El Duende

La tecla del duende

Moros y tecleros

Nos vamos a Matanzas. La periodista Jenny Hernández Suárez nos envía desde Radio 26 este abrazo cronicado...

Hay muchas maneras de contar esta historia: podría comenzar resaltando el empeño de Margot por lograr una Tecla única; o la presencia de Cecilia, una santiaguera-guillermiana sin reparos; o tal vez por revelar el plagio que le obraron a Campa o sencillamente por resaltar a Lili, una joven que arrastra a su pequeña y reparte diminutos obsequios para que cada quien recuerde el amor que une a los tecleros.

Pero debe iniciarse así: justo a las diez de la mañana, en el Museo Provincial de Matanzas, una treintena de personas se unieron para celebrar el octavo aniversario de la tertulia que han visto nacer, sortear obstáculos y revivir.

Como es habitual, la lidera el «Moro» o, mejor, Ariel Expósito Seleme, un cubano que se enamoró del proyecto de periodismo participativo que proponía Guillermo Cabrera Álvarez en las páginas de JR y desde entonces aspira a que fructifique del todo en su Matanzas. Lo identifica su gorra bolchevique de turno, porque sus amigos y alumnos de la Universidad le han creado, sin saberlo y poco a poco, una amplia colección. Y con ella, está el hombre que enfrenta la vida y ama «lo teclero», no importa que sea aquí o allá.

Se le pregunta entonces qué mueve a esta gran familia por toda Cuba. Y me dice así: «Hemos ido tras la amistad, el cariño entre todos, el intercambio»…

Quien conoce al «Moro», no puede dejar de preguntarse cómo el ingeniero civil y profesor universitario se enroló en aquello. Se sabe que en él prima la objetividad del científico y el interés de ocupar el ciento por ciento de cada segundo porque todavía hay mucho por lograr. «Lo he hecho por Guillermo, y no solo por el gran periodista que fue, sino por lo humano que llevaba dentro... Además de eso era, sin  duda, un ser ocurrente», apunta en medio de reencuentros, frases, rifas y los siempre bien recibidos caramelitos volantes.

Y lo que más satisface es que no soy yo solo. Es un propósito de muchas personas y se vive también en muchas provincias, dice y sonríe. Mientras, el conocido músico matancero Idelfonso Acosta deja sentir su guitarra; después le siguen dos jóvenes trovadores, Miriel Santana y Carlos Fidel Taboada, quienes colocan el punto exacto para sentirse allí verdaderamente «ocurrentes».

De nuevo acudimos al «Moro»: —¿Qué deseas para los duendes yumurinos y para sus encuentros? —Que seamos un grupo donde nadie tenga intereses sobre el otro, donde primen la franqueza y la honestidad.

Holguín a la riposta

Los holguineros, que debieron aplazar su cita, la retoman este sábado, a las 10:00 a.m., en La Periquera (parque Calixto García) junto con los seguidores de Lalita Curbelo.

Grafiti

Iván: Que te vea a toda hora y en todo momento no significa que no te extrañe. ¿Me dedicas un minuto? Yo

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