Choferes incumplen disposiciones legales sobre la recogida de personal

A pesar de los conductores que se niegan a parar en los puntos de recogida de personal, en los primeros diez meses del año más de 22 millones de personas se trasladaron en la capital por esta vía

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Juventud Rebelde

Hasta el pasado mes de octubre, en más de medio millón de ocasiones, choferes capitalinos desobedecieron la señal de pare de los inspectores. Fotos: Roberto Suárez

«Anótame cien veces si quieres. Es por gusto. No me pasará nada», así le dijo prepotentemente el chofer del carro estatal

HVX 477 al inspector de transporte popular Armando Hernández Soto, este martes en el punto de recogida de las calles 31 y 10, en el capitalino municipio de Playa.

«El conductor del ómnibus HTI 173 de la Empresa de Productos Lácteos del Cotorro

—Ciudad de La Habana— pasa todas las tardes por aquí y nunca recoge a nadie. La gente se molesta mucho, pero no puedo hacer nada más que notificarlo», dice atribulada Amina Sosa Ortiz, funcionaria de Transporte.

Esa no es la única guagua que transita diariamente por donde Amina labora. También lo hace, por ejemplo, una de la Refinería Ñico López que casi siempre viene vacía y nunca recoge a nadie.

«Hay choferes que son recalcitrantes y no les importa que los anotes diariamente. Ellos hacen caso omiso a eso y mañana pasan de nuevo y ni te miran. Yo creo que no frenan porque no les pasa nada si no lo hacen, de lo contrario respetarían más a todas estas personas que llevan rato aquí», dice visiblemente molesta Anaberta Ramos, inspectora del punto 24 en el barrio de San Pedro, en el municipio capitalino del Cotorro.

«Yo frecuentemente apunto como negado a un vehículo con matrícula HTJ 520. Es un panelito azul de Cubatur y el chofer nunca para aquí. No recoge ni a su vecina, que con sus dos niños le gritan a veces desde la acera», dice Anaberta Ramos.

IRRESPETO Y MANO SUAVE

Que muchos choferes estatales burlen diariamente las disposiciones establecidas por la dirección del país en cuanto a la recogida de personal es un problema que no sorprende a nadie.

No es la primera vez que este diario denuncia hechos de este tipo, y sin embargo la situación va de mal en peor. En enero de este año publicamos un reportaje titulado Insensibles con chapa, en el cual denunciamos las consecuencias sociales y morales que acarreaba la desobediencia de algunos conductores a los inspectores de transporte capitalinos.

En esa ocasión, al igual que ahora, revelamos las chapas de los choferes estatales que más veces vulneraron la señal de pare de los funcionarios de Transporte. Solo dos entidades de las involucradas, la Empresa Radio Cuba y el Ministerio de la Industria Alimenticia, se comunicaron con JR luego de publicado el reportaje, para explicar lo que harían en adelante para evitar actos de ese tipo.

Con el tiempo, y precisamente por la gran impunidad que muchas administraciones propician con su inacción, el irrespeto a los inspectores populares de Transporte creció hasta exhibir hoy cifras que demuestran la necesidad de ponerle freno con urgencia.

Alrededor de un millón de personas dejaron de transportarse solo en la capital hasta el pasado octubre debido al desacato de muchos conductores. En igual período de tiempo, los choferes capitalinos obviaron la señal de pare de los «azules» en más de medio millón de ocasiones.

La cifra indigna, sobre todo a quienes diariamente dependen de este tipo de ayuda para llegar al trabajo, a la escuela y a otros destinos. Según informó a este diario Regino Valdés Sánchez, jefe del Grupo Especial para el Transporte Alternativo (GETA) en Ciudad de La Habana, el 12,5 por ciento de las veces los vehículos estatales no paran para recoger personal en los puntos habilitados.

La impunidad de que gozan los citados desobedientes oscurece aún más este panorama. Del más de medio millón de notificaciones realizadas por los inspectores capitalinos, solo 247 de los involucrados han sido analizados por sus administraciones.

Entre las sanciones impuestas a los conductores analizados se encuentran separación definitiva y temporal del centro de trabajo, así como amonestaciones pública y privada, lo cual demuestra que algunos organismos sí le dan a este problema la atención necesaria, como son los casos del Ministerio de la Industria Básica y el Ministerio de Transporte, entre otros.

En la capital, al igual que en otras partes de la Isla, el GETA viene haciendo un trabajo consecuente y meritorio para aumentar las transportaciones, pero la voluntad y esfuerzo de esos trabajadores no vale de mucho mientras no cuenten con el apoyo de las administraciones y no pocos choferes sigan ignorándolos.

«Hasta el mes pasado transportamos a más de 22 millones de personas por esta vía, un 35 por ciento más que todas las que trasladamos en el 2005 completo, y elevamos la cantidad de puntos de recogida hasta 185», agregó Regino Valdés.

MÁS ALLÁ DE LA CAPITAL

En el resto del país también circulan insensibles, según nos lo hacen saber lectores mediante correos electrónicos y llamadas telefónicas.

Recientemente el camagüeyano Marcelo Benítez Ramos envió a esta redacción un correo electrónico donde nos explica que en la tierra de los tinajones también hay conductores que no tienen ojos para los «amarillos», como también se les conoce a los inspectores en aquella zona, por el color de sus uniformes.

«Aquí en Camagüey sucede algo parecido a lo que ocurre en Ciudad de La Habana. Por eso es necesario incrementar las acciones para que estos choferes entiendan, que el Estado puso en sus manos esos carros para el servicio y mejoramiento de nuestra sociedad», manifiesta Marcelo Benítez.

A pesar de los negados, en los primeros diez meses del año más de 22 millones de personas se trasladaron en la capital gracias a labor de los inspectores y la disciplina de muchos conductores  estatales. Quedan muchos ejemplos en la agenda que demuestran cuánta indolencia puede acumularse tras el timón de un conductor estatal con mentalidad egoísta, pero no vale la pena seguir citándolos.

El problema se resolvería completamente si los conductores tuvieran la conciencia y sensibilidad necesarias para no dejar abandonado a nadie en la carretera, pero si no es así, las administraciones deben responsabilizarse con el problema. 

Vehículos que se han negado a parar reiteradamente en los puntos de recogida de personal de la capital (hasta octubre de 2006)

Chapas

Negaciones

Entidades

HAL-038

80

Carimar

HAF-971

75

MINCONS

HSB-653

73

Cubanacán

HAH-970

60

MICONS

HSP-824

57

Cubana de Aviación

HSR-733

52

MINSAP

HAJ-514

51

Banco Popular de Ahorro

 

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