Se pierde… la confianza

El pasado 4 de septiembre, y desde el reparto habanero de Alamar, la lectora Mercedes Acuña Calzadilla denunciaba muy indignada lo que le sucedió con uno de los dos bultos postales que le enviara su hija desde Holanda el 24 de julio del presente año.

Posteriormente al aviso del envío por su hija, y mediante sus gestiones, Mercedes supo que el primer bulto había llegado el 16 de agosto, pero todavía se encontraba en Vento y Camagüey. El 29 de agosto supo que ya había entrado el segundo paquete, y se encontraba en similar situación.

El 30 de agosto el cartero le notificó a Mercedes que recogiera el primer bulto. El 1ro. de septiembre se lo entregaron con el peso exacto. Y cuando, ya de regreso a casa, abrió el envío, sobrevino la sorpresa: habían sustraído parte de los productos y los remplazaron por rellenos.

El documento oficial en que se consignaba el contenido decía que venían dos celulares Samsung. Sin embargo, estaba solo uno y no había rastros de su batería. De dos pesas de mano, faltaba una. Seis baterías Triple A fueron sustituidas por dos de uso. Además, faltaban dos pomos de medicina, un control remoto, un par de sandalias y medias.

En lugar de lo sustraído, habían colocado dos cucharitas de postre, un abridor de botellas, un pomo de cristal pequeño, un casete de audio en su caja, una tuerca de bronce con un aditamento y las dos baterías de uso ya mencionadas.

El 2 de septiembre Mercedes volvió al lugar de la recogida e hizo la reclamación pertinente. Y la empleada pudo verificar que al aeropuerto llegaron los objetos de la lista, pues estaban registrados en el examen de Rayos X.

«Alguien está haciendo mucho daño y empañando la imagen de Correos de Cuba», sentenciaba la remitente cuando escribió a esta columna.

Al respecto, responde Denny Vázquez Figueroa, director general de la Empresa de Correos Habana del Este, de Correos de Cuba, que «luego de las investigaciones realizadas, se pudo constatar que, efectivamente, a Mercedes Acuña Calzadilla le asiste la razón.

«Se comprobó —agrega— que existió demora injustificada en el proceso de clasificación y despacho en el Centro de Clasificación, y en la entrega del envío sin la documentación (hoja establecida de aforo) por parte del Centro de Distribución Postal de la Villa Panamericana, ambos pertenecientes a nuestra empresa, por lo que ambas unidades incumplieron con los procedimientos establecidos en Correos de Cuba para este tipo de servicio».

Confirma Denny que «el envío, ciertamente, sufrió cambio parcial de su contenido durante los procesos operacionales realizados en dichas entidades, y aun cuando no fue posible determinar los responsables directos del lamentable hecho, sí se aplicó la responsabilidad material y las medidas disciplinarias correspondientes a los trabajadores que participaron en la manipulación de ese envío». En un caso se aplicó amonestación privada, y en los otros dos amonestación pública ante el colectivo laboral.

Informa también que Mercedes será indemnizada por Correos de Cuba conforme a lo establecido en la Resolución 243/2009 del Ministerio de Finanzas y Precios.

Concluida la investigación, añade, la reclamante fue visitada por funcionarios de Correos de Cuba, quienes le notificaron lo antes informado, y le transmitieron «nuestras más sinceras disculpas por el mal servicio y las molestias que le fueron ocasionadas por Correos de Cuba».

Agradezco la respuesta pero lamentablemente, a pesar de todos los esfuerzos que hace Correos de Cuba por eliminar lo que Denny califica técnicamente de «cambio parcial del contenido en los procesos operacionales«, «mal servicio» y «molestia» —y que este redactor denomina vergonzoso robo y vulgar burla a los clientes—, aún los manisueltas hacen de las suyas en algún eslabón de la cadena, sin que se pueda comprobar quiénes son.

Al final, las disculpas e indemnizaciones no pueden reponer lo que quizá se haya extraviado definitivamente: la confianza del cliente en esos servicios. Tiene absoluta razón Mercedes cuando afirma que «alguien está haciendo mucho daño y empañando la imagen de Correos de Cuba». Y hay que descubrir y desterrar definitivamente a ese o a esos «álguienes» de los circuitos del correo cubano.

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