Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Un libro para recuperar a la mujer salvaje que habita en nosotras

Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés no es un manual de autoayuda al uso, ni un tratado académico, ni un recetario de sanación, es más bien un ritual junto al fuego

Autor:

Mireya Beltrán Piloto

 

Hay libros que se leen y libros que se reconocen. Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés, pertenece a los segundos. No es un manual de autoayuda al uso, ni un tratado académico, ni un recetario de sanación. Es más bien un ritual junto al fuego: te sientas a escuchar historias antiguas y, sin darte cuenta, descubres que no hablan de princesas ni de brujas lejanas, sino de esa parte de ti que fue silenciada, domesticada, adormecida.

Publicado en 1992, este libro nació de más de veinte años de investigación de su autora, analista junguiana y narradora de tradición oral de raíces latinas y europeas. Estés reunió mitos, cuentos de hadas y relatos familiares de distintas culturas para construir lo que llamó una «arqueología del alma femenina».

El resultado fue un fenómeno editorial: permaneció 145 semanas en la lista de bestsellers del New York Times y se tradujo a más de treinta idiomas. No es un libro de sicología clínica, aunque bebe de ella. No es literatura pura, aunque se lee como los buenos relatos. Vive en esa frontera fértil donde el pensamiento y la narración se entrelazan.

La canción de los huesos

El libro abre con el relato de La Loba, una anciana que habita una cueva y recolecta huesos de lobos y mujeres. Cuando logra armar el esqueleto completo, canta. Y al cantar, los huesos se cubren de carne, de piel, de vida. La mujer resultante despierta, corre y desaparece en el horizonte.

No es una metáfora, es la metodología del libro: la mujer salvaje no se enseña, sino que se reconstruye, se rescata, se vuelve a cantar. Puede estar dispersa en fragmentos —un recuerdo olvidado, una rabia sin nombre, un sueño recurrente—, pero esos fragmentos no son el final. Son huesos esperando la canción.

El sustento sicológico: la mujer salvaje como arquetipo

El concepto central de Estés es la «mujer salvaje», un arquetipo que se nutre de las ideas de Jung y no tiene que ver con caos o violencia. Para la autora, es una mujer «fuerte, enérgica, llena de vitalidad, dadora de vida, defensora de su territorio, creativa, leal, errante».

Comparte con el lobo cualidades que la sicología ha reconocido como signos de salud síquica: intuición aguda, capacidad de juego, profundidad de vínculo, adaptabilidad, ferocidad protectora.

Su aporte sicológico más potente es una inversión del diagnóstico habitual: muchos de los llamados síntomas femeninos —agotamiento crónico, sequedad creativa, pérdida de sí misma en las relaciones, ansiedad difusa— no son enfermedades que deban curarse, sino señales de que la mujer salvaje lleva demasiado tiempo encerrada, y cuando una mujer se desconecta de su fuente instintiva, se vuelve, en palabras de Estés, «pálida, delgada, espectral».

No es una exageración literaria: es un estado sicológico reconocible. Ese vivir «correctamente», según criterios ajenos, y aun así no sentirse viva.

Desde una mirada sociológica, la fuerza del libro radica en que desnaturaliza la domesticación femenina: la convierte en un proyecto cultural, no en un destino biológico. Las jaulas que la sociedad prepara para las mujeres rara vez son de hierro. Son más sutiles: te felicitan por ser comprensiva, te premian por ser abnegada, llaman histeria a tu rabia, exagerada a tu intuición…

La autora sostiene que a las mujeres se las ha ido civilizando para cumplir roles rígidos, privándolas de los mensajes vitales que nacen de su interior. El proceso es tan suave y tan constante que muchas sólo lo advierten cuando, en un instante de lucidez, descubren que han estado recorriendo su propia vida con el mapa de otra persona.

A lo largo del libro, Estés despliega esta idea a través de distintos relatos. En Barba Azul explora cómo la mujer enfrenta al depredador interno que quiere destruir su curiosidad y su iniciativa. En La doncella sin manos traza un mapa del viaje iniciático femenino. Estos cuentos no funcionan como moralejas, sino como cartografías del siquismo: señalan los lugares donde la mujer tiende a perderse.

Este libro aparece a la vez en ensayos de sicología de la religión y en listas de bestsellers feministas, y ya ha cruzado muchas fronteras. Monjas católicas han usado el concepto de mujer salvaje para explorar su rabia y su espiritualidad reprimidas. Lectoras feministas encontraron en él una alternativa a las interpretaciones patriarcales de los cuentos de hadas. Los aficionados al sicoanálisis vieron una aplicación viva de los arquetipos junguianos. Y muchas mujeres que solo sentían que algo no estaba bien encontraron un nombre para eso.

No es un libro para todo el mundo. Requiere paciencia con la interpretación simbólica y cierta apertura hacia palabras como intuición, arquetipo o salvaje. Pero para quienes se sienten llamadas por él, su valor no está en que cada párrafo sea exacto, sino en que el conjunto ofrece un permiso: el de no ser tan «buena», para que tu rabia tenga forma y tu intuición llegue antes que los argumentos.

La fuerza más duradera de Mujeres que corren con los lobos quizá resida en que se niega a reducir la liberación femenina a una sola fórmula. No dice lo que una mujer «debería» ser. Solo señala, una y otra vez, esos huesos que fueron abandonados, y te pregunta: ¿Recuerdas tu canción?

Puede que esa canción no tenga melodía, que no siga las reglas, que incomode a quien la escuche. Pero Estés insiste en que cantarla es otra forma de estar «viva». En un mundo que una y otra vez intenta convencerte de que ya estás terminada, este libro ofrece otra posibilidad: siempre se puede empezar de nuevo. Desde los huesos.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.