Aroldo llegó tarde, pero seguro

Un delegado directo confiesa que su vida habría estado incompleta de no haber traspasado los umbrales de la universidad de Holguín

Autor:

Juventud Rebelde

Aroldo Benítez. Foto: Robeto Feria HOLGUÍN.— No fue fácil identificar al delegado directo que representará a la Escuela Formadora de Trabajadores Sociales Celia Sánchez Manduley, de Holguín, en el VII Congreso de la FEU.

«Lleva un pulóver rojo de las BUTS», nos auxilió primero una muchacha; «pero casi todos tienen pulóver de ese color», dijimos. «Sí, es ese mismo, él es un poquito viejito, sabe», nos confirmó jocosamente la joven, y entonces sí encontramos a Aroldo Benítez Góngora.

Escaso de cabellera, grueso y con un vozarrón que se escucha fácilmente a media cuadra de distancia, Aroldo Benítez Góngora estaba en el amplio pasillo del plantel, conversando con varios estudiantes. Parecía un profesor de la alta casa de estudios.

«Desde el primer día de clases notaba que mis compañeros me veían con demasiado respeto, como alguien más adulto que ellos. Está la anécdota, por ejemplo, cuando yo entraba al Laboratorio de Computación y decía: “Bien muchachos, ahora tengo preparación para las clases”, y todos me dejaban libre la computadora», rememora a carcajadas.

En estos momentos Aroldo cursa el cuarto año de la especialidad de Economía en la Universidad Oscar Lucero Moya, pero cuando ingresó a sus aulas contaba ya con 27 años cumplidos. Hoy tiene 30.

Antes de estudiar tenía una experiencia laboral de seis años, como trabajador primero y, luego, incluso, en algunas tareas de dirección en la Empresa Municipal de Servicios Técnicos y Personales.

«Ingresé al Servicio Militar General después del duodécimo grado. Al año y medio fui estimulado con la Orden 18 del Ministro de las FAR, que permite el ingreso directo a los estudios superiores, pero por situaciones familiares decidí comenzar a trabajar», precisa.

Hizo varios cursos de calificación. Le otorgaron la responsabilidad de administrar algunas unidades, entre estas el Palacio de los Matrimonios de la Ciudad de los Parques, y por sus satisfactorios resultados se benefició más tarde por el Decreto Ley 91, lo cual le permitió hacer realidad su añorado ingreso a la Universidad. Optó por la especialidad de Economía y le fue conferida.

—¿Cómo fue tu descubrimiento de la FEU?

—Bastante comprometido desde el primer día, por cierto. En las elecciones del primer año mis compañeros me escogieron como presidente de la organización en la carrera de Contabilidad, y en el tercer curso, como presidente de la Facultad de Ciencias Económicas.

«Ya en el cuarto año me promueven a “vice” de toda la universidad. Fue entonces cuando se nos planteó la misión de incorporarnos al frente de un grupo de destacados estudiantes, en los equipos de trabajo educativo de la Escuela Formadora de Trabajadores Sociales de Holguín.

«Sin dejar de estudiar nuestras carreras, nos hemos estado desempeñando como profesores, como dirigentes juveniles, al calor de las intensas actividades que generan los proyectos Operación Milagro; la formación de médicos latinoamericanos o la misión Esperanza Social, y otras como la distribución de equipos electrodomésticos eficientes en las comunidades, en el control del combustible…».

—¿Por qué dices que llegaste tarde?

—Porque sí, creo que llegué tarde. Y tengo mucho que agradecerle a la FEU. Imagínate, por un lado, ser ya un trabajador con responsabilidades administrativas y de pronto verme en un aula, rodeado de muchachos más jóvenes que yo. Era consciente de eso.

«Si hoy puedo deslindar mejor cuándo tratar las cosas con toda la seriedad que se merece, sin dejar en otro momento de “bonchear” todo lo que se pueda, se lo debo a la FEU. A lo mejor hubiera seguido recibiendo nuevas responsabilidades administrativas, pero ya no va a ser igual, con las experiencias que gané, con los conocimientos profesionales que he adquirido.

«Y dirigir estudiantes se las trae; es una tarea difícil, pero muy bonita, porque la juventud es tan alegre como profunda. Son caracteres diferentes, en plena formación, pero en ningún momento puedes sentirte ajeno a ello».

—¿Entonces, ahora eres más completo?

—Voy rumbo a eso. En la FEU sabes que te cuestiona una multitud a plaza llena, que te puede juzgar moralmente cuando no cumpliste con esto o aquello.

«Tienes que ser por ley disciplinado, consecuente, hasta a la hora de escoger la dirección juvenil de una facultad».

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