Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Expectativas

Autor:

Juan Morales Agüero

El almanaque existencial está por darle la bienvenida a un nuevo inquilino. La familia cubana anda como en ascuas, y se pregunta, curiosa y perpleja: «¿Cómo será su debut? ¿Qué perspectivas promete?». La inquisitoria brota con tintes de incertidumbre. En efecto, ante lo desconocido, los seres humanos solemos activar los signos de interrogación.

Pero conocer lo que reserva el año 2022 escaparía hasta de los augurios del famoso Nostradamus. ¡Solamente el tiempo lo develará en toda su dimensión! La naturaleza de nuestros apremios lo obligará a convertirse a toda prisa en una criatura precoz. Se infiere por los monumentales desafíos que deberá hacerle frente en el curso de cada jornada.

El año próximo será una etapa de definiciones y de combate ideológico. Apostar por el proyecto social cubano y por su indeclinable derrotero socialista signará al compatriota de ley, convencido de que transitamos por el camino correcto. El país estará abierto al diálogo, pero sin poner en riesgo ni desistir de sus esencias de inclusión y justicia.

No habrá cambios espectaculares en materia económica, pero percibiremos el despliegue de inéditos horizontes a partir de una apertura cuidadosa y bien pensada. La cotidianidad continuará retando al cubano, pero lo convencerá de que tendrá lo que sea capaz de obtener con el trabajo. La vida siempre premia el esfuerzo con signos de admiración.

Deberemos continuar el combate contra las trabas que entorpecen el avance de los proyectos de desarrollo, y contra la burocracia, que los engaveta en nombre de un distorsionado concepto de control. Lo que nos espera no hará buenas migas con la mediocridad, la ineficiencia y la insensibilidad.

No habrá espacio para la tibieza y el acomodamiento.

Producir será, en lo sucesivo, la palabra de orden en todas las esferas. Ofertar una mayor cantidad de bienes y servicios reducirá el molesto proceso inflacionario y elevará la autoestima nacional. Si cada quien hace lo que le corresponde en su puesto de trabajo, ese propósito será realizable. El orden y la disciplina lo harán sostenible.

Cuba admiró al mundo por lo oportuno y contundente de su respuesta al coronavirus. Nuestra ciencia biofarmacéutica contribuyó en esa lucha con tres vacunas que han demostrado su eficiencia. Cuando 2021 agoniza, más del 90 por ciento de la población ha sido inmunizada con alguno de esos esquemas, con la perspectiva de recibir también una dosis de refuerzo. Pero no hay que confiarse. La prevención deberá figurar entre las conductas principales del año próximo.

Sería fantástico que 2022 dejara de bloquearle la cordura y el sentido común al Gobierno norteamericano y lo hiciera renunciar definitivamente a su política genocida contra Cuba. Esa es la causa principal de que esta isla hospitalaria, laboriosa y rebelde no pueda desarrollarse en armonía y compensar así las necesidades de sus hijos.

La humanidad recibiría con beneplácito una nueva etapa sin conflictos bélicos ni sanciones absurdas. ¡Cuánta pobreza se mitigaría en el mundo si lo que se despilfarra en armas se dedicara a combatirla! ¡Y cuánta concordia global generaría el respeto por el legítimo derecho de los países a decidir sus destinos sin ninguna injerencia externa!

Los cubanos aguardamos con optimismo la irrupción del año 2022. Aspiramos a que sus buenas nuevas alienten el día a día, potencien los valores, fertilicen la solidaridad y fomenten las sonrisas. Será como si en cada jornada se decidieran los sagrados destinos de la Patria.

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