La tecla del duende

El Caimán sin muela

Así se nombra una de las ventanas digitales que mi callado amigo Enrique Milanés le ha abierto a su casa de periodista camagüeyano. Son ventanas felizmente raras, como las que los niños pintan en sus dibujos de escuela. Cuando uno se asoma a ellas respira un paisaje de alma fabuloso. Me guardan el secreto y, si encuentran conexión y quieren darse una vueltecita, la dirección es: http://www.caimansinmuela.blogspot.com. Hoy les adelanto dos ocurrencias de Enrique...

Mi Gota. Por fin conseguí el atávico sueño de alargar primaveras. ¡He logrado domesticar una gota de lluvia! Llegó, según creo, en un aguacero de mayo, tímida y escurridiza, y poco a poco fue tomando confianza hasta que mudó todas sus cosas y dijo a secas: —Me quedo.

Desde entonces la crío en casa —¿o me cría ella?—, encima del lavadero. Mi gota y yo alcanzamos total armonía porque cada uno respeta el espacio del otro.

Ya no vivo solo: ahora cae en mi apartamento un tic tic que no calla, una especie de lluvia infinita, casi bíblica, ideal para enmohecerme estos huesos devotamente ateos que en los días de truenos y centellas no le reclaman a Dios.

Pero grande como diluvio es también la ingratitud humana: no comprendo cómo mis vecinos menosprecian el milagro llamándole «filtración».

La Guagua y la Cordura. Parece que aterriza la tarde. Se le acaban al día los pretextos laborales: el sol cumplió su jornada y se va a engañar a la otra mitad del mundo con el viejo cuento de que hace la luz. Yo no soy el sol ni he cumplido mucho pero también tengo que irme prometiendo que mañana regreso iluminado.

Ya en la calle, corro unos cuantos metros con obstáculos —mi frustración olímpica— y a pellizco limpio alcanzo la ruta 2. En la guagua va un loco que dice a puro grito que a esa hora, a esa mismísima hora en que algún bache ha de tragarnos para siempre, su Lisandra lo está tocando con un tipo. No es lo que más duele, nos confiesa: al despechado le incomoda hasta el juanete que sus vecinos sigan haciendo una caldosa y le digan que no mirando al cielo con ojos cederistas, que no vieron nada de nada… solo vianda.

—¡Eso es lo que más me encabrona a mí, lo de la vianda! —rezonga el infeliz al bajarse en su parada mientras la guagua estalla en carcajadas y continúa repleta de almas, justo derecho al Hospital Psiquiátrico.

Pepilladas de matusalén y otros

«Pepilladas» de Matusalén, así han nombrado los tecleros de Florida, Camagüey, al encuentro que tendrán hoy, a la 1:00 p.m., en la casa de los abuelos .// En tanto los matanceros, se reunirán este domingo a la 10:00 a.m. en el Museo El Morrillo. Tema: La solidaridad.// Y en la capital, como nos amenazan las «caricias» del huracán Paula, la peña será el sábado 23.

Graffiti

Abba: Gracias por tanta luz. Tu discípula

AlainGC: Ya me eres indispensable, irremplazable. Cada día necesito una dosis de ti. Tu facebookmaniática

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