Rufo desplegó una amplia labor en diversos espacios. Autor: Portal de la TVC Publicado: 06/01/2026 | 10:50 pm
Hace 15 años que falleció Rufo Caballero. Su obra como crítico, investigador, teórico y profesor, desbordó el ámbito puramente académico o intelectual, para convertirse en una figura de los medios de comunicación. Espacio desde el cual desplegó todo su arsenal como comentarista, todo su conocimiento en torno a la cultura, la visualidad, el cine, la radio y la televisión.
Su voz era escuchada como referente para asentar una opinión, para definir una matriz de criterio y posicionar un hecho artístico como de calidad o ausente de esta. Esa capacidad para impresionar a los públicos, desde un lenguaje que podía ser culto o académico, es una de sus grandes virtudes y ahora, cuando han pasado tres lustros sin él, se sigue notando su ausencia.
Porque los espacios siguen cubiertos por otros profesionales, pero todos podemos coincidir en la falta que nos hace Rufo para pensar y decir, para comentar y discutir, para exponer juicios que podrían resultar incómodos, pero que transversalizaban ideas, argumentos y juicios de mucho valor.
Su presencia habitual en la sección El caballete de Lucas se convirtió en una participación cercana y esperada por muchos, sabíamos que desde su visión se acercaba a los procesos de creación en torno a la producción de videoclips en la Isla, y sus opiniones sobre ellos, generaron criterios diversos, pero todos agradecían que Rufo hubiera prestado atención a cada una de esas obras, porque estábamos seguros de que nos enfrentábamos a un análisis en el que se mezclaba el arte, la cultura, el poder de los medios, de las imágenes y su impacto en los públicos…
En 2016 Ediciones Icaic publicó Rufo Caballero: un ídolo imposible. La caricia del látigo, donde se reúnen una serie de opiniones y ensayos acerca de su obra. El libro, compilado por el crítico Rubens Riol, y con las palabras del prólogo de Francisco López Sacha, incluye textos muy relevantes acerca de este autor que nos marcó desde su amplia visión de la cultura, del pensamiento, del ejercicio del criterio…
Los autores de los textos compilados en Rufo Caballero: un ídolo imposible…, coinciden en sus valoraciones con respecto a la sistemática labor que desarrolló como crítico de artes visuales, de cine, de televisión…; también habría que agregar
su obra como ensayista, en la cual la contemplación de la obra de arte desplegaba espacios de definición mejor, para citar al poeta y allí entablaba esa idea de la fascinación, de lo analítico, de lo sensorial, para completar ejercicios donde lo narrativo, la comprensión estética y la poesía se combinan en piezas que resultan relatos perfectamente concebidos.
En la tercera sección del libro se incluyen los textos publicados después de su muerte. Orlando Cruzata, director de ese espacio que Rufo hizo suyo, escribe: «Aún no sabría definir hasta dónde Rufo aportó al proyecto Lucas, al desarrollo del clip cubano y, sobre todo, a una cultura de la crítica y el debate, siempre desde las ideas y el respeto por el otro, sin dejar de ser polémico, provocador y duro con su crítica en la sección El caballete de Lucas».
Este texto no pretende ser un homenaje al hombre que nos legó tantos libros valiosos, solo es el recuerdo a quien nos impulsó a pensar, a debatir, a ser justos en opiniones y mostrar que los procesos de creación están siempre sujetos a criterios diversos que enriquecen su legado en el ámbito artístico. Ese hombre no está solo, aunque la calle, cada vez más, permanece oscura.
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