¿Superluna?

El próximo 3 de diciembre nuestro satélite natural alcanzará su máximo acercamiento a la Tierra. JR te propone un acercamiento a este fenómeno y al término con el que se identifica

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

Uno de los fenómenos astronómicos más populares y mediáticos abrirá las puertas del duodécimo mes del año. Según los Datos astronómicos para Cuba 2017, publicados en la Revista Cubana de Astronomía, justo en la madrugada del 3 de diciembre nuestro satélite natural alcanzará su máximo acercamiento a la Tierra (356.400 kilómetros), lo que podrá apreciarse como la mayor Luna del año.

Debido a que la órbita de nuestro satélite natural no es un círculo perfecto, sino una elipse, cuando la Luna se encuentra en su perigeo —el punto más próximo a nuestro planeta—, observadores dotados de instrumentos de medición logran apreciarla un poco más grande y brillante de lo normal, de ahí el calificativo de superluna con el que muchos la identifican.

Según explicó a JR el máster en ciencias Francisco González Veitía, especialista del Departamento de Astronomía del Instituto de Geofísica y Astronomía (IGA), este vocablo fue acuñado por el astrólogo Richard Nolle en 1979, para referirse al momento en que ocurre una fase de Luna nueva o de Luna llena durante su mayor acercamiento a la Tierra.

Asimismo, dice, este término no científico que corresponde tanto a la Luna nueva como a la Luna llena y que la astronomía identifica como Luna de Sicigia perigeo, fue introducido en base a la teoría de Nolle de que las superlunas estarían asociadas con grandes desastres naturales, y era necesario caracterizar su influencia sobre estos. Sin embargo, 38 años después, estos argumentos no han sido demostrados de manera fehaciente por la ciencia.

«Lo que sucede es que con el tiempo el término de se ha popularizado para referirse genéricamente a la Luna llena que sucede cerca del momento del paso por el perigeo y es utilizado de forma masiva por divulgadores y aficionados que sí conocen su procedencia y real significado, sin referirse expresamente a la definición de Nolle», explicó el también especialista principal del Planetario de la Habana Vieja.

Incluso, apuntó, suele utilizarse como referencia genérica a las Lunas llenas de grandes tamaños angulares, sin precisar cotas concretas, con lo cual muchas veces el concepto conduce a confusión y es ampliamente malinterpretado.

Algunas publicaciones sobre astronomía también consideran como superluna a la Luna llena que ocurre dentro de las 24 horas anteriores o posteriores al paso del satélite natural de la Tierra por el perigeo sin prestar atención a la distancia entre el punto de perigeo y el centro de la Tierra en ese momento.

Lo cierto es que lamentablemente, según el especialista, algunas instituciones científicas, en su empeño de atraer la atención de las personas hacia el estudio de la naturaleza, aprovechan estos fenómenos para estimular la curiosidad de las personas, provocando que algunos continúen creyendo en las bases de Nolle para identificar este tipo de evento, sin comprender realmente de que trata el asunto y cuál es su verdadero significado y magnitud.

Realidades en el cielo nocturno

«Científicamente —explicó Gonzáles Veitía— la diferencia entre estas llamadas superlunas y las que habitualmente atraen nuestra atención durante su fase de Luna llena, es más bien minúscula, aun cuando la comparación se realiza en el momento de máximo y mínimo diámetro aparente, que es cuando más notable es el cambio de tamaño.

«O sea, el fenómeno sí existe, sí puede verse ligeramente más grande y brillante en determinados momentos del año, pero, citando textualmente a Neil de Grasse Tyson, el famoso divulgador de la ciencia y conductor de la serie Cosmos odisea del espacio tiempo: “está bien que la llamemos superluna, siempre y cuando llamemos ´superpizza´ a una pizza de 13 pulgadas si consideramos normal una de 12. Porque la diferencia con una Luna normal es tan pequeña que es prácticamente inapreciable para el ojo humano sin instrumentos».

Además, agregó el experto, el pequeño aumento de su brillo, tampoco es algo que vaya hacer fulgurar en exceso el cielo nocturno. «Lo que no quita que podamos disfrutarla. Simplemente, debemos recordar que no porque la del 3 de diciembre sea súper significa que todas las otras Lunas llenas del año sean menos bellas y admirables».

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