Pasarle la mano… a los edificios

El pasado 14 de septiembre, Ernesto Ricardo Ferrás (Edificio 4, apto. B-10, Distrito Rafael Izquierdo, Puerto Padre, Las Tunas) denunciaba aquí que el inmueble donde reside tiene más de 27 años; y como muchos de su tipo en el país, jamás se le ha pasado la mano.

Ello ha traído como consecuencia desprendimiento de escaleras, desconchado de las placas y las juntas entre apartamentos, donde ya se visibiliza el esqueleto del acero oxidado.

Los vecinos del Edificio 4 se ilusionaron cuando se pudo contratar a la Empresa Constructora Microbrigada Social del municipio, para al menos rehabilitar la azotea del mismo. Y la entidad desprendió todas las juntas impermeables… para sustituirlas solo con cemento.

Resultado: filtraciones incesantes. La lluvia traspasando los techos, con los peligros que supone para la electricidad. Ernesto Ricardo, en nombre de los vecinos, abogaba por una solución a tiempo, antes de que fuera muy tarde.

Al respecto responde Kenia Souza, subdirectora de Atención a la Población de la Dirección Provincial de la Vivienda de Las Tunas, quien aclara que el caso es la primera vez que llega a esa entidad, por lo cual no lo tenían registrado.

A propósito, una comisión investigó todos los elementos de la historia y, ciertamente, el edificio presenta un alto grado de deterioro y los problemas descritos por Ernesto Ricardo.

«Es cierto —subraya— que antes del 2010 nunca se le había hecho nada. Y, efectivamente, la Microbrigada del municipio intervino en este a partir del 20 de agosto de 2010, realizando una impermeabilización de la cubierta, para lo cual utilizó cemento hidrófugo, material cuya efectividad está probado que no rebasa los dos años.

«Es por ello que se recomienda se emplee el D-10, para sellar los poros que puedan quedar en la superficie de la cubierta.

«Se pudo comprobar que el trabajo realizado no tuvo la calidad requerida, ya que no se aplicó la dosificación del producto que demanda esta actividad. Es por ello que se realizó un análisis profundo con la brigada que trabajó en el mismo, y con el compañero que estuvo al frente de esta acción, para que hechos como estos no se repitan».

Agrega Kenia que se evalúa en el municipio la impermeabilización de esa cubierta con materiales que tengan la calidad requerida, para al menos frenar las filtraciones existentes.

Aclara que la solución definitiva de los problemas del inmueble es una rehabilitación integral, «acción que se tendrá en cuenta, si este es seleccionado para ser incluido en planes futuros».

Informa que Puerto Padre ha impermeabilizado 30 edificios desde 2009 hasta lo que va de 2011, ha conservado cinco y ha rehabilitado de forma integral tres. «Los 62 edificios del territorio se clasifican técnicamente: tres en buen estado, ocho en regular y en mal estado 51».

Concluye en que la Dirección Provincial de la Vivienda le dará seguimiento al tratamiento del edificio hasta el resultado final.

Lamentablemente, no puedo comprender cómo entre tantas carencias para rehabilitar edificios con problemas, esa brigada y su jefatura hayan hecho tal chapucería, que ahora sufren los inquilinos, y apenas suceda nada ejemplarizante. ¿Cuál fue la conclusión del «análisis profundo»? ¿Qué medidas se tomaron? ¿Por qué tanta impunidad, al punto de que ni se menciona la responsabilidad que tiene Vivienda municipal, como inversionista, en haber permitido tal desastre?

Pasarle la mano: sí a los edificios, no a los que dilapidaron recursos del Estado y empeoraron las condiciones de esas familias.

Ojalá que los otros inmuebles se beneficien con las lecciones de este caso.

Repito lo que dije el 14 de septiembre: «No puede seguir Liborio saldando las cuentas del desatino».

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