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Atrapado en su propio olvido

Han transcurrido cuatro meses del presente año 2024 y la industria cinematográfica comienza a dar sus frutos, aunque algunos más esperados que otros

Autor:

Beliza Ramos Fernández

Han transcurrido cuatro meses del presente año 2024 y la industria cinematográfica comienza a dar sus frutos, aunque algunos más esperados que otros. Como es lógico, siguen sumándose nuevos rostros que aparecen en la pantalla grande y nuevos realizadores que trabajan de conjunto para regalarnos los que luego podrían ser grandes éxitos. Es el caso de Adam Cooper, quien ya es conocido por los guiones de Assassin’s Creed (2016), la serie Divergente: Leal (2016), El transportador recargado (2015), Éxodo: Dioses y reyes (2014) y Aceptados (2006); pero esta vez debuta como director (aunque también estuvo a cargo del guion junto a Bill Collage) en Sleeping Dogs, filme estrenado el pasado 22 de marzo en Estados Unidos.

Se nos presenta como eje central de la trama a Roy Freeman (Russell Crowe), quien, lejos de ser un «hombre libre», es un detective retirado que padece de Alzheimer y se encuentra atrapado en el olvido, lo cual percibimos desde las primeras tomas, al mostrarnos su hogar lleno de notas con su información personal, indicaciones y recordatorios; y entre ellas aparece una en la parte superior del espejo que nos advierte la gravedad de su enfermedad: «Tu nombre es Roy Freeman». Aunque con el rostro perdido en la confusión, lo vemos acostumbrado a su nuevo estilo de vida y se somete a un tratamiento experimental, con el propósito de enfrentar esa terrible enfermedad y escapar de la oscuridad, pero, ¿será que al recuperar sus recuerdos puede entrar en una realidad peor?

A través de una llamada que recibe repentinamente se altera su rutina diaria, pues comienza a resurgir un antiguo caso suyo y se reúne con Isaac Samuel, un joven afroamericano que lleva diez años encarcelado por asesinato y que cumplirá en poco tiempo la pena de muerte. En el encuentro Isaac logra convencer a Roy de su inocencia y despierta su interés por volver a investigar el caso para así encontrar al verdadero asesino y evitar su muerte.

De esta forma, reabre los expedientes del caso y comienza a unir las piezas de un puzle, va investigando a cada persona involucrada en la historia que constantemente lo remite a otra, y se encuentra con Jimmy (Tommy Flanagan), su compañero de trabajo en aquel entonces y con el cual había perdido contacto hacía alrededor de diez años. Al ser una de las indicaciones del tratamiento estimular la actividad cerebral, Roy toma la nueva investigación como ejercicio para ir recuperando sus recuerdos, los cuales van apareciendo poco a poco a través de imágenes pasajeras, y es así como la memoria se vuelve la gran clave para resolver el crimen contra reloj.

En consecuencia con su esfuerzo por recordar el pasado y tratar de resolver el caso, la información que va obteniendo está dosificada en pequeñas partes que estructuralmente van sucediendo a modo de episodios que se corresponden con la presentación de los personajes y su presunta implicación en el homicidio. De este modo, nos hace un recorrido por las historias de cada uno de ellos y su relación con el famoso profesor de Sicología Joe Wieder (Marton Csokas), la víctima del caso.

El debutante director recurre eficazmente a buena parte de los tonos y climas oscuros y fríos del policial negro, pero, por el contrario, se queda corto en el ritmo de una película que va mostrando los múltiples puntos de vista con sus consecuentes cambios estéticos, utilizados para poner en imágenes la reconstrucción de la memoria. La mayoría de las escenas transcurren entonces en ambientes cerrados y oscuros, como la casa de Roy y del doctor Wieder, los bares poco coloridos o las consultas.

Posibles culpables

Como toda trama policial tradicional, el relato incluye la presencia de varios sospechosos que a su paso por la pantalla despiertan indistintamente su propia culpabilidad, y estos se van mostrando según los pasos que va dando Roy en su investigación propia. Sin embargo, la constante duda a la que nos sometemos de si el culpable es uno u otro logra mantener la intriga y el suspenso en todo momento, y podría decirse que en parte es gracias a la convincente actuación del neozelandés Russell Crowe (posiblemente lo más relevante del filme), a quien pudimos ver como el padre Gabriele Amorth en El exorcista del Papa (2023) y como el capitán Eddie en Rescate imposible (2024).

Se recurre aquí al viejo recurso del whodunit (contracción del inglés «Whoʼs done it?» y que se traduce al español como «¿Quién lo ha hecho?»): la identidad real del asesino permanece oculta hasta los últimos minutos del filme. Es así como vamos saltando de sospecha en sospecha con el paso del resto de personajes secundarios que juegan un papel esencial en el desarrollo de la trama y que están situados en su lugar, cada uno con su propósito específico.

El relato incluye la presencia de varios sospechosos que a su paso por la pantalla despiertan indistintamente su propia culpabilidad. Foto: Tomada de Filmfinityza

La siempre necesaria figura femenina como muestra de la maldad no tarda en aparecer, esta vez está asumida por el personaje de Laura Baines, que interpreta la británica Karen Gillan (Nebula en Guardianes de la Galaxia o Amy Pond en Doctor Who). Encontramos la típica mujer inteligente, ambiciosa, que utiliza su belleza para manipular a los demás y obtener los beneficios que desea. Por tanto, encaja a la perfección como sospechosa, pues además estaba interesada en obtener todos los reconocimientos de la investigación del doctor Wieder y para ello sería mejor quitarlo del camino.

Aparece también el típico personaje que se enamora perdidamente de esta bella mujer y cae entonces en su manipulación. Es el caso del estudiante Richard Finn, interpretado por el australiano Harry Weaving, a quien hemos podido ver en Carnifex (2022), Wakafield (2021) o La criatura del desierto (2019). Richard despierta prontamente sus celos entre Laura y el profesor hasta que es testigo de lo que ya sospechaba y, al parecer un personaje obsesivo, no cabe la duda ante la posibilidad de que pudo ser él quien lo asesinó porque sus motivos quedan bastante claros.

No dejes de saber

Sleeping Dogs está basada en la novela The Book of Mirrors (El libro de los espejos en español), de Eugen Chirovici, que fue publicada el 7 de septiembre de 2017. 

Russell Crowe, nacido el 7 de abril de 1964 en Nueva Zelanda, inició su carrera como actor en Australia, donde logró reconocimientos con películas como Romper Stomper (1992) y Nosotros dos (1994). Sin embargo, su salto a la fama mundial ocurrió con su aclamado papel en L.A. Confidential en 1997, que le valió su primera nominación al premio de la Academia.

Crowe alcanzó el nivel de superestrella con su épico papel en Gladiator (2000), por el cual ganó el premio Óscar como Mejor actor. A lo largo de su carrera ha participado en una variedad de géneros notables, desde dramas como Una mente maravillosa (2001) hasta thrillers como Master and Commander (2003).

El actor, director, productor de cine y músico neozelandés, que ya roza los 60 años, no descansa tampoco últimamente. Además de en Land of Bad, en este 2024 también podremos disfrutarlo en Rothko, donde se pondrá a las órdenes de la directora Sam Taylor-Johnson (Cincuenta sombras de Grey o la futura Back to Black, el biopic de Amy Winehouse) para dar vida al famoso pintor. Más adelante también podremos verlo en el drama histórico Nuremberg, llamado así en honor a la ciudad alemana donde se celebraron una serie de juicios que sentaron muchas de las bases para otros procesos similares futuros. Es decir, que este año tenemos a Russell Crowe en pantalla por largo rato.

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