El botín de la nobleza

Pedro Luis Ramírez pedaleaba la bici, el pasado 28 de julio en la ciudad de Holguín, con su hija de cinco años, cuando sufrieron un accidente. La rueda delantera lesionó el pie izquierdo de la niña, con una quemadura por fricción, a más de una herida en el tobillo.

Al instante, un joven se apeó del Moskovich que manejaba, y sin que mediara solicitud alguna de los lesionados, se dispuso a trasladarlos al Hospital Pediátrico de esa ciudad. Mientras el auto arrancaba, Pedro Luis escuchó una voz que le decía: «Deja la bicicleta, que yo te la cuido…».

En el Pediátrico, el ortopédico de guardia los atendió con diligencia. En la Sala de Quemados, una mujer limpió y curó con tal devoción la lesión de la menor que al padre se le salían las lágrimas que no soltó valerosamente la pequeña.

Cuando ya salían después de toda la atención, Pedro Luis descubrió que allí permanecía el mismo joven que los había transportado, para devolverlos al hogar. Solo supo, por el propio chofer, que vive frente al Monumento al Che de Holguín. Y olvidó pedirle el nombre.

Ya en casa, el padre salió a intentar rescatar su bicicleta. Y desde lejos, la misma voz que se interpuso cuando subía con la niña al auto rumbo al hospital, le reafirmó: «Papá, su bicicleta está aquí… yo la tengo». Era otro joven.

«Hoy la niña se recupera en casa de la lesión, y me debato en la preocupación de no recordar los nombres de estas personas. Si ellos leen este mensaje, sepan que la familia de la pequeña Patricia Ramírez Espinosa agradecerá eternamente sus gestos más allá de frías palabras. Que tienen en este padre cubano y de a pie un hermano, quien los recordará hasta la muerte», afirma Pedro Luis, desde su casa en Pepe Torres No. 195-F, entre A. Guerra y Peralejo, en Holguín.

Responden sobre mensajería electrónica no deseada

El pasado 24 de abril, Vicente González denunciaba desde Santiago de Cuba que su teléfono móvil estaba invadido, desde noviembre de 2011, por mensajes promocionales de reguetoneros, discotecas y servicios para fiestas.

Como los mensajes mostraban los teléfonos de sus emisores, habló con algunos, y le dijeron que mantienen ese servicio legalmente, por medio de la mensajería móvil.

Fue entonces a la sucursal de Cubacel en Santiago, y allí la primera respuesta fue que cambiara el número del móvil, abonando 10 CUC, opción que rechazó. Habló con un responsable, quien le aseguró que tomarían medidas para que esa intrusión no se repitiera.

Pero los mensajes continuaron, y Vicente cuestionaba por qué Cubacel no era capaz de poner fin a esas molestias.

Al respecto, responde Tania Velázquez, directora comercial y de Mercadotecnia de Etecsa, que los clientes del servicio celular corren el riesgo de recibir llamadas y mensajería no deseadas; pero estas pueden ser obviadas antes de contestar o leer; además de que no implican afectación económica, pues son libres de costo en su recepción.

Explica Tania que aun cuando existen aplicaciones informáticas que limitan su emisión, no siempre es posible detectar su origen, dada la variedad de vías que se utilizan. En su gran mayoría, precisa, los mensajes provienen de páginas web que no tienen números telefónicos asociados.

Afirma que Vicente mantuvo frecuentes contactos telefónicos con funcionarios de la entidad entre el 17 de noviembre y el 9 de diciembre de 2011, y se le orientó cómo debía actuar, en caso de continuar recibiendo esos mensajes. Y el 9 de diciembre, cuando mostró el número de celular del último sms (mensaje de texto) recibido, facilitó la localización del emisor, quien inmediatamente fue advertido, de acuerdo con lo dispuesto en el contrato de servicios, en su cláusula diez, que se relaciona con el uso inadecuado del servicio celular.

Asegura Tania que Vicente fue atendido correctamente por la Dirección territorial de Etecsa en Santiago, hasta que se le dio solución a su caso.

«Sirva la presente como información sobre el tema —recalca—, y aprovechamos la oportunidad para recordar que la empresa cuenta con un sistema de recepción de quejas, reclamos y sugerencias por diferentes canales, entre ellos el 118, disponible las 24 horas del día, y por medio del cual se le da atención y respuesta personalizada a los usuarios».

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