Ha sido una experiencia muy bonita, afirmó aquí el doctor José Luis Del Risco, quien regresa hoy a Cuba desde Guatemala entre un grupo de 58 colaboradores de la salud. Autor: Periódico 5 de Septiembre Publicado: 03/07/2026 | 10:51 am
Tras el acto de homenaje-despedida en la Plaza José Martí, de la capitalina avenida Las Américas, el profesional de la isla caribeña, con misiones anteriores en Venezuela, Brasil y México, explicó que trabajaron con la población más necesitada.
Reveló que la tarea de coordinador se la dieron desde su país, la asumió con mucho esfuerzo y alcanzó a tener 18 cooperantes en el oriental departamento de Jalapa, donde se incorporaron a trabajar en los siete municipios, ocho distritos, incluidos los más alejados.
Calificó su equipo como de excelencia, con prestaciones en Mataquescuintla, San Luis y San Carlos Alzatate, por solo mencionar algunos, dijo el galeno de la provincia La Habana, con 34 años de experiencia y 28 de estos vinculado a la epidemiología.
Vi aquí muchas enfermedades infectocontagiosas no habituales y realmente una población maltratada en el sentido de la salud, contó Del Risco.
No es posible que un país de tantos recursos sea el quinto con la mayor tasa de desnutrición crónica en niños menores de cinco años y el primero de América Latina y el Caribe, reflexionó.
Esto nos ha servido para ratificar la calidad del sistema de salud de Cuba, donde no sucede tal situación, subrayó el galeno.
Reconoció que encontraron una población también muy agradecida. “Todavía estamos recibiendo mensajes”, dijo y señaló que acá «no están habituados a ver un médico trabajar con el esfuerzo ni el conocimiento de los cubanos, porque además rige el sistema monetario».
Si el doctor no gana 15 mil quetzales (casi dos mil dólares) o 17 mil (poco más de dos mil 200) más su clínica, no trabaja, aseguró el miembro de la brigada médica de la isla en esta tierra.
En Jalapa está el centro oftalmológico José Martí, de la Operación Milagro, y para que un profesional local asuma allí le están ofreciendo 50 mil quetzales (sobre seis mil 500 dólares), comentó.
Pero ellos dicen que con una operación ya resuelven ese problema; entonces, se quedará esa población desprotegida, inquirió.
Hay una lista de espera grandísima que no va a poder cumplirse. Así se nos queda un número importante de pacientes con seguimiento de hipertensión, diabetes, embarazadas, pero saben que no ha sido una decisión nuestra y que la respetamos, enfatizó el doctor.
Vinimos a cumplir una tarea y la hicimos con mucho amor y cariño, puntualizó, mientras recordó que al centro oftalmológico llegaban a operarse pacientes de El Salvador, Honduras, México, de Petén, Zacapa, Jutiapa y Santa Rosa.
Me imagino cómo deben quedarse, sobre todo porque son de la zona indígena de bajos recursos, comentó Del Risco.
