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Macramé: el arte de los nudos que decora tu hogar

Unas cuerdas, unos nudos y mucha paciencia. Eso es todo lo que necesitas para crear una de las piezas decorativas más elegantes y naturales que pueden colgar en tu hogar

Autor:

Isairis Sosa Hernández

Las vacaciones de verano ya están aquí y Así de Fácil te trae propuestas para hacer en familia, con los niños, con la abuela, para que entre todos hagan del hogar un espacio cada vez más acogedor y único.

Hay tendencias que van y vienen. Y hoy queremos recuperar una que ha regresado con fuerza en la decoración de interiores: el macramé.

Este arte milenario de tejer con nudos que vivió su gran momento en los años setenta y ochenta hoy vuelve con fuerza renovada a los interiores modernos. En Cuba lo recordamos muy bien porque fue una pieza clave en muchos hogares cubanos que tenían su esquina con macramé.

Y la verdad es que la moda nunca debió irse, porque hay algo profundamente satisfactorio en una pieza hecha a mano, nudo a nudo.

Su aplicación más popular —y también una de las más hermosas— es el portamacetas colgante.

Y lo mejor es que aprender a hacerlo es mucho más sencillo de lo que parece. ¿Qué necesitas? Cordón, o hilo de yute grueso, o soga deshilachada, y un gancho del que colgar mientras trabajas.

Corta ocho trozos de cordón de unos dos metros cada uno. Dóblalos por la mitad y átalos todos juntos con un nudo simple en el centro —así te quedan dieciséis hebras colgando hacia abajo. Divide esas hebras en cuatro grupos de cuatro.

A unos veinte centímetros del nudo central, toma dos hebras del primer grupo y dos del segundo, y únelas con un nudo cuadrado. Repite con los demás grupos. Baja otros diez centímetros y vuelve a hacer nudos cuadrados, esta vez tomando las hebras del medio de cada par de grupos anteriores. Eso va creando la red que va a sostener tu maceta.

Repite una vez más a la misma distancia. Luego reúne todas las hebras y átalas con un nudo firme a la altura que quieras. Coloca la maceta dentro de la red, ajusta y recorta o deja caer libremente los extremos —como más te guste.

Con esa versión básica ya tienes una pieza con mucho carácter. Y con la práctica, podrás incorporar nudos más elaborados, cuentas entre las secciones, o crear versiones dobles que sostengan dos macetas a distintas alturas.

Una planta, un poco de cuerda, y el tiempo que le dediques. Pocas cosas en la decoración del hogar son tan honestas… y tan bonitas como eso.

Y si lo haces en familia este entonces la pieza que quede colgada en esa pared va a significar mucho más que decoración.

Te espero la próxima semana para seguir convirtiendo juntos una simple idea en una gran solución.

 

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