¿A dónde van los gordos?

Los obesos y personas con sobrepeso en Cuba parecen haber caído en terreno de nadie ante la falta de un centro nacional o mecanismos coordinados que aborden el tema

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«Yo antes era gordita, luego fui flaquita y después volví a ser gorda. Cuando niña era redondita, bien maciza y con cachetes colorados. La ropa me la compraba en la talla especial, en la de los gordos. No era la única porque también mis dos hermanos tenían tendencia a la gordura, incluso hay uno que me sigue los pasos de cerquita. ¿Mis padres? Ellos también fueron personas corpulentas, por lo que pienso que esta gordura en parte me viene por herencia.

«Mire, para que vea cómo son las cosas. Cuando llegué a la adolescencia, empecé a bajar solita. Me puse que parecía un “güin”, pesaba unas 110 o 115 libras hasta que cumplí los 20 años y me casé. Al salir embarazada, empecé a engordar y luego me he descuidado. Ay, es que yo no puedo dejar de comer, me gusta tanto... Es una cosa que no me puedo aguantar».

Así afirma Ania Pérez Ortiz, de 49 años, vecina de Ciego de Ávila, quien hoy es diabética, y aunque no le ha aparecido ningún problema cardíaco, hace unos días se le declaró una extensión de los ligamentos en las piernas, y el fisiatra la mandó a bajar 40 libras para que el tratamiento tenga efecto.

LA CUCHILLA NO RESUELVE

La carta, obra del artista colombiano Fernando Botero. La creciente cifra de personas obesas o con sobrepeso es cada vez más un motivo de preocupación para especialistas en nutrición, endocrinólogos y hasta para médicos que tratan afecciones del corazón o la hipertensión.

La razón es muy sencilla: una persona obesa o en sobrepeso está en mayor riesgo de padecer de alguna de estas patologías que quien mantiene un estilo de vida más equilibrado, según asegura la doctora Malicela Barceló, quien realizara su maestría en el tema de la obesidad, y es especialista en endocrinología del Hospital Hermanos Ameijeiras, de la capital cubana.

Sin embargo, algo más preocupante que la tendencia de los cubanos a engordar es el hecho de que hoy no exista ningún centro especializado en este tipo de patología, que se trata de forma aislada en las provincias e incluso en Ciudad de La Habana, pues la Clínica del Obeso, que antes existía en el Ameijeiras, desapareció cuando este fue remodelado y abierto con un nuevo esquema de tratamiento.

«Existen varios tipos de obesidad, la ligera, la moderada, la severa y la mórbida, que es cuando el paciente ya presenta una masa corporal tan grande que le provoca afectaciones a otros organismos y le acarrea disímiles enfermedades. Nosotros aquí tratamos en la década del ‘80 y la del ‘90 a numerosas personas, algunas tan gordas que necesitaron meses para bajar, y lo hicimos siempre con un equipo multidisciplinario, pues es la única forma de tratar la obesidad», explica la doctora Malicela.

La especialista asegura que esta enfermedad es una de las más complejas a la hora de abordarla, no solo porque requiere de múltiples expertos, sino por el propio paciente, quien quiere perder peso sin hacer dieta o ejercicios.

«Existen tratamientos medicamentosos e incluso quirúrgicos, como el bypass gástrico, una operación de reducción del estómago que actualmente se aplica en casos muy puntuales en Cuba. Pero esta solución es extrema, cuando ya no queda más remedio y corre peligro la persona.

«La mejor forma de abordar este problema es con el cambio de un estilo de vida, haciendo dieta, ejercicios, y siempre bajo la supervisión de un especialista. Nosotros no apoyamos esa idea de algunos de dejar de comer, o las dietas extremas. La solución no es dejar de ingerir alimentos, sino comer lo que corresponde».

PAGAR POR DOS

«Ser gorda tiene sus encantos y sus contratiempos», afirmaban las dos mujeres, mientras que Xiomara recordaba lo que les sucedió, hace poco, al subir a una guagua. «Mi hija, Nadia, y yo lo teníamos todo bien organizado. Sacamos el pasaje con más de 15 días de antelación para La Habana. A la hora de sentarnos en la YUTONG, tuvimos que bajarnos, pues los asientos eran muy estrechos. Antes resolvíamos, pero ahora nadie piensa en los gordos. Todavía no hemos podido viajar y en carro particular ni soñarlo...».

Estas dos camagüeyanas, madre e hija, tienen el mismo biotipo: gruesas; y aunque hoy han bajado algunas libritas, no es menos cierto que ambas están sobre las 250 libras cada una. «Somos así, gruesas por tradición, tanto mami como yo somos gorditas desde que estábamos en el vientre, ella pesó 12 libras y yo un poco más de 9.

«En nuestro caso es una tendencia familiar. A finales de los ‘80 comenzamos un estudio en el hospital Hermanos Ameijeiras, pero el período especial rompió con todos los planes. Después nunca más hemos podido reiniciarlo», recordó Nadia.

—¿Por qué?

—Es cierto que sobran dietas, dietistas y hasta consultas que te indican cuál debe ser la mejor. Pero ninguna de estas opciones es la solución al problema. La obesidad tiene que ser atendida multidisciplinariamente. Hay que buscar las causas. Yo misma, ya tengo problemas endocrinos y hoy todos los profesionales me dicen que esto es provocado por la obesidad, pero hasta allí. ¿Por qué engordo?, es la pregunta sin respuesta.

«Siento que hay mucha profesionalidad y calidad humana, pero falta ver la obesidad como una enfermedad que requiere de un seguimiento y estudio rigurosos».

—¿Tener tantas libras en el peso corporal dificulta...?

—En el vestir, por ejemplo. Para los obesos es un gran problema. Antes del período especial había tiendas para gordos, la de aquí se llamaba El Sol, pero después de los ‘90 desaparecieron y nunca más hemos tenido tranquilidad.

«Nos vestimos con ropa reciclada, muchas veces de uso o comprando la tela. Ahora la cosa se complica, porque de un tiempo para acá este tipo de tienda ha ido desapareciendo, la de aquí cerca, La Ópera, que vende en divisas ropa reciclada de primera calidad, ya casi no oferta nada para las personas como nosotras. ¿Con qué nos vestiremos, es una preocupación que no se nos quita de la mente? Y ni hablar de la ropa interior, eso sí es una tragedia, pues ni teniendo CUC resuelves el problema.

«Otra dificultad es la transportación, dentro y fuera de la provincia. Hay gente muy solidaria y nos cobran por un solo pasaje, pero hay quien nos cobra por dos, en coches y bicitaxis. Y por supuesto hacer dietas de frutas y vegetales es muy costoso. No hay economía que aguante. Nosotros no podemos hacerla».

PROBLEMA OBESO

Es cierto que mantener una alimentación balanceada en la Cuba de hoy, con las condiciones económicas que atraviesa el país, es complicado. «Tenemos vegetales y frutas todo el año, pero están muy caros», reconoce la doctora Malicela.

«Es curioso que en los últimos años, a raíz de ir mejorando poco a poco las circunstancias, ha vuelto a incrementarse paulatinamente el sobrepeso y la obesidad, incluso en niños, lo cual se vuelve mucho más preocupante».

Menores mucho tiempo delante de la televisión, de computadoras y hasta la poca práctica de una adecuada Educación Física en algunas escuelas, algo común hace unos años, ha provocado que pequeños con excesiva masa corporal para su edad sean cada vez más frecuentes.

«La obesidad y el sobrepeso tienen múltiples causas, tanto hereditarias como ambientales, pero ambas conducen a enfermedades mortales para la población. Incluso en Cuba el 80 por ciento de los diabéticos son gordos», explica la doctora.

Sin embargo, como ella misma asegura, la no existencia de un centro coordinador a nivel nacional, la falta de un seguimiento a muchos casos críticos, que van de la consulta de hipertensión a la de diabetes u otras, ha hecho que no pocos obesos se sientan en terreno de nadie.

Hoy el número de personas «gruesas», a tenor con la evolución de una sociedad que se vuelve más sedentaria, cada vez es mayor. Es un problema que «engorda» sin que hasta el momento exista una estrategia eficaz para enfrentarlo.

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