Fundación criminal

Autor:

Marianela Martín González

Uno de los objetivos de la operación Tía Ramona era la Plaza Ernesto Guevara, en Villa Clara. La FNCA surgió en septiembre de 1981 como respuesta a concepciones políticas de la administración Reagan, interesada en modificar las reglas de juego imperantes desde el gobierno de Eisenhower hasta el de Carter en sus relaciones con Cuba.

Quiso, entonces, dar la imagen de ser una organización que haría lobby a favor de los cubanos emigrados y que hablarían «con una sola voz». La realidad es que se ha tratado de un grupúsculo de cubanos adinerados, de mentalidad anexionista, que usando organizaciones pantalla han promovido y financiado acciones terroristas para sembrar el caos en la Isla.

«A partir de 1996 la FNCA trasladó su base operativa de Estados Unidos a Centroamérica, para la ejecución de atentados contra nuestro país. Evidentemente sus cabecillas se pusieron de acuerdo con el verdugo Luis Posada Carriles, quien se ocupó del reclutamiento, el aseguramiento logístico y el envío de mercenarios a poner bombas en Cuba», sostiene el teniente coronel Estrada.

Para concretar la escalada terrorista, la FNCA financió, y Posada Carriles aprovechó los contactos e infraestructura que utilizó en la guerra sucia contra la revolución nicaragüense, cuando era un asalariado de la CIA, y se convirtió, en 1985, en uno de los protagonistas del escándalo Irán–Contra.

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