Por primera vez óvulos en laboratorio

Después de décadas de intentos, científicos de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido, lograron desarrollar óvulos humanos en un laboratorio que podrían ayudar a niñas que padecen de cáncer

Autor:

Juventud Rebelde

Después de décadas de intentos, científicos de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido, lograron desarrollar óvulos humanos en un laboratorio.

Este avance abre una luz de esperanza en la búsqueda de una técnica que permita preservar la fertilidad de niñas sometidas a tratamientos contra el cáncer.

Al mismo tiempo, representa una oportunidad para explorar los óvulos más profundamente por parte de la ciencia, pero restaría mucho estudio aún para que puedan ser usados clínicamente.

Las mujeres nacen con óvulos inmaduros en sus ovarios que se desarrollan completamente después de la pubertad.

Tras décadas de trabajo, ahora se pueden desarrollar esos óvulos hasta la madurez fuera de los ovarios.

El proceso requiere un riguroso control de las condiciones de laboratorio, incluyendo los niveles de oxígeno, hormonas y proteínas que estimulan el crecimiento, así como el medio en el que esos óvulos crecen.

Con vistas a nuevos resultados en cuanto a la fertilidad, actualmente las mujeres enfermas de cáncer pueden congelar óvulos maduros e incluso embriones antes de iniciar el tratamiento, pero eso no es posible para niñas que padecen cáncer.

Por el momento las menores de edad pueden congelar tejidos ováricos antes del tratamiento que son reinsertados años después si el paciente quiere tener hijos.

Pero si hay anormalidades en la muestra congelada, el riesgo puede ser muy alto.

Desarrollar óvulos en un laboratorio sería la opción más segura.

Mirar más de cerca

Aparte de los usos clínicos, es un gran avance en el entendimiento del desarrollo de los óvulos humanos. El tiempo de este proceso es estrictamente calibrado dentro del cuerpo. Algunos óvulos llegan a la madurez en la adolescencia y otros lo hacen más de dos décadas después.

Un óvulo necesita perder parte de su material genético durante su desarrollo, de lo contrario tendría mucho ADN al momento de ser fecundado por un espermatozoide.

Ese exceso es enviado a una pequeña celda, llamada cuerpo polar. En este estudio, sin embargo, los cuerpos polares resultaron ser anormalmente grandes. Sin embargo, los investigadores aseguran, según BBC Mundo, que todo el proceso se puede ir refinando poco  a poco.

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