Rinden tributo a combatiente asesinado

Conceden al teniente coronel Víctor Ibo Acuña Velázquez, post mortem, la Medalla al Valor Antonio Maceo

Autor:

Zenia Regalado

Foto: Daniel Mitjans PINAR DEL RÍO.— Miles de pinareños rindieron tributo al teniente coronel Víctor Ibo Acuña Velázquez, el combatiente asesinado en el fallido intento de secuestrar un avión en el aeropuerto internacional José Martí, quien desarmado se enfrentó valientemente a los delincuentes.

El sepelio fue acompañado por la unidad de ceremonias y la banda de música del Estado Mayor General de las FAR. Se lanzaron salvas de fusilería en honor al revolucionario caído, a quien se le otorgó post mortem la Medalla al Valor Antonio Maceo, a solicitud del Ministro de las FAR General de Ejército Raúl Castro, quien envió una ofrenda floral.

La funeraria de la capital provincial resultó pequeña para que los vueltabajeros acompañaran a los padres del teniente coronel de 41 años, residentes en el municipio de Pinar del Río.

El oficial estudió en la secundaria urbana Julio Antonio Mella, en la cabecera provincial, y el preuniversitario en el IPUEC Ramón González Coro, de este territorio. Posteriormente se graduó como ingeniero en Comunicaciones en el centro de enseñanza militar General Carlos Roloff.

En el cementerio municipal se efectuaron las honras fúnebres, presididas por el general de división José Carrillo Gómez, jefe de la Dirección Política de las FAR, y Olga Lidia Tapia Iglesias, primera secretaria del Partido en la provincia.

El combatiente fue sepultado en el Panteón a los mártires caídos en defensa de la Patria.

El coronel Eusebio Cordero Sierra, de la jefatura de la gran unidad de las FAR a la que pertenecía Víctor Ibo, destacó la ascendencia humilde y patriótica de este hijo de Campechuela, provincia de Granma.

«Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo sabemos de su calidad humana, su celo y su exigencia como oficial de las FAR. Actuó como un verdadero revolucionario que lleva las tradiciones de lucha de sus antepasados», resaltó.

«Hasta el último minuto de su vida actuó en correspondencia con la actitud mantenida durante ella, enfrentando las consecuencias de la asesina Ley de Ajuste cubano que atenta contra la estabilidad de nuestro país».

José, el abuelo de Víctor Ibo, era primo de Vitalio Acuña, quien comenzó su vida guerrillera en el Ejército junto al Che, y en 1966 fue seleccionado para ingresar en la columna que partiría a Bolivia, donde, con el seudónimo de Joaquín, llegó a ser el segundo al mando.

Rolando Acuña Mayeta, el padre del caído en el intento de secuestro, se vinculó en el oriente cubano con la red clandestina organizada por Celia Sánchez participando en múltiples actividades revolucionarias.

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