Celebran Asamblea de la UJC en Ciego de Ávila

En el municipio Florencia de esta provincia, los militantes analizaron la calidad del proceso relacionado con el pase a las filas del Partido Comunista

Autor:

Juventud Rebelde

CIEGO DE ÁVILA.— La Teoría. Dicen —y con razón— que no hay nada más práctico que una buena Teoría. Pero sucede que la realidad supera todas las normas posibles, y uno debe estar al tanto de la vida si no desea que esta le pase por encima, tranquilamente y sin mucho esfuerzo.

Esa relación entre los cotidiano y lo que ordenamos en nuestro cerebro fue uno de los puntos fuertes en la Asamblea de la UJC del municipio avileño de Florencia, sobre todo en lo que respecta a los pases de los militantes de la Juventud a las filas del Partido.

En teoría, todos los integrantes de un Comité de Base, al llegar a los 30 años, deberían vencer el correspondiente proceso de selección y entrar al Partido. Por la teoría, hasta deberían ser los jóvenes mismos los que solicitaran el ingreso a la máxima organización política del país, aun cuando no llegara el momento de arribar.

Sin embargo, sucede que en la práctica no ocurre así. «Tenemos comités de base donde hay militantes que, al llegar a los 30 años, dicen que no cuando se les pregunta si están dispuestos a pasar al Partido», dijo una delegada pequeña de estatura, pero con voz bien fuerte.

Puso ejemplos, que no fueron los únicos, pues en el transcurso del debate otros delegados contaron problemáticas alrededor de ese crecimiento. Sintetizando los criterios, se coincidió en que parte de las causas de esa situación estaban en un problema de funcionamiento, en una incapacidad para llegarles a las personas y conocer sus inquietudes y en una muestra de doble moral.

«Asombra que existan militantes que tengan una buena conducta, hasta son ejemplares, y al llegar el momento de pase al Partido, digan no. Señal de que algo estaba pasando y no lo dijeron o no se supo ser más profundo. Eso denota una pérdida de valores», se dijo.

No le falta razón, y más cuando entre las virtudes de un hombre o mujer, que decide unir sus destinos con los del país, deben estar la honestidad, la humildad y la valentía. Pero estos son patrones que no nacen, sino que se desarrollan —más que inculcarse— y que no pueden prosperar en un clima donde no exista el espacio para el debate profundo y plural.

«No todo es color de rosa», advirtió Yamila Cruz Padrón, primera secretaria del comité provincial de la UJC en Ciego de Ávila. «No solo es el ejemplo personal, también hay que exigir, hay que comprometer y propiciar el espacio de participación».

Lien Rodríguez Moreno, estudiante de cuarto año de la especialidad de Profesor General Integral, apuntó que si se quieren rescatar valores —y con ello tributar mejores militantes al Partido— se debe fomentar el espíritu de crítica y autocrítica, además de la capacidad de debate entre ellos.

«Todavía no somos fuertes en eso», señaló. «A muchos de nuestros estudiantes les falta el valor para criticar y autocriticarse, y eso es vital hoy. Todo el mundo dice estar dispuesto a defender la Patria con el fusil, pero existe poca claridad de que el país también se defiende con la honestidad».

Tampoco le falta razón; solo que para que el debate y la honestidad se impongan debe crearse el clima para ello. Desterrar el «Yo no digo nada, ¿tú estás loco?, para que después la cojan conmigo», y que a veces pesa a la hora de levantar la mano y pronunciar la inquietud que nos atosiga en el asiento. Dicen que callar es de sabios, y es verdad. Solo que a veces; porque en otros momentos, autosilenciar las palabras es un gesto de oportunismo, y en cambio, pronunciarlas, un acto de valor.

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