La anciana - La tecla del duende

Juventud Rebelde

La tecla del duende

La anciana

A la entrada del gran bazar se reunían toda clase de mendigos. Me llamó especialmente la atención una anciana llena de andrajos que parecía la más pobre de todos ellos.

—Por favor —gemía—, llevo tres días sin comer.Rebusqué en mis bolsillos y le di dos monedas. Esperé escondido en un zaguán hasta que se levantó, con el propósito de seguirla y ver en qué invertía la parca limosna.

Despacio y cansina, la anciana avanzó lentamente entre la multitud que abarrotaba el mercado. Durante unos momentos la perdí de vista, y cuando volví a verla, caminaba ya mucho más alegre, apretando con cuidado un bulto bajo la manta.

Tomó un callejón lateral que salía del mercado y desembocaba en una especie de plaza calurosa y polvorienta. Allí, sentada a la sombra del único árbol que había sobrevivido al terrible viento del desierto, la mujer levantó la manta y sacó un pedazo de pan y una magnífica rosa roja. Hizo una mueca que debía ser una sonrisa, al tiempo que comenzó a ablandar el pan con sus encías desdentadas.

La contemplé mientras deshizo el mendrugo lentamente y, poco a poco, se fue comiendo hasta la última migaja mientras observaba la rosa con ojos brillantes. Después, una expresión de paz se reflejó en su rostro. Me acerqué a ella y le pregunté: «¿Cómo es posible que alguien tan pobre como usted haya derrochado una de las dos monedas que le di en esa extraña flor?». La anciana me miró desde su sabiduría y dijo:

—Tenía dos monedas. Con una compré con qué vivir. La otra la gasté para tener por qué vivir... (Enviado por Javier Tacher)

¿Existen o no?

Un astronauta y un neurocirujano discutían sobre la existencia de extraterrestres. «No pueden existir», decía el astronauta. «¿Por qué no?», respondía el neurocirujano. «Mira, yo he ido cinco veces al Espacio y nunca he visto ni un platillo volador», argumentaba el primero. «¿Y qué? —respondió el galeno—, yo he hecho cientos de operaciones de cerebros y jamás he visto una idea». (Enviado por Yedesney Carmona)

El duende con guayabera

Así se llama la tertulia que reunirá este sábado a las 3:00 de la tarde a los espirituanos en la galería de arte Oscar Fernández Morera. Y el domingo, en la biblioteca de la ciudad de Santa y Clara, los ocurrentes teclearán a sus abuelos. Ah, casi se olvidaba, los tertuliantes santiagueros estuvieron en Dos Ríos. Allí junto al Maestro, hubo ocurrencias de todos los colores.

Concursando

Nuestro concurso crece. La pregunta ¿qué debe hacer la juventud para estar siempre en lo más alto de Cuba?, motiva inteligentes páginas. Las de mayor ingenio y alcance ganarán para sus autores un viaje por puntos culminantes de la geografía y la historia nacional. El buzón postal de JR y el electrónico jovenesaltecho@jrebelde.cip.cu estarán abiertos hasta el 20 de mayo. Una cuartilla: ocurrencia y hondura: esos son los límites.

Graftti

Joel: Tu ausencia es como el viento, yo no te veo pero aún te siento...Yailyn

Carmina: No importa mi pasado, no vale nada mi presente, solo existe algo grande que eres tú, mi futuro. Tato

Semilla

Seamos realistas, soñemos lo imposible. Che

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