalmente concentrados en localizarlos, responsabilizar a ICE por esta monstruosa acción, exigir detalles específicos sobre su paradero y bienestar, y garantizar su seguridad».

Ojalá el legislador lo logre, pero esto viene caminando en las redes sociales, en medios alternativos y locales, incluso en la gran prensa desde hace días, porque es demasiada la crueldad que demuestra la política migratoria de la actual administración y el grado de violencia usado en las redadas persecutorias de una población trabajadora.

El bebé ha estado luchando contra la enfermedad respiratoria (bronquitis) al mismo tiempo que se desataba una epidemia de sarampión en el centro de CoreCivi donde se reportaban dificultades para conseguir agua potable para la fórmulas y medicamentos de los niños enfermos, que solo son trasladados al hospital cuando su estado de salud empeora lo suficiente, como fue el caso de Juan Nicolás.

Commondreams replica la información dada por la periodista de Univisión, Lidia Terrazas, quien cruzó a México y localizó a Juan y a su familia horas después de su deportación y afirma que el número de niños detenidos por el ICE se ha disparado durante el segundo mandato del presidente

Citan también un análisis reciente de The Marshall Project el cual reveló que «algunos días, el ICE detenía a 400 niños o más».

ProPublica, la organización noticiosa estadounidense dedicada a periodismo de investigación, publicó hace una semana un extenso y revelador reportaje (Los niños de Dilley, de la periodista Mica Rosenberg, quien habló con decenas de detenidos en Dilley, quienes compartieron sus experiencias en cartas, videos, llamadas telefónicas y notas de voz) sobre ese centro de detención de inmigrantes para familias y señalaba que «Los niños retenidos allí nos contaron de la angustia que sienten al haber sido separados de sus vidas en Estados Unidos y del miedo a lo que vendrá después».

Alrededor de 3 500 detenidos —más de la mitad menores de edad— han pasado por el centro desde que esta segunda administración de Trump lo reabrió, y eso es más que la población de la pequeña ciudad de Dilley en cuya cercanía está instalado.

Según la periodista de ProPublica, el gobierno federal comenzó a enviar allí a padres e hijos que llevaban el suficiente tiempo en Estados Unidos como para echar raíces y construir redes de familiares, amigos y simpatizantes dispuestos a alzar la voz contra su detención.

Eso está sucediendo y el caso de Juan Nicolás es un acelerador para la protesta como lo fue el de Liam Conejo Ramos, el niño ecuatoriano de cinco años detenido junto a su padre en Minneapolis, la ciudad en lucha contra la presencia de ICE en sus comunicades, que ha internacionalizado la condena masiva y las protestas ante la arbitraria actuación contra los migrantes. Liam también estuvo en Dilley.

La periodista de ProPublica tuvo amplio contacto con los niños de Dilley a través de las cartas que le escribieron, donde les relatan angustias y temores. Quizás lo más señalado esté encerrado en la petición del mexicano Gustavo Santiago, de 13 años, quien residía en San Antonio, Texas: «Hasta hoy, no sé qué es lo que hicimos mal para que nos tengan presos» y suplicó: «Ahora siento que jamás voy a salir yo de aquí. Solo les pido que no se olviden de nosotros».

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.