Detección de partículas subatómicas bajo la superficie terrestre

El descubrimiento podría ayudar a los geólogos a conocer mejor cómo las reacciones que tienen lugar en el interior del planeta afectan a fenómenos que se manifiestan en la superficie, como terremotos y erupciones volcánicas

Autor:

Juventud Rebelde

Un equipo internacional, que incluyó a científicos de la Universidad de Princeton, ha detectado partículas subatómicas escurridizas en el interior de la Tierra. El descubrimiento podría ayudar a los geólogos a conocer mejor cómo las reacciones que tienen lugar en el interior del planeta afectan a fenómenos que se manifiestan en la superficie, como terremotos y erupciones volcánicas.

Algún día, los científicos podrán conocer las fuentes de calor y los flujos de éste en el interior de la Tierra lo bastante bien como para pronosticar fenómenos como la reciente erupción volcánica en Islandia.

El punto de partida de esta nueva investigación fueron las partículas referidas como «geoneutrinos», sobre las que durante un experimento japonés en 2005 se obtuvieron evidencias.

«Este es un resultado importante», explica Frank Calaprice, profesor de física en la Universidad de Princeton y uno de los autores del estudio. «Demuestra que los geoneutrinos han sido detectados y establece con firmeza una nueva herramienta para estudiar el interior de la Tierra».

Los neutrinos, partículas fundamentales inertes, sin carga eléctrica, son emitidos por el Sol, así como por los rayos cósmicos que penetran en la atmósfera terrestre. Los geoneutrinos son antineutrinos, los homólogos de antimateria de los neutrinos. Los geoneutrinos nacen de la desintegración radiactiva de uranio, torio y potasio en la corteza y el manto terrestres.

En laboratorios como el del Gran Sasso, hay investigadores que están empleando instrumentos que actúan como «telescopios» de geoneutrinos.

Los científicos esperan que los geoneutrinos les ayuden a identificar mejor cuál es la composición del interior de nuestro planeta.

Las instalaciones usadas para este estudio reciente están ubicadas a más de un kilómetro por debajo de la superficie del monte Gran Sasso, una ubicación ideal para estudiar neutrinos, porque la roca protege al detector de otras clases de radiación y partículas que podrían saturar al dispositivo sensor. Gran parte del trabajo se dedica al proceso de eliminar el «ruido» de la radiación de fondo.

Los neutrinos son muy difíciles de detectar, porque pasan a través de la materia, interactuando con ella en muy escasas ocasiones.

Disponible en: http://www.amazings.com/ciencia/noticias/020810a.html

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