Los que soñamos por la oreja

Conversiones

Hace años, a propósito del primer disco publicado por el trío villaclareño Alter Ego, el álbum Sones y flores, escribí que en mi opinión estábamos ante la propuesta de un conjunto de cámara de pequeño formato, que había adaptado música popular cubana a instrumentos típicos de la cultura campesina de nuestro país. El objetivo que los animaba en su etapa inicial era justamente experimentar con disímiles sonoridades en la interpretación de los géneros creados en esta porción del mundo, tanto los pertenecientes al ámbito de la música popular como los de la música académica.

Durante una etapa en la historia de la formación, en ocasiones la propuesta de Alter Ego no fue del todo comprendida y por ello, al concursar en el premio Cubadisco se les colocaba en la categoría de lo que se entiende por música instrumental, clasificación que en mi opinión resultaba errónea para ubicar desde el punto de vista estilístico la propuesta, un proceder que era reflejo de no haberse entendido bien la verdadera esencia del trabajo del trío.

Como que lo único eterno es el cambio y los verdaderos artistas tratan de ir transformándose, a fin de no repetirse, sin perder su esencia primigenia al menos en cuanto a formato, Alter Ego se ha ido modificando y tengo la impresión de que en el presente su repertorio está dirigido a hacer un mayor énfasis en la música popular y no tanto en la de carácter concertante. Por lo menos, ese es el criterio que me llevo al escuchar su más reciente producción fonográfica, el CD denominado Conversiones.

Como el nombre del álbum lo indica, este es un trabajo concebido a partir del fenómeno que unos gustan llamar versiones y otros denominan con el apelativo anglófono de cover. Las características de esta sección no permiten ofrecer una amplia explicación de las disímiles perspectivas que abarca la terminología de versión o cover, pues ello da para redactar todo un larguísimo texto. Solo diré que en lo fundamental hay dos modos de asumir esta clase de propuestas: la que intenta reproducir nota a nota lo llevado a cabo en el original y la que a partir de lo hecho previamente, pretende formular una recreación o relectura, ya sea en lo armónico, lo melódico o lo ritmático. Esta segunda variante es por la que se decanta Alter Ego en las 12 piezas de su disco Conversiones.

Un elemento que me llama la atención en la nueva entrega fonográfica del trío villaclareño viene dado por la participación de varios invitados, a saber, la Camerata del Son, los vocalistas Melvis Santa, Coco Freeman y Sory, el contrabajista Lázaro Rivero «el Fino», así como los percusionistas Jorge Coayo y Yuliet Abreu «la Papina».

Si bien nadie pudiera decir que estas versiones acerca de piezas como A Bayamo en coche (Adalberto Álvarez), Y tal vez (Juan Formell), La engañadora (Enrique Jorrín), Días de otoño (Pablo Milanés), Candil de nieve (Raúl Torres), Alguien precisa (Silvio Rodríguez) o La comparsa (Ernesto Lecuona), están carentes de atractivos artísticos o que en ellas los integrantes de Alter Ego no se destacan de manera individual en sus respectivos instrumentos, tengo que admitir que de todas las producciones discográficas del trío, esta es la que menos me ha cautivado, porque el resultado final se me aleja mucho de lo que pretendía hacer el proyecto en sus comienzos, dirigidos desde entonces y hasta el presente por el destacado laudista Diego Santiago.

Probablemente un trabajo como el registrado en Conversiones logre captar una mayor audiencia en comparación con los fonogramas previos de Alter Ego, dado el sentido lúdrico y de sintonía con los códigos de la música popular que se respira a lo largo de la grabación.

Incluso, quizá en relación con los álbumes previos del trío, también el disco sea mucho mejor vendido en el mercado de fronteras, es decir, en el circuito turístico, pero de conseguirse ello sería a costa de haber abandonado (no sé si de forma temporal o permanente) el sentido atípico que caracterizase a la formación en sus anteriores propuestas y que les hacía sonar por completo diferente a todo lo demás que acontece en el universo musical cubano de nuestros días.

De cualquier modo, aunque yo prefería aquel Alter Ego con énfasis en lo que cabría definirse como música popular concertante cubana, este que encontramos en Conversiones no está mal, por lo que vale la pena que nos llevemos el CD a casa.

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